"Cada experto extranjero que viene a Chile asegura que nuestro país tiene todas las puertas abiertas, una política fiscal ordenada, equilibrios macroeconómicos, ¡pero donde hay un atraso enorme es en educación!. Es la percepción generalizada de especialistas
foráneos y de muchos nacionales. La educación es el 'talón de Aquiles de la economía chilena'

-¿Cómo era el trabajo con él, considerando la época y las intenciones de impulsar muchas reformas económicas?
-Era impresionante.... En Chile estábamos con una mentalidad tremendamente estatista y socializante. Miguel no tenía compromisos con nadie, salvo con la verdad, la superación de la pobreza y hacer las cosas mejor. En algunos momentos te llegaba a escandalizar su libertad de pensamiento y opiniones, donde también sembró sus ideas.
-¿Cuáles fueron sus primeras labores en Odeplán?
-Lo primero y durante mucho tiempo, el estudio sobre reforma previsional desde comienzos de 1974. En abril de ese año se publicó el primer estudio y ahí se plantea la capitalización individual, que causaba escándalo en el Ministerio del Trabajo de esa época, donde primaban conceptos colectivos y una tradición estatizante. Además, estábamos en un país quebrado y había que financiar una transición donde los que iban a partir en el sistema iban a capitalizar en su propia previsión e iban a dejar de aportar a los miles de pensionados que habían... El tema era quiénes se hacían cargo de ese bulto, porque había un costo fiscal enorme involucrado, pero que analizado en el largo plazo significaba una estabilidad tremenda para el sistema.
María Teresa Infante destaca que existía una "oposición intelectual" a las reformas tanto en el área de seguridad social como luego en educación. "Hubo mucha discusión, porque se consideraba al Estado omnipotente y se anulaba la iniciativa individual".
Agrega que, por lo anterior, la reforma previsional -cuyo estudio se inició en 1974- recién vio la luz en 1980. "Me fui a Chicago en septiembre del '76, regresé y no estaba lista. Tras el nombramiento de Pepe Piñera en el Ministerio del Trabajo (diciembre de 1978), Miguel me mandó en comisión de servicio a trabajar con él para un nuevoestudio de la reforma y ahí afortunadamente sí salió".
-¿Cómo fue el paso de Odeplán a los ministerios de Educación y Trabajo?
-Volví de Chicago a Odeplán y si bien mi trabajo principal fue la reforma previsional, ésta financiaba las asignaciones familiares, la junta de auxilio escolar y becas, los jardines infantiles, entre otros ítems. Por ello, yo investigué y conocí todos los programas sociales de la red social.
-Tras mi comisión de servicio en el ministerio del Trabajo, a fines de 1979 me nombraron Superintendente de Educación, a cargo de las platas de esa repartición, con Gonzalo Vial, como titular de Educación.

Desde ese puesto le tocó participar en el traspaso de los colegios municipalizados, tarea implementada por Juan Carlos Méndez. Con ese medida incorporada en la ley de Rentas Municipales, explica, la intención era dar igualdad de condiciones al sector público y privado para administrar escuelas, "descentralizando la gestión pública de manera que el Estado no fuera juez y parte".
El gran cambio fue una subvención por alumno atendido, "en vez de pagar la planilla de sueldo de todos los profesores de Chile" y los interesados en dar ese servicio serían acreedores de la subvención con la obligación de educar a esos niños.
A juicio de María Teresa Infante, "el sistema ha tenido un buen desarrollo y no está cuestionado. Si antes la educación subvencionada era del orden de un 5%, hoy debe ser aproximadamente un 35% del universo. Obviamente, es una industria muy dinámica: unos quiebran, nacen otros nuevos, se cambian geográficamente, etc.".
-¿Cree que se logró el objetivo de dar acceso y oportunidad de educación?
-Plenamente y Chile es un ejemplo en ello. Cada vez que salgo al extranjero -y sobretodo en Estados Unidos- se admira la libertad de los padres de poder matricular a su hijo en cualquier escuela con financiamiento estatal, porque en ese país si no vas al colegio del barrio no tienes derecho al subsidio estatal.
-En Centroamérica también se imitó este modelo y esa vía de financiamiento, porque se vio como la gran posibilidad de aumentar la cobertura escolar. En El Salvador hay escuelas creadas y sostenidas por los padres de familia.
Desde su labor en el Ministerio de Educación, la economista también apoyó otras iniciativas como la remodelación del Museo Histórico Nacional e inició el proyecto de digitalización de la Biblioteca Nacional, entre otras.
-¿Cómo llegó a la Subsecretaría de Previsión Social?
-Estaba en Viena representando a Chile en una reunión internacional cuando me llamó el entonces Ministro del Trabajo, Alfonso Márquez de la Plata, para ofrecerme el cargo. Y acepté porque era un tema al cual le tenía cariño y fue muy interesante constatar el desarrollo de una idea ya lograda.
-Entonces racionalizamos todo el sistema antiguo de cajas de previsión. Hicimos un buen trabajo con el ministro y Willie Arthur, quien era subsecretario del Trabajo y éste fue ministro al renunciar Alfonso y luego yo asumí como titular cuando Willie se fue.
-Como ministra fue una etapa difícil, porque estábamos cerrando el gobierno militar, ya habíamos perdido el plebiscito. Lo que debíamos hacer era consolidar cosas y tratar de avanzar iniciativas como la fusión de las Superintendencia de Seguridad Social y de AFPs o cortar las asignaciones familiares para sectores de altos ingresos, proyectos que luego se hicieron en democracia.