"Cada experto extranjero que viene a Chile asegura que nuestro país tiene todas las puertas abiertas, una política fiscal ordenada, equilibrios macroeconómicos, ¡pero donde hay un atraso enorme es en educación!. Es la percepción generalizada de especialistas foráneos y de muchos nacionales. La educación es el 'talón de Aquiles de la economía chilena'

Por Lucy Bennett
María Teresa Infante Barros:
"La educación es el 'talón de Aquiles' de la economía chilena"

En el escritorio de su departamento, ubicado en un tranquilo barrio del sector oriente de Santiago, las fotos familiares de María Teresa Infante Barros comparten pared con aquellas que retratan su paso por el gobierno militar. En estas últimas, su figura seria, joven y femenina resalta entre medio de tantos hombres. Son imágenes de su carrera en la administración pública, la que culminó como ministra del Trabajo (1989-2000). Antes fue subsecretaria de Previsión Social y superintendente de Educación, a donde llegó desde el departamento de estudios de la Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN), en la legendaria época de Miguel Kast.
Tras la vuelta a la democracia, esta ingeniero comercial de la UC (casada, 2 hijos y master en la U. de Chicago) trabajó dos años como Secretaria General de la Sociedad de Instrucción Primaria de Santiago, a cargo de administrar 17 colegios con 20.000 alumnos de escasos recursos. En 1994 formó una empresa consultora que asesora a gobiernos, colegios y empresas en planificación y gestión de proyectos, convencida de la importancia de la educación como herramienta para superar la pobreza. Y, desde 1996 a la fecha es directora de la AFP Habitat.
Sencilla, inteligente y franca, reconoce que su vocación social -que surgió por el ejemplo de su familia- no sólo fue su objetivo al escoger estudiar Economía, sino también ha sido la inspiración en su trayectoria personal y profesional:
-Me marcó mucho ver a mi mamá y a mi papá siempre metidos en 'cosas de bien'... El, director de fundaciones, y ella dando siempre algo a cada persona que tocaba el timbre para pedir en nuestra casa. Eso motivo en mí una reflexión sobre cómo sería la forma más eficiente de dar solución a la pobreza y las necesidades sociales.
-Así vi yo la Economía cuando entré a estudiar a la Universidad Católica y, afortunadamente, esta profesión me permitió desarrollar esa vocación social en forma maravillosa, porque se dio la oportunidad de que después vino un énfasis grande en ver tanto la inversión en capital humano, como el gasto social.
María Teresa Infante agrega que también influyeron los cursos de postgrado de los profesores Gary Becker y Arnold Harberger en Chicago. "De esa forma, todo se fue redondeando y surgió un camino que en realidad estaba definido por un trabajo más enfocado a lo social que lo meramente financiero o de empresa, más típico del economista".

La huella de Miguel Kast

-¿Cuándo y cómo ingresó a Odeplán?
-Fue a fines de 1973. Miguel Kast y un grupo de profesionales venían llegando de estudiar en Chicago y fueron llamados por el equipo económico del gobierno militar, incluso algunos adelantaron su regreso. Llegando a Chile ellos comenzaron a revisar las listas de los egresados de ese año y ahí estaba yo terminando la carrera, incluso empecé a trabajar antes de recibirme y eso me significó demorarme dos meses más en sacar la memoria. Esta trataba sobre Protección Efectiva en la Industria Siderúrgica Chilena, con Dominique Hachette como profesor.
-Este año se recuerdan 20 años de la muerte de Miguel Kast. En el panorama económico social chileno, e independientemente de colores políticos, no se ha vuelto a ver alguien con su espíritu y vocación. ¿A qué atribuye usted el arrastre que tenía él en la gente?
-Al gran carisma personal y a la tremenda consistencia personal-moral-profesional, que se reflejaba en predicar con el ejemplo de verdad, con lo cual dejaba huella. Era un hombre tremendamente sólido, activo, trabajador y entusiasta que nos remecía la conciencia. El despertaba el sentido público, de compromiso, sin obligar, pero con mucho impulso.