CUADRO 2:NECESIDAD DE AUMEMTAR LA PRODUCTIVIDAD (CIFRAS EN US$MILLONES)
UNIÓN EUROPEA (1)
CHILE (2)
RELACIÓN (1) (2)
Préstamos / Empleado
Préstamos / Sucursal
Empleados / Sucursal

4,8
64,0
16,0
1,3
33,3
25,4
3,6
1,9
0,6
Las fusiones representan un formidable desafío empresarial

Por lo anteriormente planteado, creemos que las razones que se tuvieron en cuenta para hacer la fusión Santander Santiago justificaron esta operación y, en general, la creciente consolidación de la industria financiera que ha ocurrido en muchos mercados.
No obstante, las fusiones no son un proceso fácil. De hecho, diversos estudios concluyen que menos de la mitad de las fusiones llegan a un final feliz. ¿Qué razones explican lo anterior? En primer lugar, las fusiones son procesos largos. De acuerdo a una muestra de 150 fusiones encuestadas por el grupo The Economist, un consorcio editorial inglés, ellas tomaron en promedio más de 2 años para su conclusión, con casi un 40% de ellas requiriendo más de 3 años.
También son procesos difíciles. La complejidad es tal que muchos estudios apuntan a que la mayoría de las veces las fusiones se consideren o bien como un fracaso o al menos como una experiencia que las empresas afectadas no repetirían. Para ilustrar las dificultades de una fusión, señalar que sólo en la integración de los sistemas operativos del Santander y Santiago, una de las varias etapas claves del proceso, fue necesario completar 25.000 actividades en 70 grupos de trabajo, lo que demandó más de 586.000 horas-hombre e incluyó la revisión de más de 40.000 programas de computación.
En términos simples: si la integración tecnológica la hubiese hecho una sola persona, habría tardado 350 años en lograr este objetivo. Para hacer más desafiante el proceso, todo lo anterior debió hacerse sin dejar de operar el banco en ningún momento, 24 horas al día, siete días a la semana.

Bien ejecutada, una fusión justifica con creces el esfuerzo

Pese a lo anterior, bien ejecutadas, las fusiones son procesos que pueden añadir mucho valor a las empresas. Es así como los costos de personal y administración de Santander Santiago han caído cerca de 20% real desde el comienzo del proceso, excediendo la media para fusiones bancarias en los Estados Unidos que han bordeado el 12%. Algo similar ocurrió en la fusión entre AFP Bansander y Summa, donde el costo de operación por afiliado cayó 35% real tras dos años de integración. Ello tiene un impacto directo sobre la rentabilidad, según ya hemos visto.
Junto a este impacto directo, la fusión Santander Santiago aportó una serie de beneficios más difíciles de cuantificar pero igualmente importantes. Entre ellos, señalar que facilitó el aumento de ingresos por la aplicación de las mejores prácticas de ambas empresas a una mayor base de negocios. Por ejemplo, el esquema de segmentación y cruce de productos fue perfeccionado tomando en cuenta lo que ambas entidades hacían bien por separado, lo que ha dado buenos resultados a la fecha.
A su vez, permitió adquirir capacidades escasas en forma rápida. En este caso el Banco Santander tenía ventajas en la banca corporativa y, a través de la división Banefe, una fuerte presencia en los segmentos de rentas medias. Por su parte, el Santiago tenía un óptimo posicionamiento en los segmentos de banca de personas de ingresos medios y medios altos, lo que aportaba complementariedades de gran interés a la operación. Desarrollar estas capacidades en mercados competitivos puede requerir esfuerzos considerables y tomar mucho tiempo.
Otro aspecto interesante es que las fusiones se facilitan con la experiencia. Aquí también hay bastante evidencia de que las empresas que se fusionan con otras con una cierta frecuencia y donde hay una clara racionalidad para sustentar la integración lo hacen mejor que las que lo hacen en forma esporádica y por razones más bien oportunísticas. Es así como, por ejemplo, el ex-Banco Santander-Chile tardó más de 3 años en retomar las rentabilidades en torno al 20% que exhibió previo a su fusión con Banco Osorno. Algo similar ocurrió en su momento en la fusión entre los bancos Santiago y O'Higgins. Sin embargo, en la fusión Santander Santiago, dicha rentabilidad se ha alcanzado a sólo 12 meses de comenzar el proceso, pese a que el entorno macroeconómico es hoy bastante menos favorable que en ese entonces.