por Raimundo Monge Zegers

Ingeniero Comercial
Pontificia Universidad Católica de Chile.
Gerente General Santander Chile Holding
Fusión Santander Santiago: El nacimiento de un nuevo líder en la banca
El 1 de agosto del 2002 inició sus operaciones Banco Santander Santiago, la principal institución financiera del país. La fusión de los bancos Santander-Chile y Santiago creaba así una de las tres mayores empresas por resultados y valor de mercado en el país y el cuarto banco privado en Latinoamérica en términos de préstamos.
En este artículo se revisará cuál fue la lógica del Grupo Santander para fusionar los dos bancos que controlaba en Chile. También analizaremos las razones por las cuales las fusiones representan un formidable desafío empresarial y que explican por qué en la mayoría de los casos no se logran las metas previstas al comenzar el proceso. Comentaremos también por qué se estima que la fusión Santander Santiago ha concluido exitosamente y buscaremos extraer algunas conclusiones sobre cómo hacerlo para que estos procesos terminen creando valor para los accionistas.
La banca: una industria en consolidación
En los últimos años se han observado una gran cantidad de fusiones en la mayoría de los mercados financieros del mundo. Sólo en Estados Unidos el número de bancos ha bajado desde alrededor de 14.000 en la década de los ochenta a menos de 9.000 en la actualidad.
Chile no ha escapado de este proceso de consolidación. Los dos principales bancos del sistema tienen una cuota de 42% en materia de colocaciones y son fruto de fusiones que no tienen más de dos años. De hecho, Santander Santiago ha sido el fruto de la integración de 8 entidades que existían a comienzos de los noventa.
¿Qué explica esta tendencia generalizada a la consolidación? Si bien las causas son diversas y difieren entre países, se identifican varias razones:
o Búsqueda de economías de escala y de ámbito. Diversos estudios muestran que en la industria financiera existen importantes economías de escala y de ámbito. Las primeras se dan cuando los costos medios bajan al aumentar el volumen de operaciones. Así, según estimaciones de The Boston Consulting Group, una firma consultora norteamericana, los costos de otorgar un crédito hipotecario o de consumo bajan más de 20% al duplicarse el volumen de operaciones, mientras que en otros procesos y productos los ahorros pueden ser aún mayores. Por su parte, las economías de ámbito se dan frente a la existencia de algunos costos que se rentabilizan al aumentar el número de productos por cliente. Esto ocurre cuando, por ejemplo, el mismo análisis de crédito que se hace para un cliente sirve para otorgarle tanto un préstamo hipotecario como una tarjeta de crédito.
Como resultado de lo anterior, la relación costos/ingresos, un indicador de eficiencia que mide cuántos pesos de costos son necesarios para generar un peso de ingresos, es en la actualidad de 64% para los bancos pequeños y de solo 48% en el caso de los tres principales bancos del país (ver cuadro Nº1). Como consecuencia de lo anterior, la rentabilidad de los bancos grandes más que duplica la que obtienen los bancos pequeños. En definitiva, en la banca el tamaño importa, y mucho.
o Mejora de la posición competitiva. Relacionado con lo anterior, la dinámica del negocio financiero hace que para ser un actor de relevancia haya que, entre otras cosas, atraer al mejor equipo humano, contar con la mejor tecnología y la mayor capacidad de distribución y desarrollar los mejores productos. Ello requiere inversiones y masas críticas mínimas. Para ilustrar lo anterior destacar, por ejemplo, que el principal banco de Brasil es mayor que todo el sistema financiero local, compuesto por 26 entidades. Ello le permite acometer proyectos impensables para muchos bancos chilenos. Otro botón de muestra: el plan de inversiones en tecnología y canales de Santander Santiago es del orden de
 
En los últimos años se han observado una gran cantidad de fusiones en la mayoría de los mercados financieros del mundo. Sólo en Estados Unidos el número de bancos ha bajado desde alrededor de 14.000 en la década de los ochenta a menos de 9.000 en la actualidad. Chile no ha escapado de este proceso de consolidación. De hecho, Santander Santiago ha sido el fruto de la integración de 8 entidades que existían a comienzos de los noventa
US$ 35-40 millones al año, que es más que la utilidad anual combinada de los 13 bancos de menor tamaño del sistema. La fragmentación de la industria atenta contra el desarrollo adecuado de la misma, restando competitividad a nuestra economía, en especial en un mundo crecientemente globalizado.
o Prepara mejor para los cambios del mercado. Para la banca, el capital es equivalente al número y tamaño de los locales de venta en la industria retail. Mientras mayor sean ambos, mayor será la capacidad de crecer y hacer rentable el negocio, pero siempre limitado por el tamaño del mercado. De lo contrario se habrá sobreinvertido en capacidad instalada, lo que presiona los márgenes. Desde esta perspectiva, se concluye que a la banca le sobraría capital, es decir, capacidad instalada. De hecho, la industria podría aumentar sus activos en un 79% sin necesitar un peso más de capital. Otro indicador: en la Unión Europea las colocaciones por empleado son 3,6 veces mayores que en Chile, mientras que los préstamos por sucursales son 1,9 veces más altos que en nuestro mercado (Ver cuadro Nº 2). Ello también reflejaría un exceso de estructura dado el nivel de intermediación del país. En síntesis, las fuerzas de la competencia hacen que los mercados que muestran sobrecapacidad inexorablemente vayan consolidándose. Creemos que existe una ventaja de actuar primero y adelantarse a este proceso de cambio que irá sucediendo tal como ha ocurrido en otras latitudes.
Un último aspecto que fue importante en la fusión Santander Santiago fue la complejidad para Grupo Santander de administrar dos bancos líderes en forma independiente. Ello limitaba la flexibilidad para operar adecuadamente y la obtención de sinergias que la fusión han permitido alcanzar.