Sorprende cuando dice que siempre quiso ser médico.
Pero, cuando explica que su deseo era convertirse en el
director del hospital, entonces se entiende que Guillermo
Tagle Quiroz (45, casado, siete hijos y un octavo
en camino) optara por estudiar Ingeniería Comercial
en la Universidad Católica como primera opción.
Y, aunque su segunda postulación fue, obviamente,
Medicina nunca se arrepintió de no seguir esa profesión.
Más que eso, hoy se ve realizado como Director
del Santander Investment, con un equipo de 90 personas
y cuatro áreas de negocios a su cargo. "Creo
que es uno de los equipos de banca de inversión
más grande que existen hoy en Chile", comenta
sin falsa modestia en su oficina ubicada en el piso 14
del céntrico edificio de la entidad hispana. Desde
allí tiene una vista privilegiada a la calle de
la Bolsa lo cual podría interpretarse como el escenario
ideal para desarrollar su aguda mirada de la economía
mundial, el mercado y los negocios locales.
Dotado de una profunda fe religiosa, está convencido
de que "las cosas en mi vida han pasado porque Dios
las pone por delante". Seguidor del padre Fernando
Karadima y asiduo a la Parroquia de El Bosque, en algún
minuto pensó ser sacerdote, pero su destino era
otro y se casó nueve años después
de terminar su carrera con Verónica Ruiz Tagle.
Recién egresado integró el equipo de Miguel
Kast en Odeplán, luego se fue full time a la Escuela
de Administración de la Facultad de Economía
de la Universidad Católica -donde es profesor hasta
hoy- y entre medio también partió a estudiar
un MBA en la Universidad de California (Los Angeles,
Estados Unidos). Tras su regreso a Chile, fue Director
de Asuntos Estudiantiles y del programa MBA de su misma
casa de estudios hasta mediados de los noventa cuando
emigró a la banca privada.
Antes de asumir su actual cargo Guillermo Tagle
fue responsable del equipo de Investigación
del Banco Santander en Chile, recibiendo distinciones
como ser clasificado en el primer lugar por el Institutional
Investor (1997 y 1998), el Global Investor-Euromoney (1997),
Reuters Survey (1997) y Latin Finance (1997).
Se considera "mucho más administrador que
economista", pero reconoce que el conocimiento de
la teoría financiera ayuda a entender los problemas
y a verlos con otra perspectiva. Aunque también
valora mucho las percepciones, los estados de ánimo
y la sociología "que, de repente, pasan a
ser herramientas más relevantes para administrar
una empresa y para poder entender hacia donde van los
mercados".
Volvió "el alma al cuerpo"
-¿Cómo es su balance del 2003?
-Creo que ese año volvió el alma al cuerpo
porque estamos en una situación de expectativas
que cambió radicalmente. En la evolución
de la economía del mundo los sentimientos de
las personas, cómo se sienten frente a lo que
creen va a pasar, es un determinante tan relevante como
la tasa de interés, el tipo de cambio o el precio
del petróleo.
Explica que después de un largo período
de crecimiento en la década de los noventa, "en
que creímos que íbamos a ser un país
desarrollado" cambiaron las condiciones con la
crisis de América Latina:
-Vino el desaliento de lo que podría pasar en
la Región, con un pesimismo ambiental enorme,
junto a un período donde el crecimiento de Chile
bajó e incluso hubo períodos negativos
-en particular el año 99- y después crecimientos
muy bajos del 2%, 1,5% y 3%.
A lo anterior se sumó la desaparición
del mercado potencial donde Chile podía
crecer en "forma natural corporativamente"
que era América Latina.
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