La calidad del trabajo que desarrolla un directorio no es función tanto del tipo de leyes, regulación y normas que rige su gobierno corporativo, sino que mas de la actitud, expectativas y capacidad del directorio para desarrollar un trabajo en equipo que sea constructivo y eficiente a la luz de las necesidades de la empresa y los intereses de los accionistas.

Basta participar en el tipo de discusiones profundas que en ocasiones anteceden la aparición de ideas y conceptos innovadores, sentir como aumenta el interés de los directores y ejecutivos cuando los comentarios y visiones van profundizando el nivel de compresión de los temas y mejorando el proceso de toma de decisiones, para darse cuenta que el juicio colectivo de un grupo afiatado y probado de personas con la debida experiencia de negocios es por lo general mas profundo y completo que el juicio de uno o dos individuos.
El verdadero potencial de los directorios está en su habilidad para ayudar a prevenir problemas, identificar oportunidades y conducir a la administración a lograr un mejor desempeño y crear mayor valor a los accionistas que el que se obtendría sin su participación. El aporte del directorio debe ser visto normalmente como constructivo, positivo y complementario a la labor de la administración. Sin embargo, su rol fiduciario de protección de los intereses de los accionistas, en ocasiones puede llevarlo a oponerse a la administración e incluso a veces a cambiar al gerente general, sobretodo cuando los conflictos entre ambos son recurrentes y/o cuando ha perdido la confianza en la capacidad de gerente para administrar adecuadamente la empresa.
El rol dual que ejercen los directorios al ser por una parte consejeros y por otra cumplir este rol fiduciario genera a veces desconfianza y temor en los ejecutivos. Pero dicha actitud puede disiparse fuertemente cuando prima un clima de profesionalismo, respeto, ecuanimidad y transparencia, y cuando la administración y el directorio cumplen sólo sus respectivas responsabilidades.

Estructura y prácticas adecuadas

Pero siendo el clima y la dinámica factores necesarios, no son suficientes por si solos. También es importante contar con la estructura y prácticas adecuadas para coordinar debidamente el trabajo del directorio.
En particular se requiere que haya claridad en cuanto al rol del directorio. No obstante que existe razonable acuerdo que sus principales funciones son la definición del propósito de la empresa, selección del gerente general y la evaluación de su desempeño (y su remoción cuando corresponde), aprobación de la estrategia y su seguimiento, monitoreo de la gestión, revisión de los riesgos principales y su manejo, aprobación de políticas fundamentales (normas éticas, recursos humanos,etc.), aprobación de acciones significativas (transacciones, ventas de activos, inversiones, etc.) y la evaluación o auto-evaluación de su propia gestión, en la práctica son pocos los directorios que cumplen correctamente todas estas funciones. Para superar este problema es útil asociar procesos, actividades, acciones, responsables y fechas a cada función según corresponda.