por Luis Hernán Paúl

Ingeniero Civil de la PUC y Master en Administración de Empresas del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Socio de Fontaine y Paúl Consultores. Es Profesor de Gobiernos Corporativos en la Facultad de Economía y Administración de la PUC y autor de diversas publicaciones. Es Investigador Asociado del Centro de Estudios Públicos. Trabajó como Gerente de Estrategia y Control de Gestión de Quiñenco.
Es Director de empresas.
Gobierno Corporativo
 

¿Cómo funcionan los buenos Directorios?

El buen funcionamiento de los gobiernos corporativos no es sólo un tema relevante para minimizar la cocurrencia de fraudes empresariales como los vistos en empresas como Enron, Worldcom, Ahold y Parmalat. También lo es para las compañías que buscan simplemente mejorar su gestión y aumentar sus posibilidades de éxito.
En la práctica hay tres aspectos fundamentales para evaluar la calidad del gobierno corporativo: la protección de los derechos de los accionistas, la transparencia de la información relevante y el funcionamiento de los
directorios. En Chile los dos primeros aspectos andan razonablemente bien, sin perjuicio que existen algunos avances menores que podrían realizarse. El aspecto que ofrece mas espacio de mejora es el funcionamiento de los directorios, aun cuando no se debe generalizar porque hay directorios que operan bien y otros no tanto.
Pero no existe claridad respecto a cómo funcionan los buenos directorios y menos a cómo se logra llevar
a un directorio a operar mejor. A continuación se intenta dar algunas luces a este respecto.

Clima y dinámica del Directorio

La calidad del trabajo que desarrolla un directorio, en mi opinión, no es función tanto del tipo de leyes, regulación y normas que rige su gobierno corporativo, sino que mas de la actitud, expectativas y capacidad del directorio para desarrollar un trabajo en equipo que sea constructivo y eficiente a la luz de las necesidades de la empresa y los intereses de los accionistas.

Los directorios aportan valor a través del dialogo que se produce entre directores y ejecutivos. El contenido del diálogo debe ser relevante para el éxito del negocio. Cuando se da el debido espacio al análisis y discusión de temas relacionados con la estrategia, las capacidades de la organización, el desempeño de la empresa, cuando se permite que las mejores mentes absorban información, hagan pre-guntas y validen los supuestos críticos detrás de las propuestas de la administración, cuando las personas se expresan en forma cándida y se escuchan con respeto, se genera una dinámica y un clima especialmente atractivo, que permite a cada cual entregar su máximo potencial y al directorio desarrollar su trabajo correctamente.