por Mladen Koljatic M. y Mónica Silva R.

Mladen Koljatic M. es Ingeniero Comercial, PUC, MBA, University of Michigan, Ed.D., Indiana University. Profesor Escuela de Administración. PUC
Mónica Silva R. es Psicóloga, PUC, M. Sc.y Ph.D., Indiana University, Investigadora Asociada Escuela de. Administración PUC
Aun cuando autoridades educacionales han señalado que la PSU fue "un éxito" y que funcionó perfectamente, ello no es así. Una prueba de selección a las universidades que funcione bien debiese tender a producir una distribución de las respuestas de los alumnos que se aproxime a una curva normal. El análisis de la información entregada por el DEMRE permite afirmar que la distribución original de los puntajes en la PSU-MAT no cumplió con esto.
EDUCACIÓN
Estreno de la PSU: desaciertos, interrogantes y una mirada a futuro


El controvertido estreno de las pruebas de admisión a las universidades chilenas, la PSU, ocurrió a fines del año pasado tal como estaba previsto. Si bien, inicialmente, algunas autoridades universitarias y ministeriales se congratulaban por el éxito con que se había desarrollado el proceso de admisión 2004, pronto surgieron dudas e inquietudes acerca de si éste había sido realmente tan satisfactorio. En particular, llamó la atención la forma agregada y críptica en que el DEMRE -la institución de la Universidad de Chile encargada de administrar las nuevas pruebas-entregó la información acerca de los resultados y las interpretaciones optimistas, pero sin fundamento, que altas autoridades educacionales sacaron a partir de ellos.1
A corto andar quedó en evidencia la vulnerabilidad del sistema de admisión. El tránsito de la PAA a la PSU fue apresurado y sin ser suficientemente evaluado. Quienes pagaron el precio más alto fueron los estudiantes. Los puntajes de la PSU fueron más bajos que los que tradicionalmente se obtenían en la PAA y las autoridades universitarias no lo advirtieron a tiempo.2 Producto de ello, alumnos que tenían suficiente puntaje para entrar a los planteles tradicionales se matricularon en universidades privadas y muchos no pudieron acceder a beneficios de becas o créditos de estudio. Las universidades tradicionales, al mantener los mismos puntajes de corte para postular a las carreras que el año pasado, no llenaron sus cupos en carreras que tradicionalmente tenían una alta demanda.
Nada hacía prever la baja de los puntajes a las autoridades. Por el contrario, el ensayo nacional de la PSU mostró resultados completamente distintos, con promedios que aumentaban entre 25 y 28 puntos en Lenguaje y Matemáticas respectivamente. El propio rector de la Universidad de Chile reconoció que de mantenerse los resultados del ensayo en el examen oficial "los puntajes mínimos para ingresar a las carreras el 2004 aumentarán".3 Esto fue exactamente lo contrario a lo que sucedió en el proceso de admisión.
La búsqueda de responsables por el desacierto en el proceso de admisión a las universidades se concentró en el DEMRE.4 Se responsabilizó al DEMRE por no haber dado la voz de alerta sobre la baja de los puntajes y, más aún, dos profesores del departamento de estadística de la PUC le atribuyeron la responsabilidad de haber transformado equivocadamente los puntajes de la PSU, refiriéndose particularmente a la prueba de matemáticas (en adelante PSU-MAT). 5
El tema de la transformación de puntajes empleada es muy importante puesto que tiene impacto en la posibilidad de un postulante de ser admitido a una carrera y para el acceso a beneficios estudiantiles. Si bien las transformaciones no afectan el puesto relativo de los estudiantes dentro de una prueba (es decir, el que tiene más preguntas buenas en la PSU-MAT siempre tendrá más puntos en ella), la transformación usada sí puede afectar los puntajes de postulación a las carreras, ya que al combinarse los puntajes de una prueba PSU con los de las otras y con los puntajes correspondientes a las notas de colegio puede revertirse el ordenamiento de ciertos estudiantes. En consecuencia, la transformación usada tiene incidencia en los puntajes ponderados para la admisión. Del mismo modo, la transformación de puntajes también puede afectar el acceso a beneficios estudiantiles: becas de excelencia académica y crédito fiscal. De acuerdo a cómo se transformen los puntajes puede variar radicalmente el contingente de alumnos que pueda acceder a financiamiento por estar por sobre los 475 puntos en el caso del crédito fiscal y los 600 para el caso de las becas por mérito académico.
Por tanto, la discusión acerca del tipo de transformación es de suma importancia y debe ser resuelta para el año entrante. Sin embargo, ella no debe obscurecer el problema de fondo, cual es, que algunas de las pruebas PSU no operaron bien técnicamente a pesar de que los investigadores responsables del proyecto SIES -del cual surgieron las PSU- han intentado negar la evidencia del mal funcionamiento de las pruebas.6
Es momento de identificar los problemas de la PSU y tomar medidas correctivas para evitar que este año se repitan errores que signifiquen un alto costo para los postulantes, sus padres y las universidades.
La urgencia de hacerlo ahora radica en que hay decisiones que se están considerando, como la expansión de los contenidos curriculares en la PSU, que merecen ser re-estudiadas. No se puede correr riesgos innecesarios comprometiendo el futuro de otra generación de estudiantes. A la luz de la controversia surgida sobre la calidad de las PSU, consideramos indispensable que una institución internacional independiente realice una auditoría técnica, que evalúe el proceso y proponga cambios para la PSU.


1 Beyer, H. (2004). Reflexiones Preliminares Sobre la Prueba de Selección a la Universidad. (www.cepchile.cl, accesado 30/1/2004).
2 "¿Quién Responde?" Cartas al Director, El Mercurio, 28/1/2004.
3 "Alumnos lograron mejores puntajes en [el ensayo de] la PSU comparado con la PAA". La Segunda, 28/11/2003
4 "Ues Tradicionales No Logran Llenar Vacantes". La Segunda, 23/1/2004.
5 Del Pino, J. & Aravena, R (2004). Análisis estadístico de los efectos de la normalización de puntajes en las pruebas de selección universitaria. Statistica et Societatis, 3, 1-20