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La emoción de una venta
Los hechos demostrarían a Piñera que
no se equivocó al ficharla en 1985 como jefe
del departamento de estudios de esa administradora de
tarjetas de crédito donde tuvo una ascendente
carrera que culminó como gerente general en diciembre
de 1992. Además de las labores propias del cargo,
fue responsable de la venta de Fincard y la representación
de la empresa a nivel internacional por ser poseedora
exclusiva de la licencia Mastercard en Chile, lo que
implicaba también presidir el Comité de
Marketing de Mastercard, integrado por todos los bancos
emisores de esa marca.
-¿Fue muy difícil la operación
de Fincard?
-Fue un proceso muy interesante, donde me tocó
ver todos los aspectos de la negociación y pienso
que lo hicimos bastante bien. También fue emocionante
porque esa transacción significó el cierre
de una época muy importante y estimulante para
mí, y creo que para todo el equipo que trabajamos
juntos en ese proyecto. Teníamos una mística
especial. Era vender el corazón de lo que hacíamos,
deshacernos de una empresa que nosotros habíamos
formado y todavía me emociono al recordarlo....
Después que se firmaron todos los papeles, me
quedé sola y, tras dejarlos en una caja fuerte,
lloré casi dos horas porque se terminaba una
etapa muy rica de mi vida
-¿Cómo fue su llegada a dirigir esa
misma empresa, pero como propiedad del Banco Santander
en 1993?
-Otro desafío, porque implicaba conducir a la
empresa en la transformación de su rol, pasando
de ser una emisora de tarjetas de crédito a una
compañía financiera orientada a las personas
y del Banco Santander, que era una multinacional. Todo
eso implicaba la creación de nuevos productos
y adaptación de toda la organización,
tanto en lo técnico como en lo humano. Aprendimos
mucho y el grupo hispano nos permitió -sobre
todo en el inicio- bastante autonomía. También
fue una etapa maravillosa donde formamos un muy buen
equipo de personas; al final siempre te das cuenta que
los equipos son fundamentales y eso es lo único
que vale la pena.
Después, en 1995, vino la fusión Fusa
Fincard y Susana Tonda recuerda con ternura cómo
su hijo aportó el nombre de Banefe:
-A la hora de comida, conversando sobre la creación
de este nuevo proyecto, le conté a mi familia
que estábamos buscando un nombre relacionado
con banco y como nosotros teníamos una cábala
con la f (los nombres de mi marido y de mis cuatro hijos
empiezan con esa letra), mi hijo Federico dice "Banefe",
como una abreviación de banco de las efe. Después
lo planteé en la oficina, lo testeamos con otros
quince nombres y gustó, incluso cuando hicimos
una prueba con ese nombre en Perú la gente lo
asociaba a banco con eficiencia.
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