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Endesa aprende

Endesa fue fundada en el año 1943 como una empresa pública con el objeto de desarrollar la generación, transmisión, y distribución de energía. Durante los primeros treinta años, construyó ocho plantas hidroeléctricas y tres plantas termoeléctricas. Conectó estas plantas con los centros de consumo y adquirió la capacidad de distribuir la electricidad al consumidor.
En 1975, el objetivo de Endesa empezó a cambiar. Aunque no fue privatizada hasta el año 1988, paso a paso fue forzada a funcionar más como una empresa privada. Las reformas en el sector de la electricidad en Chile, las primeras en el mundo, habían creado un ambiente de libre competencia. Endesa no solamente tenía que proveer electricidad para sus clientes, sino también ser rentable y pagar dividendos. Las reformas económicas produjeron cambios
sustanciales en Endesa. Por ejemplo, la empresa vendió algunas plantas y contrató empresas externas para la construcción de sus nuevos proyectos. Además, implementó un sistema de incentivos y promoción para estimular la creatividad y mejorar la productividad de sus empleados.
Lo que Endesa aprendió durante este período fue útil para sus inversiones en la región. Endesa empezó a hacer inversiones en empresas privatizadas en Argentina, Perú, Colombia, y Brasil. Su capacidad instalada creció de 1.710 MW en 1989 hasta alcanzar 10.236 MW en 1997, de la cual el 70% estaba en el extranjero. La estrategia de internacionalización fue muy rentable para los accionistas de Endesa, que ganaron un retorno real anual de 32% durante este período. Muchas de las inversiones extranjeras de Endesa fueron hechas con socios estadounidenses, pero estos socios dejaban la evaluación y la gerencia de las plantas en manos de los ejecutivos de Endesa. Estos ejecutivos sabían algo que ni los socios americanos ni las empresas regionales afuera de Chile conocían la "tecnología" apropiada para manejar una empresa durante el proceso de las reformas.
Como evidencia de la interconexión entre las reformas, el éxito de Endesa fue facilitado por la reforma de pensiones, que creó la capacidad dentro del país para financiar la privatización de Endesa. La privatización de pensiones también era una reforma innovadora que creó oportunidades para las empresas chilenas en la región y gerenciaron exitosamente la tecnología de reformas.

No es simple manejar una empresa durante las reformas económicas. No solo hay que entender las reformas que directamente impactan su sector industrial, sino todas las reformas que afectan a la economía. El efecto de las reformas no es inmediato y la estrategia empresarial debe ser calibrada a cada paso ajustándose a los cambios.
Cuando el contexto es diferente, la estrategia óptima también debería ser diferente. La empresa que sabe utilizar la tecnología apropiada para el ambiente donde opera tendrá una ventaja sobre sus competidores. Este es el caso de las empresas regionales que conocedoras de la idiosincrasia local se ajustan a la circunstancia mejor que las empresas estadounidenses y españolas.
Inversiones hasta 4 mil millones de dólares
Durante los últimos diez años, ha habido un enorme incremento en la inversión chilena directa al extranjero. Mientras que las inversiones directas de sus vecinos tenían inversión directa al exterior de entre 0% y 1% como un porcentaje de PIB, Chile hacía inversiones que en el año 2000 excedieron el 5% de su PIB.
Muchos empresarios creen que estas inversiones chilenas al extranjero no fueron rentables. En verdad algunas estuvieron bien y otras mal, pero lo interesante es entender el porqué de esto. Por ejemplo, la mayoría de las inversiones en AFPs y en electricidad hechas por los chilenos estuvieron bien. Más importante, hay que considerar las condiciones en los países donde se hacen las inversiones. Habría sido difícil para los empresarios adivinar el momento y magnitud de la crisis en Argentina; en general ni los argentinos ni los extranjeros lo proyectaban. No se puede culpar a los chilenos por algo que no podrían haber previsto.
 

Encontramos que, en el promedio, las empresas en Latinoamérica afuera de Chile con socios chilenos tenían un retorno sobre capital 5% más alto que las empresas parecidas sin socios chilenos. Parece que en verdad los gerentes chilenos saben algo que no saben los empresarios de otros países. Su experiencia durante las reformas en Chile les da un conocimiento único para enfrentar reformas similares cuando ocurren en otros países.

Investigaciones realizadas con alumnos de la Universidad Católica, donde estudiamos las inversiones de una manera sistemática, se consideraron estos puntos. Revisando los estados financieros de todas las empresas abiertas en Chile entre los años 1994 y 2002, recolectamos datos sobre la rentabilidad de más de 600 inversiones hechas en el exterior, la mayoría en otros países en Latinoamérica. Comparamos los resultados obtenidos por estas sucursales con resultados de empresas similares locales -empresas del mismo tamaño operando en el mismo país y sector, pero sin socios chilenos. Encontramos que, en el promedio, las empresas en Latinoamérica afuera de Chile con socios chilenos tenían un retorno sobre capital 5% más alto que las empresas parecidas sin socios chilenos. Parece que en verdad los gerentes chilenos saben algo que no saben los empresarios de otros países. Su experiencia durante las reformas en Chile les da un conocimiento único para enfrentar reformas similares cuando ocurren en otros países.

Lamentablemente, esta ventaja no se mantiene en el tiempo. Nuestro análisis demostró que la gran ventaja que se produjo en 1994 fue disminuyendo paulatinamente, desapareciendo completamente en el año 2002. La razón es que el conocimiento que tienen los chilenos se disemina rápido a los competidores. Además, cuando las reformas terminan y la economía se hace más estable, el ambiente empieza a parecerse al de los países desarrollados. En este ambiente, las multinacionales chilenas no tienen ninguna ventaja.
Cada país que implementa reformas obtiene los beneficios domésticos, pero solamente el primer país que cambia gana una ventaja competitiva en la región. Si los chilenos quieren mantener su posición, tienen que seguir siendo los líderes en reformas. Tal vez, el tratado de libre comercio recién firmado con los Estados Unidos y con Europa será la próxima oportunidad en este aspecto.


Cada país que implementa reformas obtiene los beneficios domésticos, pero solamente el primer país que cambia gana una ventaja competitiva en la región. Si los chilenos quieren mantener su posición, tienen que seguir siendo los líderes en reformas. Tal vez, el tratado de libre comercio recién firmado con los Estados Unidos y con Europa será la próxima oportunidad en este aspecto.

La prescindencia de robots en Buenos Aires no indica falta de desarrollo, sino por el contrario constituye una respuesta óptima a las condiciones del mercado: un precio alto de robots importados y un costo bajo de la mano de obra local. Claro, una tecnología sin rostro humano, apropiada para los Estados Unidos, no siempre es apropiada para Latinoamérica.