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A fines de 1999, el diagnóstico de la situación
competitiva de la industria financiera y de seguros
en Chile y en el mundo, que nos llevó a implementar
una nueva estrategia, fue el siguiente:
Industria Financiera e Industria
de Seguros:
Existe una tendencia mundial a
que las personas se acostumbrarán a comprar muchos
de sus servicios financieros a un solo proveedor (one
stop shopping).
Las barreras en el mundo financiero que marcaban
las fronteras entre los actores se desdibujaban en forma
creciente, y tanto en Chile como en el mundo esto implicaría
la creación de mega oferentes (despolarización
de los servicios financieros).
El cliente final pasará a ser el foco
de todas las empresas de servicios financieros, no sólo
de los bancos. El que tiene el contacto final con el
cliente, tiene mayor probabilidad de ser exitoso en
el largo plazo.
Sobrevivirán mucho menos Marcas
en el mundo financiero, y la competencia de las multinacionales
será más importante en algunos segmentos.
La definición de competencia directa será
mucho más amplia que en el pasado.
La tecnología de punta pasará de
ser una ventaja competitiva, a una necesidad mínima
para competir en la industria financiera. Sólo
los que tengan tecnología de clase mundial podrán
competir.
Existirá mayor desregulación en
el ámbito del mercado de capitales chilenos que
permitirá entrar a los distintos actores a nichos
de negocios / productos que antes les eran vedados.
La industria bancaria chilena partiría
un proceso de consolidación, tal como estaba
ocurriendo en el resto del mundo. Bigger is better
era la consigna del momento. No era descartable la fusión
/ alianza de bancos con compañías de seguros,
tal como sucedió en Estados Unidos.
Al permitir la legislación chilena a los
bancos intermediar seguros, estos comenzaron a crear
sus propias compañías aseguradoras y el
negocio de seguros relacionado con los créditos
(desgravamen) se acabó para los no-relacionados.
La banca-seguros era un concepto exitoso en los
países latinos de Europa representando sobre
50% de las ventas en España, Francia e Italia.
En Estados Unidos, en ese preciso año, se estaba
autorizando a los bancos a intermediar seguros.
Las compañías de seguros relacionadas
a los bancos y AFPs se estaban quedando con dos
negocios importantes de Consorcio: asegurar las carteras
de AFPs con seguros de invalidez y sobrevivencia
y las carteras hipotecarias de los bancos con seguros
de desgravamen. Nuestra capacidad para competir en estos
dos mercados disminuiría drásticamente.
La llegada a Chile de MetLife, la compra de AETNA
por ING y el hecho de que PRINCIPAL sea ahora 100% extranjera,
cambiaba el panorama competitivo de la industria de
seguros de vida en Chile, la cual había permanecido
sin cambios los últimos 15 años.
El consumo per cápita de seguros de vida
(en especial con ahorro) era bajísimo si lo comparábamos
con países más desarrollados, por lo que
se podía prever un gran crecimiento en el consumo
de seguros de vida con ahorro en Chile. Tener fuerza
de ventas propia era clave para competir (Gráfico
2).
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