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Después de la crisis de los grupos
económicos a comienzos de la década
de los ochenta, en 1985 Consorcio pasó
a ser propiedad de bancos extranjeros, liderados
por Bankers Trust Company, aprovechando
éstos el exitoso programa de conversión
de deuda en capital implementado en Chile
en esa época. Durante los años
siguientes, la situación competitiva
de Consorcio fue relativamente tranquila.
La Compañía se enfocó
básicamente en tres negocios: rentas
vitalicias, seguros de AFPs y seguros
de vida tradicional. En los dos primeros
negocios fue líder indiscutible por
cerca de 10 años. Hacia mediados
de los 90, comenzó a incursionar
seriamente en seguros de vida tradicional
(seguros de vida para personas comercializados
en forma individual o a través de
seguros colectivos), donde hacia fines de
la década, ocupaba el tercer lugar
en términos de participación
de mercado, remontando la pérdida
de clientes con que la crisis antes mencionada
lo había dejado. Durante la segunda mitad de los 90, el
alto crecimiento de la industria de rentas
vitalicias atrajo a un gran número
de competidores en la industria.
La madurez del sistema previsional chileno,
creado en 1981, donde el número de
personas que alcanzaba los fondos y/o la
edad suficiente para jubilarse fue máximo
en esos años, permitió que
esta industria creciera a tasas de dos dígitos
en el quinquenio (Gráfico 1 y cuadro
1).
Con un mercado en crecimiento y bajas barreras
de entrada, muchos competidores fueron tremendamente
agresivos en el precio que se ofrecía
en el producto renta vitalicia (que representaba
el 70% de las primas de la industria) para
poder captar un volumen mínimo de
mercado, logrando así conseguir las
economías de escala necesarias para
subsistir en el largo plazo. La carrera
por alcanzar un volumen relevante de reservas
técnicas y por ende de activos se
dio hasta finales de la década de
los 90.
El mercado de seguros de vida se hizo aún
más competitivo cuando en 1997 se
permitió la llegada de la llamada
banca seguros que no es sino
la intermediación de productos a
través de bancos y grandes agregadores
de demanda como las tiendas por departamentos.
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