Es fácil entender por qué su nombre es casi un mito en la Facultad de Administración y Economía de la UC. Pese a su baja estatura, su modo franco, su voz ronca, su risa profunda y su mirada directa no pasan inadvertidos. A esto se suma su calidez humana, intuición, organización y
sentido del deber, todo lo cual hace de Carmen Tessada Roca un personaje querido, respetado y admirado dentro y fuera del campus.
Carmen Tessada:

“El cariño es un bien renovable”

La fórmula de la Subdirectora de Asuntos Estudiantiles y Secretaria Académica para explicar su “éxito” parece sencilla:
—Para mí el alumno es, ante todo, una persona y no un número. Así, a lo largo de estos años no sólo he cumplido con mi rol oficial, sino también he sido amiga, confidente, sicóloga, enfermera y todos saben que pueden recurrir a mi oficina por cualquier problema.
Sin embargo, advierte que el “olfato” adquirido a lo largo de la vida para conocer a la gente también le permite detectar a los aprovechadores:
—Aunque parezca petulante, es raro que me equivoque si alguien me trae un certificado médico falso. Soy buena gente, pero también jodida y no aguanto nada incorrecto. Si un alumno adultera una prueba, no sale de mi oficina hasta que me confiese. Sucede que cuando estoy segura soy porfiada y puedo ser muy dura e inflexible. Creo que a veces algunos me odian mientras están en la Escuela, pero al salir son los más agradecidos porque los retos y lecciones que recibieron aquí les ayudaron mucho en la vida.
Lleva 44 años trabajando en la Facultad, de la cual egresó en 1959. Recuerda cómo lo que partió siendo un trabajo de medio día para organizar la Escuela, luego se convirtió en una labor de tiempo y dedicación completa. Por eso, no teme exagerar cuando habla de su "familia PUC" que no sólo le ha dado grandes satisfacciones, sino que la ha ayudado siempre y ha sido su apoyo para enfrentar el cáncer que la aqueja desde hace algunos meses. Sus otras fortalezas son sus sobrinos, que ella quiere como hijos: Paola, Eduardo, Mario y Claudio y sus señoras Paula y María Luisa y los hijos de ellos -Vicente, Santiago, Andrés, Benjamín y Diego- que son como sus nietos; y sus grandes amistades nacidas al alero de la universidad como Sonia Castro, Alicia Vignolo, e Isabel Arrieta, entre otras.

Misión cumplida

-¿Cómo se siente mirando atrás?
-Bastante satisfecha, con la misión cumplida: una es la parte de administración docente, soy bastante ordenada y creo haber organizado bien todo lo que acontece en esta Escuela. Hemos pasado por varios cambios, desde implementar cada avance tecnológico posible hasta las costumbres de los alumnos -ni te imaginas lo que yo veo por esta ventana en los días de verano- pasando por distintas autoridades académicas y transformaciones en la universidad.