| La
fórmula de la Subdirectora de Asuntos
Estudiantiles y Secretaria Académica
para explicar su “éxito” parece sencilla:
—Para mí el alumno es, ante todo, una
persona y no un número. Así, a
lo largo de estos años no sólo
he cumplido con mi rol oficial, sino también
he sido amiga, confidente, sicóloga,
enfermera y todos saben que pueden recurrir
a mi oficina por cualquier problema.
Sin embargo, advierte que el “olfato” adquirido
a lo largo de la vida para conocer a la gente
también le permite detectar a los aprovechadores:
—Aunque parezca petulante, es raro que me equivoque
si alguien me trae un certificado médico
falso. Soy buena gente, pero también
jodida y no aguanto nada incorrecto. Si un alumno
adultera una prueba, no sale de mi oficina hasta
que me confiese. Sucede que cuando estoy segura
soy porfiada y puedo ser muy dura e inflexible.
Creo que a veces algunos me odian mientras están
en la Escuela, pero al salir son los más
agradecidos porque los retos y lecciones que
recibieron aquí les ayudaron mucho en
la vida.
Lleva 44 años trabajando en la Facultad,
de la cual egresó en 1959. Recuerda cómo
lo que partió siendo un trabajo de medio
día para organizar la Escuela, luego
se convirtió en una labor de tiempo y
dedicación completa. Por eso, no teme
exagerar cuando habla de su "familia PUC"
que no sólo le ha dado grandes satisfacciones,
sino que la ha ayudado siempre y ha sido su
apoyo para enfrentar el cáncer que la
aqueja desde hace algunos meses. Sus otras fortalezas
son sus sobrinos, que ella quiere como hijos:
Paola, Eduardo, Mario y Claudio y sus señoras
Paula y María Luisa y los hijos de ellos
-Vicente, Santiago, Andrés, Benjamín
y Diego- que son como sus nietos; y sus grandes
amistades nacidas al alero de la universidad
como Sonia Castro, Alicia Vignolo, e Isabel
Arrieta, entre otras.
Misión cumplida
-¿Cómo se siente mirando atrás?
-Bastante satisfecha, con la misión cumplida:
una es la parte de administración docente,
soy bastante ordenada y creo haber organizado
bien todo lo que acontece en esta Escuela. Hemos
pasado por varios cambios, desde implementar
cada avance tecnológico posible hasta
las costumbres de los alumnos -ni te imaginas
lo que yo veo por esta ventana en los días
de verano- pasando por distintas autoridades
académicas y transformaciones en la universidad.
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