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Su
acento delatalos años
que lleva viviendo fuera de Chile. Es que Manuel
José Balbontín (42, casado, tres
hijos, ingeniero comercial de la UC y MBA en
la Universidad de Harvard) pronuncia bien modulado
y suele recurrir a palabras en inglés
durante su conversación. Fundador, socio
y gerente encargado de las distintas áreas
de negocios de Compass Group vive desde hace
17 años en Nueva York, donde se ha especializado
en el manejo de inversiones y operaciones financieras
en Latinoamérica y mercados globales.
Esto último es, sin duda, su fuerte.
De vestir impecable, amplia visión y
con muchas millas recorridas por todo el mundo
conversó con nuestra revista durante
una breve visita a Santiago para participar
en un seminario. Más allá de los
temas económicos, también bromeó
con su incipiente calvicie y confesó
su sueño de volver a establecerse en
su país porque añora el campo
familiar y los suyos. Sin embargo, sobre la
marcha, admitió que ello será
muy difícil porque su señora es
venezolana, sus hijos nacieron y se criaron
en Estados Unidos, y su trabajo está
allá. Por el momento, los viajes esporádicos
a nuestra capital y al sur de Chile, unidos
a una exitosa carrera internacional compensan
la nostalgia.
-¿Por qué le
atrajo trabajar en el área de mercados
emergentes?
-Soy chileno, latinoamericano, me gustan las
finanzas y trabajar con mercados emergentes
es bastante natural. En el momento que llegue
a Nueva York empezaba a volver la actividad
a los mercados internacionales tras la crisis
de los años ’80, con renovado interés
de los inversionistas globales respecto de Latinoamérica.
México fue uno de los primeros que empezó
a sacar distintas emisiones de deuda y acciones
a los mercados globales.
En esa época, él trabajaba para
Citibank en Nueva York, manejando muchas de
las inversiones de esa institución en
los mercados emergentes y asesorando a compañías
latinoamericanas que emitían papeles
de deuda, para venderlos a distintos clientes
del mundo.
-Cómo empezó
su vida laboral al egresar de la UC?
-Salí de la Universidad y empecé
a trabajar en Citicorp Chile, en el área
de proyectos, especialmente finanzas corporativas.
Estuve ahí desde 1985 a principios del
‘87, luego fui a estudiar un posgrado a Harvard
por dos años; el ‘89 volví a Citicorp
en Nueva York, a la unidad de mercado de capitales
y en 1990 me fui a Londres a abrir la unidad
para operar, en especial, con Latinoamérica
y mercados emergentes. Regresé a Estados
Unidos entre 1992 y 1993, y después me
fui al Santander para crear una unidad de manejo
de inversiones dedicada, principalmente, a mercados
emergentes. Pero, Manuel Balbontín reconoce
que el sueño de él y sus compañeros
en esa etapa –Hari Hariharan (hindú,
especialista en el área asiática)
y Carlos Rodríguez Pastor (peruano)-
“era crear algo por nuestra cuenta”. El padre
de Carlos había comprado el primer banco
que se privatizó en Perú y empezó
un fondo de pensiones Horizonte en asociación
con Álvaro Saieh, de Corpgroup.
Así, los mencionados se asociaron para
crear una compañía de inversiones
con activos bajo manejo de US$40 millones y
un capital inicial de US$1.500.000.
-¿Cómo
fue el desafío de trabajar en algo personal?
-Cuando empezamos Compass era el sueño
de tener algo nuestro, un desafío porque
uno parte con su nombre y las relaciones que
puedas tener detrás, pero no el respaldo
de una gran entidad como eran mis experiencias
anteriores con Citibank y Banco Santander. Nos
iniciamos con dos personas muy conocidas a nivel
latinoamericano y un monto de plata para empezar
a manejar de unos US$40 millones, lo que también
era una base para invitar a otros a invertir
con nosotros.
-Once años después,¿A
cuánto asciende el capital que manejan?
-Hoy manejamos en Compass, entre Nueva York
y sus filiales en los países, alrededor
de US$2.800 millones de dólares.
-¿En qué
instrumentos?
-Alrededor de US$1.000 están invertidos
en acciones o renta fija de mercados emergentes
y algunas inversiones en compañías
cerradas en capital privadas (acciones o bonos).
Esos portafolios los manejamos en los distintos
países a través de nuestras oficinas
en Argentina, Chile, Perú o México
o desde Nueva York. La diferencia de US$1.800
millones son inversiones globales, donde asesoramos
a clientes americanos, europeos y latinoamericanos.
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