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-¿Cuántas
personas trabajan con ustedes?
-Aproximadamente 170 personas en
las oficinas de Nueva York, Miami, Ciudad de México,
Lima, Buenos Aires y Santiago.
Al preguntarle por momentos difíciles en su carrera,
reconoce que siempre los hay, pero el mérito
es salir fortalecido de ellos. Así fue cuando
CorpGroup salió de la sociedad ya mencionada,
al liquidar Saieh Provida y Balbontín junto a
sus socios compraron la parte que tenía CorpGroup.
-¿Quiénes
son ahora los socios?
-La administración donde
hay nueve socios que están en el día a
día de las operaciones y Bluebank, que es parte
de Interbank.
No hay que dormirse en los laureles
-¿Cuál
es su visión de la economía chilena
y los desafíos que tenemos ante la inminente
reactivación?
-Chile está mucho mejor,
vemos que ha mejorado sustancialmente la confianza de
los inversionistas domésticos -empresarios locales-
con respecto al país y eso atrae confianza externa.
En general, en Latinoamérica, los mercados emergentes
se han visto favorecidos por la situación global,
lo cual es especialmente beneficioso para Chile, con
respecto a sus exportaciones de insumos básicos.
Ello, porque la economía global está creciendo,
el precio de los insumos básicos subió
y el costo de la deuda e intereses está a niveles
históricos muy bajos.
-¿Cuánto
crecerá Chile este año?
-Entre 5 y 6%.
-¿Volveremos
a crecer al 7%?
-Chile podría crecer al 7%.
El crecimiento actual del 5% se debe, en parte a las
circunstancias globales mencionadas. Pero, no hay que
dormirse en los laureles todavía falta mucho
por hacer en la parte doméstica. Debe existir
mayor consumo, que a su vez es producto de más
empleo, mayores sueldos y aumento de inversión
interna. Todo eso está dándose en Chile,
pero podría mejorar aún más.
-¿Qué
podrían hacer tanto el Gobierno como
el sector privado para contribuir a lo anterior?
-En el caso del Gobierno, es muy
importante que existan reglas claras y sin cambios en
ellas. En términos generales, reafirmaría
la confianza en el sector privado, incentivaría
la inversión y creación de empleo.
-¿Seguir con
la reforma al mercado de capitales puede ser
una herramienta?
-Pueden seguir renovándose,
a pesar que se ha avanzado bastante, queda mucho por
hacer en lo que respecta a más canales de distribución,
mayor variedad de productos y, sobre todo, medidas que
favorezcan el acceso de capitales a la mediana y pequena
empresa, las cuales son la principal fuente de empleos
en Chile.
-¿Es partidario
de privatizar Codelco?
-Para mí no es crucial, es
una empresa bien manejada y eficiente. Creo que políticamente
es muy difícil, y en todo caso no es una necesidad
como sí lo son otros casos como puertos, sanitarias
y Enap, que son menos políticamente sensible
en el sistema y en las cuales se podrían seguir
haciendo mejoras e inversiones importantes.
-¿Qué
falta en el ánimo de los chilenos para
ser desarrollados?
-La gente necesita sentir que puede
invertir aquí, donde fuera de una economía
estable van a tener reglas de juego claras. Algunas
cosas que en algún momento se hicieron, como
la reforma laboral, fue percibida por muchos como una
vuelta atrás –como desflexibilizar el sistema-
siendo que la tendencia en el mundo de hoy es flexibilizar,
porque si no te haces poco competitivo. Con la reforma
tributaria en su momento también sucedió
lo mismo. Así, son ese tipo de reformas las que
hacen replantearse en su momento a los inversionistas.
Sin embargo, creo que gran parte de las señales
enviadas por el gobierno últimamente (demuestran)
que hay coincidencia, pragmatismo y pensamiento ortodoxo
en término de cómo seguir desarrollando
la economía.
-Visto desde afuera,
¿Impresiona mucho esa coincidencia considerando
que el actual es un gobierno socialista?
-El socialismo actual de muchos
gobiernos es bastante distinto del que la gente conocía.
Es un socialismo muy moderno. Llama la atención
que el Presidente Lagos es considerado a nivel mundial
como un líder, que se distingue entre sus pares
de la región porque ha hecho muy bien su labor.
El ha sido capaz de seguir avanzando en este proceso
modernizador y en cierto grado fue capaz de manejar
exitosamente la situación económica política
interna, afectada a veces por situaciones difíciles
globales. Y, si bien se puede discrepar respecto a que
algunas iniciativas se podrían haber ejecutado
de manera distinta, si sumamos todo lo bueno y lo malo,
el saldo es positivo.
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