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Estas aperturas u ofertas públicas
iniciales (Inicial Public Offerings o IPOs) son un evento
interesante de estudiar, pues es la primera vez en que el
mercado entrega su estimación del valor de la compañía.
En efecto, hasta antes de su apertura la empresa ha mantenido
gran parte de su información en términos privados:
sus proyectos de inversión, su rentabilidad, sus estructuras
de costos, etc. Sus perspectivas futuras no
pasaban de ser una opinión de la administración
o de sus pocos dueños, sesgadas y limitadas en su cantidad
de información. Una vez que las acciones se transan
públicamente, vendedores y compradores acuerdan cuál
es el precio justo de cada una de ellas y por ende de la compañía
completa. Ellos analizan tanto la información contable
que con la apertura comienza a ser entregada y auditada periódicamente2,
como la información extracontable e incorporan en el
precio de cada acción su apreciación sobre las
perspectivas futuras de la empresa.
Todos los beneficios (y los costos) de estar listado en una
Bolsa de Valores deberían también estar capturados
en los flujos de caja esperados de la compañía
y por ende en el precio de mercado de cada acción.
Ahora bien, para el caso de una empresa que se abre a la bolsa
los beneficios y costos de la apertura deberían estar
capturados en el precio de colocación de las acciones
de la empresa o precio de la oferta inicial. Los incentivos
de los actuales dueños fuerzan a que así sea,
ya que ellos quieren vender cada nueva acción a un
precio tal que refleje todos los beneficios a recibir, pues
en caso de vender a un precio menor, habría una transferencia
de riqueza desde sus bolsillos hacia los de quienes suscriban
las acciones colocadas en la oferta pública inicial.
Por lo tanto, la colocación de las acciones en la Bolsa
debería hacerse en promedio a su “precio justo”, sin
que se observe un efecto sistemático en la valoración
de la empresa.
Por ello la sorpresa de algunos frente a la apertura de La
Polar, Cencosud y Salfacorp, ya que si comparamos el precio
al cual se colocó la oferta inicial y el precio de
cierre de tan sólo el primer día de transacciones
es posible observar un retorno positivo de 11,5%, 8,6% y 18,2%
respectivamente (sí, para un solo día). ¿Qué
habrá cambiado en la empresa desde que se colocó
el paquete inicial de acciones y el cierre del primer día
de transacciones? Se supone que, en promedio, nada. La información
adicional de un día en el caso de estas empresas es,
en la práctica, cero, y por ende, cuesta explicar el
por qué de los retornos.
Se ha argumentado en la prensa respecto de estas colocaciones
que ahora las acciones no se colocan al mayor precio posible,
dada la demanda existente. En lugar de eso, se incorpora un
descuento para asegurar un premio al inversionista 3. Esto
sería para evitar que se repitan malas experiencias
que (las personas) tuvieron con algunas colocaciones de los
años noventa".
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