EVOLUCIÓN DE LARGO PLAZO DE LAS OFERTAS INICIALES DE ACCIONES EN CHILE

Introducción

Las aperturas a la Bolsa están de vuelta. Después de seis años en los que sólo hubo una colocación, desde el segundo semestre del año 2003 hasta octubre pasado tres nuevas empresas, La Polar, Cencosud y Salfacorp, han sido abiertas a la Bolsa, mientras otras tres o cuatro más esperan hacerlo durante el próximo año. Las dos últimas colocaciones han mostrado una gran cantidad de ofertas de compra, que se tradujo en el caso de la emisión de Salfacorp, en un prorrateo para algunos inversionistas de un insólito 3% de la oferta original de compra. Adicionalmente, las tres colocaciones han mostrado altos retornos el primer día de transacciones, creando una suerte de euforia y expectación por las próximas colocaciones que vale la pena analizar.
La motivación de este artículo es poner en contexto las aperturas recientes a la Bolsa (y las que se esperan), mostrando la evidencia internacional al respecto y recordando un poco la historia de las aperturas a la bolsa de los noventa en Chile, su rentabilidad de largo plazo y la evolución del mercado. Como se desarrollará más adelante, los altos retornos de corto plazo observados recientemente son consistentes con la evidencia internacional, la que también muestra que estas colocaciones han rentado pobremente en el largo plazo. Las aperturas de los noventa en Chile muestran un comportamiento similar al internacional.

Retornos de Corto Plazo: Evidencia chilena e internacional

La apertura de una empresa ocurre cuando ella inscribe sus acciones en una Bolsa de Valores y éstas comienzan a ser transadas por primera vez.

por Gustavo Maturana R.

Master of Science in Finance, Boston College, EE.UU. Ingeniero Comercial Pontificia Universidad Católica de Chile. Profesor Adjunto Escuela de Administración PUC y Director del Diploma en Finanzas.

Estas aperturas u ofertas públicas iniciales (Inicial Public Offerings o IPOs) son un evento interesante de estudiar, pues es la primera vez en que el mercado entrega su estimación del valor de la compañía. En efecto, hasta antes de su apertura la empresa ha mantenido gran parte de su información en términos privados: sus proyectos de inversión, su rentabilidad, sus estructuras de costos, etc.
Sus perspectivas futuras no pasaban de ser una opinión de la administración o de sus pocos dueños, sesgadas y limitadas en su cantidad de información. Una vez que las acciones se transan públicamente, vendedores y compradores acuerdan cuál es el precio justo de cada una de ellas y por ende de la compañía completa. Ellos analizan tanto la información contable que con la apertura comienza a ser entregada y auditada periódicamente2, como la información extracontable e incorporan en el precio de cada acción su apreciación sobre las perspectivas futuras de la empresa.
Todos los beneficios (y los costos) de estar listado en una Bolsa de Valores deberían también estar capturados en los flujos de caja esperados de la compañía y por ende en el precio de mercado de cada acción. Ahora bien, para el caso de una empresa que se abre a la bolsa los beneficios y costos de la apertura deberían estar capturados en el precio de colocación de las acciones de la empresa o precio de la oferta inicial. Los incentivos de los actuales dueños fuerzan a que así sea, ya que ellos quieren vender cada nueva acción a un precio tal que refleje todos los beneficios a recibir, pues en caso de vender a un precio menor, habría una transferencia de riqueza desde sus bolsillos hacia los de quienes suscriban las acciones colocadas en la oferta pública inicial. Por lo tanto, la colocación de las acciones en la Bolsa debería hacerse en promedio a su “precio justo”, sin que se observe un efecto sistemático en la valoración de la empresa.
Por ello la sorpresa de algunos frente a la apertura de La Polar, Cencosud y Salfacorp, ya que si comparamos el precio al cual se colocó la oferta inicial y el precio de cierre de tan sólo el primer día de transacciones es posible observar un retorno positivo de 11,5%, 8,6% y 18,2% respectivamente (sí, para un solo día). ¿Qué habrá cambiado en la empresa desde que se colocó el paquete inicial de acciones y el cierre del primer día de transacciones? Se supone que, en promedio, nada. La información adicional de un día en el caso de estas empresas es, en la práctica, cero, y por ende, cuesta explicar el por qué de los retornos.
Se ha argumentado en la prensa respecto de estas colocaciones que ahora las acciones no se colocan al mayor precio posible, dada la demanda existente. En lugar de eso, se incorpora un descuento para asegurar un premio al inversionista 3. Esto sería para evitar que se repitan malas experiencias que (las personas) tuvieron con algunas colocaciones de los años noventa".