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Si revisamos
la literatura internacional de IPOs, podemos
observar que en general este tipo de empresas
renta pobremente en el largo plazo pese al retorno
positivo de corto plazo. Si relacionamos esto
con la evidencia de retorno de largo plazo de
las aperturas en Chile que hemos mostrado aquí,
deberíamos tener cautela con las empresas
recientemente abiertas a la bolsa.
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Sin embargo, antes de analizar
el argumento debemos entender que este “descuento”
se traduce en menor recaudación o, como
ya explicamos, una transferencia neta desde los
antiguos accionistas a los nuevos. Si lo medimos
en dinero, estos “descuentos” ascendieron a US$
3,5 millones, US$ 28,2 millones y US$ 4,5 millones,
para La Polar, Cencosud y Salfacorp respectivamente,
es decir, un total de US$ 36,2 millones no fue
recaudado4. Una comisión un tanto alta
por entrar a la bolsa.
Es muy probable que las explicaciones para los
retornos accionarios descritos sean más
de fondo, sobretodo si observamos que el comportamiento
de los precios de las acciones de las empresas
recientemente abiertas a la bolsa en Chile es
absolutamente consistente con la evidencia internacional.
En la extensa literatura de IPOs, está
ampliamente documentado un fenómeno que
se le ha llamado underpricing de corto plazo de
las IPOs, similar al observado en las últimas
aperturas en Chile. Por ejemplo, para el caso
de Estados Unidos, el retorno promedio del primer
día de transacciones de una muestra de
6.249 IPOs desde 1980 hasta 2001 asciende a 18,8%5,
mientras que en otros países el comportamiento
ha sido similar6. Por otro lado, si revisamos
el caso chileno, el retorno de corto plazo ascendió
a 4,8% por sobre un benchmark de mercado7, para
un promedio de 36 IPOs colocadas entre el año
1991 y 1997 (en la muestra hay retornos por sobre
el benchmark tan altos como 35%). En otras palabras,
el fenómeno que estamos observando no es
nuevo, ni siquiera en Chile8.
Ahora bien, para el caso chileno, la medición
de underpricing de corto plazo de la década
de los noventa debe ser comparada con cautela
con aquél documentado en la literatura
y con el observado en las tres colocaciones recientes.
Como se explica en Celis y Maturana (1998), la
metodología de colocación en dicha
década era sustancialmente diferente a
la actual, ya que, sobretodo al comienzo de los
noventa, los paquetes accionarios podían
demorar varios días o semanas en colocarse,
lo que obligó a medir el underpricing en
un período de diez días transados,
en contraste con la evidencia internacional que
en general mide el underpricing como el retorno
obtenido entre el precio de colocación
y el precio de cierre del primer día de
transacciones. Sólo unas pocas aperturas
hacia 1996 fueron colocadas en un solo día.
Un signo de desarrollo del mercado de colocaciones
nacional es el hecho que la metodología
sea consistente con la usada en mercados más
desarrollados, donde todo el paquete accionario
se coloca simultáneamente a un único
precio y luego las acciones son repartidas a prorrata,
en caso de ser necesario, entre los inversionistas
que previamente se habían inscrito con
el agente colocador.
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Rentabilidad
de largo plazo de IPOs
Más allá
de las explicaciones que puedan existir para el
underpricing de corto plazo9 es interesante mencionar
el comportamiento que estas colocaciones han tenido
en el largo plazo. Numerosos estudios han documentado
el retorno de estas acciones en el largo plazo
mediante una metodología que consiste en
comprar un portafolio compuesto por IPOs en el
día después de la colocación
y mantenerlo hasta por tres años. Es decir,
el supuesto inversionista no participa inicialmente
de la colocación y adquiere la acción
justo después que se ha producido el retorno
de corto plazo antes descrito o underpricing.
Si bien la evidencia internacional es menos consistente
entre sí, en general, un portafolio de
IPOs así conformado renta en promedio menos
que una alternativa pasiva de inversión
compuesta por un índice accionario.
Para el caso de Estados Unidos, el país
donde más estudios se han hecho, el desempeño
de un portafolio de IPOs en un horizonte de tres
años ha rentado entre un 20% y 30% menos
que un índice representativo del mercado.
Resultados similares se obtienen cuando en lugar
del índice se usa como control de cada
IPO una empresa del mismo sector y que tenga un
tamaño comparable. No obstante, un par
de comentarios son necesarios. El primero es que
no hay consenso respecto de cuál es la
técnica más apropiada de medición
de este desempeño, pues en estos estudios
de desempeño de largo plazo surgen problemas
econométricos cuando los retornos de las
acciones de la muestra están superpuestas.
Y el segundo, se refiere a cuál es el benchmark
apropiado para medir el desempeño de las
IPOs. Respecto de esto, el estudio reciente de
Ritter y Welch (2002) da cuenta que en general
las IPOs han sido tildadas como compañías
pequeñas y de alto crecimiento esperado,
siendo este grupo de empresas una pobre alternativa
de inversión en las últimas décadas.
Así, el fenómeno de bajo desempeño
no estaría asociado al hecho de ser IPOs,
sino a las características de las empresas
que predominan en este grupo. Estos autores muestran
que cuando el portafolio de IPOs es comparado
con un benchmark de empresas con un estilo de
inversión de similar (empresas pequeñas
y con alto crecimiento esperado, pero que no sean
IPOs) el desempeño negativo se reduce a
sólo 5,1% en un período de tres
años.
El caso chileno no es diferente a lo comúnmente
observado en otros países cuando se estudia
el desempeño de largo plazo de las IPOs.
Si se forma un portafolio compuesto por 34 de
las IPOs colocadas en la década pasada,
éste presenta una rentabilidad positiva,
en promedio, de 34% en un período de tres
años, medidos a partir del décimo
día de transacción, es decir, sin
considerar el período en que se registró
el underpricing. Sin embargo, si esta rentabilidad
es comparada con la del IPSA en el mismo período
de tres años, la muestra de IPOs rentó
en promedio un 38% menos. Es decir, un inversionista
que hubiera comprado las IPOs en el mercado secundario
y no en el momento de su colocación, habría
obtenido un 38% menos de rentabilidad que el IPSA.
Como se observa en la Tabla 1, este mismo grupo
de IPOs habría rentado en promedio durante
los primeros diez días de transacciones
un 3,5% más que el IPSA. Es más,
hubo casos en los cuales las rentabilidades de
corto plazo fueron bastante altas y sin embargo,
estas empresas resultaron ser pobres alternativas
de inversión de largo plazo.
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