por Guillermo Tagle Quiroz

Profesor Adjunto, Escuela de Administración UC. Director General Santander Investment.
MULTINACIONALIZACIÓN DEL PRODUCTO NACIONAL  


Un análisis comparativo de Chile en el contexto internacional es un primer paso para mirar hasta dónde podemos llegar en materia de bienestar, dada la situación de tamaño, población y geografía de esta pequeña y lejana “fértil provincia señalada, de la Región Antártica famosa”. Una mirada relativa a los demás, sirve también para buscar ejemplos de países que han llegado más lejos y así avanzar en el diseño de estrategias y políticas, que nos podrían ayudar para hacer de Chile un país desarrollado en los años venideros.
En la actualidad, con un PIB per cápita de US$4.724 (US$9.900 aprox. ajustado por PPP), Chile es el país número 79 del ranking mundial en esta variable. En cuanto a tamaño, es el número 38 con una superficie de 756 mil km2 y con sus 15 millones de habitantes, en población ocupa el número 61. Una rápida mirada a estos números indica que Chile es más pobre de lo que le correspondería en el ranking mundial, relativo a su tamaño de geografía y población.
Si para soñar un poco buscamos países que doblan a Chile en cuanto a ingreso per cápita ajustado por PPP, nos encontramos que cuando este país logre duplicar su generación de riqueza por habitante, recién alcanzará niveles de vida como los que hoy tienen los ciudadanos de España, Nueva Zelanda, Singapur, Taiwán o Israel. Es decir, con un esfuerzo titánico, que permita doblar la capacidad actual de generación de riqueza de Chile, podemos decir que recién nos dejaría en la mitad del camino hacia el desarrollo.
Por otra parte, para medir cuánto debemos crecer para lograr el estándar de esas naciones que hoy nos doblan en ingreso, con un ejercicio simple y directo, podemos concluir que en un escenario optimista en el cual Chile crece en promedio entre 4% y 5% anual, estamos entre 18 a 14 años de distancia para alcanzar la condición de vida de aquellos que hoy nos doblan. Es por una parte lamentable constatar que no tenemos opción de doblar el nivel de vida de los chilenos durante la primera década de este siglo (como alguna vez soñamos), pero es también un desafío constatar la magnitud del esfuerzo que se necesita desarrollar para mejorar la condición de vida del país.
Crecer 5% anual promedio o más, durante 15 a 20 años seguidos es la única forma de lograr el desarrollo. Esta tarea que hemos llamado “titánica”, no se logra si no tomamos riesgos y construimos una estrategia de crecimiento ambiciosa, de excelencia y que no deje espacio a la mediocridad.

América Latina se ha fracturado

El desafío de crecer en forma sostenida para un país como Chile, se ha vuelto una tarea aun más difícil, en el contexto de la crisis que vive la América Latina de hoy. El vecindario que nos rodea está sumido en una de las crisis más profundas de su historia, con ello el mercado natural para crecer, invertir, exportar y desarrollarse, se nos ha fracturado y dividido en dos bloques de significativas diferencias. En esta región se tiene por un lado al grupo de países que incluyen Brasil, México y Chile, que suman una población total en torno a los 290 millones de habitantes, y que en promedio tiene un PIB per cápita en torno a los US$4,000. En el otro grupo está todo el resto de la región, donde residen en torno a 220 millones de habitantes y cuyo PIB per cápita no alcanza a los US$2,500. Lamentablemente, todos los países que constituyen la vecindad de Chile están en esta segunda categoría, con lo cual nuestra geografía nos ubica en situación tal que el lugar natural donde las empresas chilenas deberían mirar para diseñar estrategias de crecimiento y desarrollo, es el más frágil y que genera menores muestras de recuperación.