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Un análisis
comparativo de Chile en el contexto internacional es
un primer paso para mirar hasta dónde podemos
llegar en materia de bienestar, dada la situación
de tamaño, población y geografía
de esta pequeña y lejana “fértil provincia
señalada, de la Región Antártica
famosa”. Una mirada relativa a los demás, sirve
también para buscar ejemplos de países
que han llegado más lejos y así avanzar
en el diseño de estrategias y políticas,
que nos podrían ayudar para hacer de Chile un
país desarrollado en los años venideros.
En la actualidad, con un PIB per cápita de US$4.724
(US$9.900 aprox. ajustado por PPP), Chile es el país
número 79 del ranking mundial en esta variable.
En cuanto a tamaño, es el número 38 con
una superficie de 756 mil km2 y con sus 15 millones
de habitantes, en población ocupa el número
61. Una rápida mirada a estos números
indica que Chile es más pobre de lo que le correspondería
en el ranking mundial, relativo a su tamaño de
geografía y población.
Si para soñar un poco buscamos países
que doblan a Chile en cuanto a ingreso per cápita
ajustado por PPP, nos encontramos que cuando este país
logre duplicar su generación de riqueza por habitante,
recién alcanzará niveles de vida como
los que hoy tienen los ciudadanos de España,
Nueva Zelanda, Singapur, Taiwán o Israel. Es
decir, con un esfuerzo titánico, que permita
doblar la capacidad actual de generación de riqueza
de Chile, podemos decir que recién nos dejaría
en la mitad del camino hacia el desarrollo.
Por otra parte, para medir cuánto debemos crecer
para lograr el estándar de esas naciones que
hoy nos doblan en ingreso, con un ejercicio simple y
directo, podemos concluir que en un escenario optimista
en el cual Chile crece en promedio entre 4% y 5% anual,
estamos entre 18 a 14 años de distancia para
alcanzar la condición de vida de aquellos que
hoy nos doblan. Es por una parte lamentable constatar
que no tenemos opción de doblar el nivel de vida
de los chilenos durante la primera década de
este siglo (como alguna vez soñamos), pero es
también un desafío constatar la magnitud
del esfuerzo que se necesita desarrollar para mejorar
la condición de vida del país.
Crecer 5% anual promedio o más, durante 15 a
20 años seguidos es la única forma de
lograr el desarrollo. Esta tarea que hemos llamado “titánica”,
no se logra si no tomamos riesgos y construimos una
estrategia de crecimiento ambiciosa, de excelencia y
que no deje espacio a la mediocridad.
América
Latina se ha fracturado
El desafío
de crecer en forma sostenida para un país como
Chile, se ha vuelto una tarea aun más difícil,
en el contexto de la crisis que vive la América
Latina de hoy. El vecindario que nos rodea está
sumido en una de las crisis más profundas de
su historia, con ello el mercado natural para crecer,
invertir, exportar y desarrollarse, se nos ha fracturado
y dividido en dos bloques de significativas diferencias.
En esta región se tiene por un lado al grupo
de países que incluyen Brasil, México
y Chile, que suman una población total en torno
a los 290 millones de habitantes, y que en promedio
tiene un PIB per cápita en torno a los US$4,000.
En el otro grupo está todo el resto de la región,
donde residen en torno a 220 millones de habitantes
y cuyo PIB per cápita no alcanza a los US$2,500.
Lamentablemente, todos los países que constituyen
la vecindad de Chile están en esta segunda categoría,
con lo cual nuestra geografía nos ubica en situación
tal que el lugar natural donde las empresas chilenas
deberían mirar para diseñar estrategias
de crecimiento y desarrollo, es el más frágil
y que genera menores muestras de recuperación.
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