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El sistema de AFP ha logrado éxitos
reconocidos. Uno principal es que acabó con un
financiamiento vulnerable a manipulaciones electorales,
y que alimentaba la inestabilidad fiscal, como era el
reparto unido a garantías de beneficio definido.
Sin embargo, hay dos problemas de competencia: desde
1998 hay escasa competencia de todo tipo entre AFP,
en contraste con el período 1992-1997, cuando
al menos había alta competencia comercial. Además,
siempre ha habido poca competencia en precios entre
AFP.
1.
La competencia entre AFP desde 1998
1.1 Rentabilidad del negocio
AFP
Es interesante medir la rentabilidad sobre sus propios
activos económicos que obtienen las AFP (no el
fondo de pensiones). El Cuadro 1 muestra los resultados
de una estimación reciente de esta rentabilidad
(Valdés y Marinovic, 2004). Ella se basa en la
contabilidad pública de las AFP (FECU) y le hace
ajustes de tres tipos: separar los activos que representan
inversiones en otros negocios, separar los activos de
bajo riesgo que oscurecen la rentabilidad efectiva del
negocio (como el Encaje), y reconocer que las AFP poseen
activos intangibles que deben ser sumados a los activos
habituales que muestra la FECU.
El Cuadro 1 muestra que a partir de 1999 la industria
de AFP como un todo ha tenido una rentabilidad superior
a 50% anual sobre activos operaciona-les, en forma permanente.
Es paradó-jico que desde 1996 no haya entrado
ninguna AFP nueva a la industria. Conviene aclarar que
el activo económico de una AFP no tiene relación
directa con el precio pagado por algunos de los dueños
actuales de las AFP cuando las adquirieron a los dueños
anteriores. Ese precio probablemente incluyó
el valor presente esperado de una renta sobre-normal,
cuya permanencia no es un derecho adquirido. Si un aumento de competencia devuelve la rentabilidad
al nivel normal, sólo se habrá probado
la suerte de los antiguos dueños que vendieron
a buen precio.
El cotizante medio paga cada año la suma de las
líneas azul y verde en el gráfico 1. La
diferencia entre las líneas azul y roja estima
en forma gruesa la utilidad sobrenormal de las AFP.
¿Qué pasó a partir de 1998?
1.2 El Corporativismo del
gobierno
A veces una medida bien inten-cionada empeora la situación.
¿Sería deseable que la autoridad ayude
a las AFP a reducir costos vía cooperación
en un menor uso de vendedores, pero exigiendo a cambio
que ellas bajen las comisiones regulares a los afiliados?
Las Circulares 999 y 1.051 de la Super-intendencia de
AFP, de 1997 y 1998, tuvieron esa lógica1.
La Circular Nº 999 de Noviembre de 1997 prohibió
contratar más vendedores. Esto alienta a cada
AFP a despedir sus vendedores, en la seguridad de que
ningún rival podría recontratarlos. También
da la seguri-dad de que cuando un rival despide, es
permanente. Esto favoreció la coope- ración
para despedir. Fue sucedida por la Circular Nº1.051,
del 30 de octubre de 1998, que exigió a cada
AFP que deseara contratar uno o más vende- dores,
avisar con anticipación de al menos un mes a
todos sus rivales. La información disponible
para sostener la cooperación aumentó drásticamente.
La circular 1.051 también creó una barrera
adicional a la entrada. La exigencia a una eventual
AFP entrante de informar a todos sus rivales (a las
AFP titulares) el número e identidad de todos
los vendedores que desee contratar, con al menos un
mes de anticipación, expone al entrante a un
bloqueo simple demorar la aprobación de
sus vendedores y después a una respuesta
focalizada2. Esto es una asimetría de información
contra la AFP nueva y amplía las estrategias
para provocarle daño.
El gráfico 1 muestra que las AFP traspasaron
sólo la mitad de la renta creada por el corporativismo,
lo cual explica los resultados del Cuadro 1. Esto se
debe a que el corporativismo es oculto, y por tanto
también ilegítimo, dejando a la autoridad
sin poder negociador real. Es natural que el interés
particular de cada AFP la empuje a compartir lo menos
posible de la renta obtenida.
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