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Origenes del Security
—¿Cómo fue el
paso desde el Banco Central al sector privado?
—Fue un paso forzado, hubo cambio de bando por situaciones
más bien políticas y se renovaron los
equipos. Sin embargo, por las relaciones con la banca
quienes allí trabajábamos nos reubicamos
en el sector financiero privado. Yo me fui al Sudamericano
por dos años.
Su relación con el entonces Security Pacific
National Bank –hoy Bank of America– se inició
en 1987 con el propósito de implementar, junto
a Francisco Silva, un programa de inversiones para esa
entidad en nuestro país, a raíz de la
adquisición del español Banco Urquijo
que a esa fecha contaba con US$90 millones de colocaciones
y un patrimonio de US$12 millones. “Esa fue la base,
la semilla para lo que somos hoy. Partimos tres y hoy
tenemos 1500 empleados”, destaca.
En 1991, a raíz del alejamiento del Security
Pacific National Bank de Chile, Peñafiel encabezó
el grupo de inversionistas que a través de la
sociedad Security Holdings tomó el control del
60% del Banco Security Pacific Chile, impulsando un
acelerado crecimiento del mismo. Actualmente, el Banco
Security es la séptima entidad bancaria nacional
con una cuota de mercado de 3,4%, US$2.000 millones
en colocaciones y un capital contable de aproximadamente
US$200 millones.
—¿Cuál es su
público preferente?
—El Banco Security es el más grande en su segmento:
empresas medianas a grandes, ese es nuestro nicho y
donde hemos focalizado nuestros esfuerzos. Tenemos una
segunda área de negocio, en el mundo de las personas
y ahí estamos concentrados en el estrato ABC1.
—¿Cuál es su
opinión de la Reforma de Capitales?
—En el tema de las pensiones se ha avanzado –la creación
de los multifondos fue relevante– pero uno también
podría pensar cómo introducirle más
competencia al sistema, lo cual no sólo está
en la línea de que los bancos participen, sino
también de que parte de los fondos regulados
los puedan administrar otras instituciones, como fondos
mutuos o compañías de seguros.
—Creo que hay muchas formas de darle competencia al
sistema. Ahí hay una regulación pendiente
que, probablemente, está postergada por los efectos
políticos, pero que es necesario enfrentarla.
También pienso que hay regulaciones externas
a la banca que le han impedido profundizar el grado
de bancarización en Chile.
—¿A que se refiere?
—Me refiero a incorporar a más personas y empresas
a una industria del crédito y de servicios financieros
mucho más formal. Por ejemplo, a nivel de las
personas, particularmente de estratos socio económicos
más bajos, hay regulaciones que encarecen mucho
su incorporación (la tasa máxima convencional,
etc.)
También considera que el actual impuesto de timbres
y estampillas –dado el nivel de tasas de interés–
es una restricción al mercado del crédito.
—¿La incursión
de grandes tiendas comerciales en el negocio bancario
no contribuye a hacer más masivo el acceso al
crédito?
—Contribuye, pero el mercado está segmentado
porque ese sector no tiene regulación ni vigilancia
financiera de la autoridad. Entonces, hay una desigualdad
competitiva.
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