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Se declara un “agradecido de la vida”: desde
su educación en el Colegio San Ignacio –“que
marca un espíritu de trabajo y una semilla de
servicio público”– y la Universidad Católica
–“que me dio las bases de mi desarrollo académico
y profesional”– hasta su paso por el Banco Central como
el “mejor lugar” para iniciar su vida laboral. Pero,
Renato Peñafiel Muñoz (52 años,
casado con Ana María Castillo, 5 hijos) además
no deja de rendir tributo a su familia, amigos y las
oportunidades que supo aprovechar.
Sencillo y de hablar pausado, amante de los caballos
y del rodeo, así es este ingeniero comercial
de la Universidad Católica de Chile y Master
en Economía de la Universidad de Chicago que,
desde 1995, es Gerente General del Grupo Security. A
él se le atribuye en gran medida el desarrollo
de ese conglomerado, su capitalización patrimonial,
su apertura en bolsa en 1998 y la creación de
diversas empresas filiales dentro del ámbito
financiero. Actualmente el Grupo Security es una entidad financiera
diversificada en el ámbito del crédito
(banco, leasing y factoring), inversiones (asesorías,
fondos mutuos y corredora de bolsa), seguros (vida y
corredora) con 13 unidades productivas, 1500 empleados
y un capital bursátil estimado en unos US$450
millones.
“Somos un gran equipo”, aclara él aludiendo en
primer lugar a Francisco Silva, presidente de la entidad
financiera que, entre otros logros, tiene el mérito
de figurar entre las mejores empresas para madres que
trabajan y estar en un lugar privilegiado del ranking
Great Place to Work.
—¿Qué lo motivó
a trabajar en el sector financiero?
—Estudié en la UC entre el 70 y 73, era un momento
súper clave para el país, la economía
nacional y, particularmente, para quienes vivimos esa
época en la Escuela de Economía y Administración.
—Tuve la oportunidad histórica de empezar a trabajar
en 1974 en el Banco Central de Chile, cuando se estaba
gestando un proceso de cambios profundos hoy reconocidos
por todos.
—¿Cómo fue esa
experiencia? —Espectacular y la mejor escuela que puede tener un
profesional recién egresado. Imagínese
que yo entré a trabajar en enero y en abril de
1974 el Banco Central liberó la tasa de interés.
Estaba todo por hacerse, vino un fuerte proceso de desregulación,
de apertura financiera del mercado local y de destrabar
un sistema. Así es que fue un tiempo de trabajo
intenso, todo lo cual me permitió conocer la
banca en su profundidad. Asegura que todo ese proceso le permitió consolidar
un pensamiento económico y académico de
libertad. Además, participó en el desarrollo
del mercado de capitales y en la generación de
varias normativas del instituto emisor. Entre 1978 y
1980 viajó a perfeccionarse a Chicago, donde
fue compañero de Cristián Larroulet, Juan
Andrés Fontaine, Alvaro Vial, Jorge Selume, Félix
Bacigalupo y Joaquín Lavín. De éste
último, cuenta como anécdota lo codiciado
que eran sus cuadernos: “El era muy ordenado y tenía
una gran capacidad de síntesis. Por lo tanto,
era imprescindible tener fotocopias de ellos”.
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