|
Para entender como los beneficios impositivos pueden ser
distintos en Chile tomemos la situación representada
en la Tabla 1: dos empresas idénticas, excepto por
su estructura de capital. La empresa A no tiene deuda, mientras
la empresa B tiene un 50% de deuda. Ambas empresas tienen
activos por $1.000. La tasa de interés es del 10%,
y la utilidad antes de impuestos e intereses (UAII) es igual
a $200 en ambos casos. La tasa de impuestos corporativos es
del 25%. La utilidad antes de impuestos de la empresa A es
de $200, en cambio que para la em-presa B es de $150 después
de un pago de $50 en intereses. El impuesto corporativo que
debe pagar la empresa A será de $50, y el de la empresa
B de $37,5. La utilidad neta es de $150 y $112,5 respectivamente.
Supongamos que estas empresas pagan el 100% de sus utilidades
en dividendos a sus accionistas, y que los accionistas tienen
una tasa de impuestos personales igual al 40%. Ahora suponga
que usted tiene $1.000 que desea invertir en una empresa de
este ramo. Si coloca los $1.000 en la empresa A estará
adquiriendo el 100% de sus acciones, con lo que esperaría
un dividendo de $150. Por el contrario, si adquiere el 100%
de las acciones de la empresa B estaría invirtiendo
$500, con lo que podría utilizar los $500 restante
para adquirir los bonos de la empresa B, con lo que usted
tendría un portafolio de inversión de $500 en
acciones y $500 en bonos de la empresa B, y esperaría
ingresos por dividendos de $112,5, y por intereses de $50,
para un total de $162,5. Hasta aquí usted preferiría
la empresa con deuda (B) porque pagó menos impuestos
corporativos y le generó mayor ingreso. Esta es la
situación de beneficios fiscales a la que nos referimos
en la sección anterior. Sin embargo en Chile, para evitar
la doble tributación el inversionista puede recibir
como crédito fiscal los impuestos pagados a nivel corporativo.
Por lo que el inversionista de la empresa A recibiría
un crédito fiscal de $50, y el de la empresa B de $37,5,
con lo que ambos ingresos se igualarían y el beneficio
fiscal de la deuda se perdería.
Ahora bien, para que se cumpla un caso como el anterior deben
cumplirse varias condiciones. Los impuestos a pagar a nivel
personal deben ser mayores al crédito fiscal por los
impuestos pagados a nivel corporativo, lo cual eliminaría
de esta situación a cualquier inversionista con una
tasa de impuestos personales de cero o muy baja (menor a la
tasa corporativa). También debemos tomar en cuenta
que los impuestos corporativos se pagan antes, por lo que
la deuda aún presenta el beneficio fiscal de retrasar
el pago de impuestos. Adicionalmente, estamos suponiendo que
el inversionista puede invertir en el total de la deuda de
la empresa B, lo cual no es cierto en todos los casos.
Otro punto a tomar en cuenta es cuando el porcentaje de distribución
de utilidades a través de los dividendos es menor al
100% asumido en el ejemplo anterior-como de hecho usualmente
lo es. En este caso, y dependiendo de la inversión
que se haga en la deuda, el beneficio fiscal de la deducción
de intereses puede ser positivo, aunque siempre será
menor a cuando los accionistas no reciben crédito fiscal
por los impuestos pagados a nivel corporativo como ocurre
en Estados Unidos.
Lo anterior nos lleva a concluir que en Chile el beneficio
fiscal de la deuda puede ser bastante menor al que se obtiene
en los Estados Unidos. Bajo los argumentos de la teoría
del trade-off, un inversionista chileno debe preferir menos
deuda en la estructura de capital de las empresas en las que
invierte en comparación con un inversionista en Estados
Unidos.
|