por Carlos Molina M.

Ph.D. in Finance, University of Texas at Austin, EEUU. MBA, Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, Venezuela. Ingeniero Civil, Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela. Profesor Escuela de Administración PUC.
Estructura de Capital:
Una revisión de la teoría del trade-off y su aplicación al caso chileno.


Desde los trabajos de Modigliani y Miller (1958, 1963) nos hemos estado preguntando cómo deberíamos determinar la estructura de capital óptima de una empresa. Responder a esta pregunta no es tarea fácil, sin embargo aquí trataremos de proveer algunos argumentos para comprender mejor cómo las empresas fijan sus políticas de estructura de capital.

La teoría del trade-off

En mercados perfectos y eficientes, Modigliani y Miller (1958) demuestran que la estructura de capital es irrele-vante. Si los inversionistas pueden replicar la estructura de capital de una empresa por sí mismos, estos serían indiferentes al nivel de endeudamiento que las empresas presenten. Añadiendo varias imperfecciones que incluyen impuestos, costos de tensión finan-ciera, y costos de agencia, la teoría del trade-off contrapone los beneficios del endeudamiento contra sus costos para determinar una estructura de capital óptima. A pesar de que se pueden considerar varios beneficios y costos de la deuda, la discusión en la literatura se ha centrado en el “trade-off” entre los beneficios impositivos de la deuda y los costos de tensión financiera o quiebra. El beneficio impositivo de la deuda surge de una reducción en el monto de impuestos a pagar a nivel corporativo dado que los intereses son deducibles de los impuestos corporativos. Por otro lado, los costos de tensión financiera se refieren a los costos que surgen cuando una empresa endeudada se acerca a la quiebra. Estos costos incluyen la sub-inversión o el dejar pasar posibles inversiones en proyectos rentables, así como el preferir inversiones más riesgosas aunque tengan una rentabilidad esperada menor. Un costo adicional de tensión financiera es la pérdida de ventas y negocios por poseer una alta deuda. Los clientes, proveedores, trabajadores, y otros grupos de interés de una empresa endeudada preferirán hacer negocios con empresas de un menor riesgo de quiebra.

El efecto del nivel de deuda sobre las probabilidades de quiebra

El principal problema que tenemos con la teoría del trade-off es la falta de estimaciones empíricas de estos beneficios y costos de la deuda. En uno de los avances más notorios Graham (2000) encuentra que, en promedio, si una empresa típica estadounidense aumenta su deuda hasta el punto en el cual los beneficios impositivos marginales de la deuda comienzan a declinar, esta podría añadir hasta un 7,5% a su valor, después de tomar en cuenta los impuestos personales. Este estudio contribuyó significativa-mente a la visión de que las empresas estadounidenses están desaprove-chando los beneficios fiscales de la deuda, y por tanto se encuentran sub-endeudadas.
Si bien las estimaciones de Graham sobre los beneficios im-positivos lucen razonables, los costos de tensión financiera han sido estimados solo ex-post, comparando una muestra de empresas ya en tensión financiera o en quiebra con empresas com- parables en estado saludable. Entre estos estudios tenemos a Altman (1984), quien consi-derando una muestra de empresas justo antes de quebrar, encuentra que los costos de tensión financiera se encuentran entre un 11% y un 17% del valor de la empresa tres años antes de la quiebra. Tomando un grupo de empresas altamente endeudadas, Andrade y Kaplan (1998) demuestran que los costos de tensión financiera alcanzan niveles del 10% a 23% del valor de la empresa. Alderson y Betker (1995) utilizan una muestra de empresas en estado de quiebra, y encuentran que los costos de liquidación son en promedio 35% del valor de la empresa en marcha bajo reestructuración.
Ahora bien, para comparar los estimados ex-post de costos de tensión financiera con los beneficios fiscales que según Graham las empresas están dejando sobre la mesa por no estar más apalancadas, necesitamos multiplicar los estimados anteriores por el aumento en la probabilidad de quiebra que experimenta una empresa que aumenta su endeudamiento para maximizar sus beneficios impositivos. En un artículo reciente sobre sub- endeudamiento, Molina presenta una medida alternativa para los costos de tensión financiera, medidos ex-ante. Para obtener esta medida, estima el efecto que un aumento del uso de la deuda por parte de la empresa produce en la probabilidad de quiebra, representada por el rating de la empresa. Este aumento en la probabilidad de quiebra se multiplica por los estimados anteriores del costo de tensión financiera ex-post, de forma de obtener una medida ex-ante de los mismos que puede ser comparada directamente con los beneficios fiscales de una mayor deuda.