por Juan-Pablo Montero

Ph.D en Economía Industrial
del Instituto Tecnológico de Massachussets, MIT.
Ingeniero Civil, Pontificia Universidad Católica de Chile. Profesor Adjunto del Instituto de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

 

 

 

 

 

 

 
COLUSIÓN EN MERCADOS DE MINERALES

 

Hoy los precios del cobre están en niveles tan altos que nadie piensa ni remotamente en la posibilidad de introducir recortes de producción con el objeto de levantar los precios aún más. Esta situación dista mucho de lo que ocurría hace pocos años atrás cuando a finales del 2001 algunas grandes compañías de cobre, incluida Codelco, anunciaron recortes de producción para el 2002; recortes que se materializaron y que fueron seguidos por nuevos anuncios hacia fines del 2002. Todos estos esfuerzos por levantar precios terminaron, sin embargo, con la recuperación de la demanda a fines del 2003.
Estos episodios de levantar precios por encima de los que de otra forma se hubiesen observado –conocidos más comúnmente como episodios colusivos– no son nuevos en la industria del cobre ni tampoco en otras industrias de minerales. En un completo estudio sobre la evolución del precio del cobre entre los años 1870 y 1957, Herfindahl (1959) documenta la formación de varios carteles de cobre; algunos más exitosos que otros.1 Es útil detenerse un momento en el Cartel Internacional del Cobre que existió entre los años 1935 y 1939, el cartel liberó a los miembros de las cuotas y estos expandieron su producción en forma muy importante, incluso muy por sobre la expansión de las empresas que no formaban parte del cartel. Esto último lleva a Herfindhal a concluir que el efecto del cartel sobre los precios durante todo el período no fue muy importante, ya que sólo significó alzas de algunos puntos porcentuales durante los períodos de menor demanda.
A pesar de que los esfuerzos colusivos del período 1935-39 tienen una génesis distinta a los del período 2001-03, ya que los primeros se sustentan en la formación explícita de un cartel mientras que los últimos en la coordinación tácita entre los actores involucrados, es posible establecer un par de regularidades relativas al comportamiento de la industria durante estos episodios colusivos. En primer lugar que los esfuerzos colusivos (recortes coordinados de producción) sólo involucran a una fracción de la industria, típicamente a las compañías más grandes. Esto significa que siempre va a existir un gran número de pequeñas compañías que no va a tomar parte en estos esfuerzos colusivos, pero no obstante, va a igualmente recibir los frutos de vender su producción a precios más altos. Y en segundo lugar que la colusión sólo es posible, en caso que así fuera, en recesión, es decir, en períodos de contracción de la demanda. En booms o períodos de expansión de la demanda y altos precios, en cambio, la colusión es insostenible ya que las firmas no tienen incentivos a mantener los recortes de producción.
En una investigación reciente, realizada junto con el alumno de doc-torado Juan Ignacio Guzmán, hemos encontrado que las características de los episodios colusivos pueden distar bastante de las regularidades anteriormente mencionadas. De hecho nuestros resultados teóricos no descartan la posibilidad de que el cartel del 35-39 también haya operado, aunque en forma implícita o tácita, durante los períodos de mayor demanda a través de una “sobre-expansión” coordinada de la oferta de las grandes compañías. La idea en las próximas líneas es explicar en más detalle estos resultados y sus implicancias. Para esto voy a comenzar con una definición de colusión para luego explicar nuestro resultado central y sus implicancias.

¿Qué se entiende por colusión?

Siguiendo la estructura de la mayoría de los mercados de minerales, pensemos en una industria compuesta por un número reducido de compañías de tamaño relativamente grande y un gran número de pequeñas compañías produciendo un cierto mineral. A las grandes compañías también las llamaremos actores estratégicos y al conjunto de pequeñas compañías lo llamaremos el borde competitivo. En cada período, digamos trimestre o año, todas las compañías deciden sus cantidades o volúmenes de producción. Estas cantidades son “agregadas” en una bolsa de metales y junto con la demanda del período se despeja el precio de equili-brio para ese período.
El equilibrio de mercado resultante se conoce en la literatura como equilibrio Nash-Cournot (o simplemente Cournot). Se trata de un equilibrio nocooperativo estático en el sentido de que en cada período cada compañía decide sus volúmenes de producción en forma unilateral buscando lo mejor para sí, pero tomando en cuenta las acciones del resto de las compañías para ese período. Se dice que las empresas se encuentran en el equilibrio Nash-Cournot cuando ninguna
empresa en particular quiere cambiar su nivel de producción dado los niveles de producción del resto de las empresas.
Ahora bien, el equilibrio Nash-Cournot está construido sobre la premisa que los actores estratégicos compiten en el mercado en forma estática sin tomar en cuenta el hecho que en el futuro se van a encontrar nuevamente y en forma recurrente. Esta interacción repetida en el mercado entre un mismo grupo de empresas es lo que da paso a lo que en economía industrial se conoce como competencia dinámica. Aunque el equilibrio Nash-Cournot sigue siendo válido como un posible equilibrio de mercado, la interacción repetida abre posibilidades a la existencia de otros equilibrios menos competitivos que el equilibrio Nash-Cournot. Estos otros equilibrios de mercado se conocen como equilibrios colusivos y su exis-tencia se debe a que en competencia dinámica los actores estratégicos (o al menos una parte de ellos) tienen posibilidades de construir amenazas de castigos creíbles a ser usadas en caso que alguien se desvíe del acuerdo colusivo. Aunque es posible pensar en castigos más sofisticados y severos, la vuelta al equilibrio Nash-Cournot aparece como un castigo muy razonable ya que constituye el equilibrio que se hubiese observado en ausencia de colusión.
La condición básica para el soste-nimiento de un acuerdo colusivo es entonces que para cada actor estratégico se cumpla que los beneficios de mantenerse dentro del acuerdo colusivo sean mayores que los beneficios de desviarse de dicho acuerdo. Si bien el desvío lleva a la compañía que se desvía a ganancias de corto plazo (en el período de desvío), también acarrea pérdidas de largo plazo, tanto para la empresa que se desvía como para el resto de la industria, al gatillar la vuelta a un equilibrio más competitivo. En consecuencia, en la medida que los actores estratégicos sean más impacientes, es decir, que otorguen menos importancia a las utilidades futuras, más difícil será para estos actores sostener un acuerdo colusión.
La condición básica para el sostenimiento de un acuerdo colusivo es entonces que para cada actor estratégico se cumpla que los beneficios de mantenerse dentro del acuerdo colusivo sean mayores que los beneficios de desviarse de dicho acuerdo. Si bien el desvío lleva a la compañía que se desvía a ganancias de corto plazo (en el período de desvío), también acarrea pérdidas de largo plazo, tanto para la empresa que se desvía como para el resto de la industria, al gatillar la vuelta a un equilibrio más competitivo. En consecuencia, en la medida que los actores estratégicos sean más impacientes, es decir, que otorguen menos importancia a las utilidades futuras, más difícil será para estos actores sostener un acuerdo colusivo.