Los US$1.500 millones para el año 2010 equivalen a crecer un 10% al año. Esa cifra se ve posible. Pero se debe considerar que en Australia ha habido aumentos enormes de la producción que saldrán a buscar mercados en competencia con los vinos chilenos y que la baja del consumo local y baja de las exportaciones en Francia, producto en parte del alza del valor del euro, han provocado enormes excedentes de vino en ese país, que es “el monstruo” de las exportaciones mundiales y que no se va a quedar tranquilo sentado sobre sus excedentes. En resumen, la cifra se ve posible, pero no fácil.
ALFREDO VIRRAUDE
DIRECTOR DE VIÑA MONTES:
 

“Nuestro objetivo no es el volumen, sino la calidad”

Tiene la ironía de un caballero inglés y la simpatía de un agricultor chileno. También puede ser un buen imitador del acento caribeño y, por cierto, un buen catador de vinos. El se define como un gozador de la vida, los negocios y la docencia. Es que a sus 53 años el director ejecutivo de Viña Montes, Alfredo Vidaurre Valdés (casado, Ingeniero Comercial UC, tres hijos), lo pasa “chancho”. Y, aunque ha tenido momentos difíciles, ciertamente el balance parece ser positivo. A lo largo de su vida, ha disfrutado su variada carrera profesional partiendo por la compañía minera Bradden Company (entonces dueña de El Teniente), pasando por su trabajo para el gobierno de Panamá
(1974-1977) y su labor en las empresas del grupo Menéndez (1986 a 2002) donde llegó a ser gerente de Lomitón, entre otras actividades.
También tiene los mejores recuerdos de su larga estadía en la Universidad Católica, aunque reconoce que su ingreso como alumno en 1959 fue “traumático” y un verdadero shock: “En esa época venían llegando los primeros profesores que volvían de especializarse en Chicago, donde se habían doctorado y nos enseñaron a los pobres pelados que veníamos saliendo de sexto año de humanidades...¡Quedó la escoba!, aunque después las cosas se fueron suavizando”.
Pese a todo fue un muy buen alumno. “Creo que con Marcelo Selowsky, Adelio Pipino y Jorge Gabriel Larraín éramos los mejores del curso. Es que la formación de la universidad era excelente”, añade.
Tras estudiar un post grado en Chicago, Estados Unidos -”un paso fundamental para ampliar horizontes, conocer gente y ver el mundo, tan importante como los estudios universitarios”- volvió a ser profesor full time de la UC. Ahí tuvo “el honor y el orgullo de haber contado entre mis alumnos a José y Sebastián Piñera, Miguel Kast, Felipe Lamarca y Choclo (Alberto) Délano, entre otros”. Le tocó participar en la recolección de fondos, compra y mudanza de la escuela al Campus Los Domínicos, la formación del Instituto de Economía y fue el primer Director de la Escuela de Administración; además, de instaurar el sistema de créditos universitarios y currículo flexible (“el padre de estos cambios fue Sergio de Castro”). También fue Decano de la Facultad de Economía y miembro del Consejo Superior de la PUC.
En su opinión, “la Facultad de Economía de la UC es el alma mater en todo el sentido de la palabra. Aunque sean otras caras, otras personas, está la semilla que se plantó, se regó y creció”. Como egresado de la Facultad le sugiere a los jóvenes egresados: “¡Aperra gallo! Lo importante es el esfuerzo, la dedicación y la lealtad a los valores y a la gente con quien uno tiene ideas comunes. Si uno no puede ser leal en un trabajo mejor buscarse otro”.

-¿Por qué se fue de la UC?
-Me fui de Chile 16 días antes del Golpe Militar. Viví la Unidad Popular acá y me tocó participar de momentos increíbles: de repente me llamaba el presidente del Centro de Alumnos para decirme que se iban a tomar la Escuela, y estudiantes junto con profesores nos íbamos con sacos de dormir y palos a defender Los Domínicos.

-¿Cómo surgió la opción de vivir en Centroamérica?
-Tenía alternativas de ir a Sudáfrica a una labor académica o partir a México y Panamá a una alternativa gubernamental. Opté por esto último y me gustó. Fueron años muy gratos de mi vida profesional y, sobre todo, familiar.

-¿Por qué regresó a Chile?
-asaron muchas personas por Panamá sugiriéndome volver a Santiago -entre ellas Miguel Kast- hasta que Rolf Lüders y, eventualmente, Javier Vial me convencieron de hacerme cargo del departamento de estudios del Grupo BHC para analizar nuevos proyectos de inversión y analizar el pulso macroeconómico del país.
En esa época trabajaron para él Sebastián Edwards, Vittorio Corbo y Felipe Morandé, entre otros. Si el proyecto en estudio era aprobado, quien lo había analizado se iba como gerente de finanzas o secretario del directorio. “Los mejores analistas se iban y me tocaba una vez al año despedir a varios, pero me los he encontrado a lo largo de los años y guardan buenos recuerdos de lo que aprendieron en esa época”, dice Vidaurre.