| El
BHC se estaba desintegrando cuando Javier Vial
le pidió que estudiaran la Viña
San Pedro y concluyeron que era una buena inversión.
Hasta entonces tenía “cero” vinculación
con el vino. Tras una fallida sociedad con el
empresario español José María
Ruiz Mateo, de Rumasa, y un aumento de capitalización
del grupo chileno, Vidaurre se hizo cargo de
la administración. Entonces integró
a Douglas Murray y Aurelio Montes con quienes
trabaja hasta hoy. Mientras el BHC “se vino
guarda abajo” y la Viña San Pedro quedó
“en el área rara”.
Tiempo después volvería, en el
año 1988, a reunirse con Douglas Murray
y Aurelio Montes para crear la sociedad Discovery
Wines que, posteriormente, se llamó Viña
Montes, cuyo objetivo e inspiración era
producir vinos “premiun” y colocarlos en nichos
especiales, especialmente en el mercado internacional.
Buenos auspicios para
un mercado creciente
-¿Cuál
es la evaluación del año 2004
para Viña Montes y el sector vitivinícola
en general?
-La Viña Montes nunca
se ha planteado un objetivo de volumen de vino
para vender, sino un objetivo de calidad. No
obstante, la calidad y el prestigio sin duda
que significan una mayor demanda. En el año
2004 nuestras ventas fueron de 463.094 cajas
versus 388.473 en el 2003, lo que significó
un incremento del 19,2% en volumen. En valores,
nuestras ventas llegaron a US$ 21,1 millones
comparadas con US$ 17,0 millones en el 2003,
lo que significa un incremento del 24%, que
es no sólo una cifra respetable, sino
que además, por ser mayor al aumento
en volumen, significa que estamos vendiendo
productos de más valor unitario. Para
Montes, estos aumentos en el año 2004
significan seguir una tendencia de crecimiento
espectacular, que ya se prolonga por muchos
años.
Alfredo Vidaurre reconoce que la viña
que dirige no estuvo sola en este desempeño.
“El sector en su conjunto logró en el
año 2004 cifras similares de crecimiento
en lo que es vino embotellado lo que, en el
caso del sector, s un salto positivo respecto
de desempeños más modestos de
años anteriores”.
Por todo lo anterior, destaca que “el 2004 fue
un muy buen año, salvo en lo relativo
a la baja en el tipo de cambio, que afecta negativamente
a los exportadores”.
-¿Cuáles
son sus proyecciones para el 2005?
-La viña Montes funciona
sobre la base de un presupuesto anual en el
cual los ejecutivos se juegan sus bonos de fin
de año, ya que dichos bonos son en parte
importante función del cumplimiento del
presupuesto. Pues bien, el presupuesto 2005
consulta vender 565.824 cajas o US$ 26,6 millones,
lo que es un incremento respecto del 2004 de
22,6% en volumen y del 26% en valores. Y hasta
marzo, lo vamos cumpliendo.
-Fuentes del sector
estiman que las exportaciones de vino para el
bicentenario llegarán a los US$ 1.500
millones. ¿Coincide con esa cifra?
-Los US$1.500 millones para
el año 2010 equivalen a crecer un 10%
al año. Esa cifra se ve posible. Pero
se debe considerar que en Australia ha habido
aumentos enormes de la producción que
saldrán a buscar mercados en competencia
con los vinos chilenos y que la baja del consumo
local y baja de las exportaciones en Francia,
producto en parte del alza del valor del euro,
han provocado enormes excedentes de vino en
ese país, que es “el monstruo” de las
exportaciones mundiales y que no se va a quedar
tranquilo sentado sobre sus excedentes. En resumen,
la cifra se ve posible, pero no fácil.
Vino vs. Whisky, vodka,
sake, tequila o Coca cola
-¿Cómo
ha variado el consumo interno en cifras? y ¿Qué
factores han influido en ello?
-En primer lugar, se debe
entender que el consumo interno se calcula estadísticamente
como un residuo de producción más
importaciones menos exportaciones y que, por
lo tanto, está sujeto a errores de medición,
sobre todo en lo relativo a la producción
y en forma más inexacta en períodos
antiguos. Con todo es innegable que el consumo
interno en Chile ha caído “brutalmente”,
desde cifras de unos 60 a 70 litros per cápita
al año en los años 60 y 70, a
unos 15 a 18 litros en la actualidad, habiendo
pasado por cifras incluso menores (13 litros)
hace unos 5 años atrás. Este fenómeno
de la baja del consumo per cápita es
común a todos los países que son
grandes productores -y grandes consumidores-
de vino y es reflejo de la globalización
de los patrones de consumo.
-Precisa lo anterior
con una explicación práctica:
-Si hace unos cien años
en Irlanda tomaban whisky; en Japón:
sake; en México: tequila, en Rusia: vodka;
y en Chile: vino, hoy en todas partes se toma
Coca Cola. Pero, además de Coca Cola,
los irlandeses siguen tomando whisky, pero menos,
y toman más tequila, más vodka
y más vino. En nuestro país hoy
se toma más Coca Cola, más cerveza,
más vodka, más tequila, más
whisky...y menos vino. Es así que en
los países en que antes se tomaba poco
o nada de vino, ahora si se está tomando,
y cada vez más, y en aquellos en que
se tomaba mucho vino, se está tomando
menos y más de otras cosas. Esto significa
que a nivel mundial el consumo total ha estado
bastante “chato” y que los aumentos de consumo
de algunos países se compensan con las
disminuciones de otros.
Según Vidaurre, también hay que
considerar que el vino que hoy se consume es
“muy diferente al que se tomaba hace 20 o 50
años, ya que las mejoras tecnológicas
y la competencia hacen del de hoy un producto
infinitamente superior al de antes, incluso
(y sobre todo) a nivel de garrafa y tetrapack”.
-Qué porcentaje
del mercado nacional y de las exportaciones
tiene la Viña Montes?
-En primer lugar vale puntualizar
que, tal como ocurre en la mayoría de
los productos de consumo, el patrón precio-calidad
es una pirámide en que los productos
más finos y caros son consumidos por
estratos escogidos (y escasos) de la población
y el consumo aumenta a medida que se baja a
estratos más masivos. Pues bien: los
vinos Montes son vinos muy finos y de alta calidad
y se orientan hacia la cúspide de la
pirámide.
Agrega que la oferta vitivinícola mundial
es una de las más atomizadas” del globo:
-Por ejemplo, es probable que si uno toma a
la General Motors, a Toyota y a otras tres fábricas
automotrices, de modo de juntar las cinco más
grandes del mundo, esas fábricas representarían
por sobre el 50% de la producción mundial
de vehículos. Del mismo modo, si uno
toma a la Coca Cola Corporation y las otras
4 empresas de bebidas de fantasía que
la siguen en importancia en el mundo, es altamente
probable que acumulen un porcentaje muy significativo
de las bebidas que se beben en el planeta. Con
el vino sucede todo lo contrario. Tan sólo
en Italia hay más de cien mil productores
que envasan y venden sus vinos, cada uno con
su propia marca. Algo parecido sucede en Francia
y en España. Aunque en los últimos
años ha habido una importante tendencia
hacia la consolidación de empresas vitivinícolas
en grandes conglomerados, los cinco principales
productores en este rubro difícilmente
alcanzan el 5% de la producción mundial
de vino.
Alfredo Vidaurre señala que dentro del
contexto mencionado, “la Viña Montes
es una “pulga” a nivel mundial e incluso a nivel
chileno ya que, si bien Montes ocupó
el ranking Nº 8 en las exportaciones de
vino embotellado en el año 2004, tan
sólo representó el 1,4% de las
cajas exportadas por Chile y el 2,6% del valor
de las exportaciones. Acerca del mercado nacional
las cifras son mas inciertas por ausencia de
estadísticas confiables, pero los porcentajes
seguramente son similares a los de las exportaciones”.
De lo anterior se desprende, “que el reconocimiento
y prestigio de la marca Montes en los mercados
a los cuales vamos dirigidos es infinitamente
superior a la participación porcentual
en el mercado (por el efecto pirámide)”.
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