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Cuando
se invierte en acciones de empresas el retorno de esta
inversión se puede recibir en la forma de dividendos
o en la forma de ganancias de capital. Esto porque el
poseedor de la acción se beneficia tanto de los
dividendos que la empresa le entregue en la forma de
dinero efectivo cada cierto tiempo, como de los aumentos
en el precio que sufra la acción mientras se
le mantiene.
Modigliani y Miller demostraron hace ya más de
40 años que en ausencia de imperfecciones de
mercado (tales como impuestos, asimetrías de
información o problemas de agencia), la política
de dividendos que elija la empresa no tendrá
un efecto en la riqueza de los accionistas de la empresa.
Es decir, que daría lo mismo si una empresa decide
no pagar dividendos a sus accionistas, si fija como
política pagar una baja fracción de sus
utilidades como dividendos, o si decide en cambio fijar
una política de dividendos que signifique entregar
una alta fracción de sus utilidades por esta
vía.
Ellos demuestran en su famoso artículo que si
una empresa pagase hoy mayores dividendos estos serían
acompañados necesariamente por menores ganancias
de capital, las que compensarían exactamente
los mayores dividendos, dejando al inversionista con
un nivel de riqueza idéntico al que le proporcionaba
la situación inicial. La explicación que
ofrecen los autores pasa por entender que para que una
empresa pague mayores dividendos hoy es necesario que
los financie de alguna manera.
Si suponemos que la empresa toma decisiones óptimas
de inversión y de endeudamiento entonces debemos
suponer que financiará esos mayores dividendos
hoy con emisión de acciones lo que se traduce
en una dilución de la propiedad de los actuales
accionistas que resulta en menores dividendos futuros.
En la medida que la empresa logre vender las nuevas
acciones en exactamente el valor presente de los dividendos
que esos nuevos accionistas recibirán en el futuro,
entonces será cierto que el valor presente de
los dividendos que ya no recibirán los actuales
accionistas en el futuro coinciden exactamente con el
monto de mayores dividendos que están recibiendo
hoy.
Sin embargo, cuando se consideran imperfecciones en
los mercados tales como impuestos, problemas de agencia
o asimetrías de información esta irrelevancia
de la política de dividendos puede desaparecer.
Impuestos
En Estados Unidos el tratamiento tributario de las ganancias
de capital es más favorable que el tratamiento
tributario de los dividendos. Aún así
las empresas americanas pagan dividendos significativos
(en torno al 50% de las utilidades se entregan en la
forma de dividendos en ese país). Esto ha sido
calificado por algunos como poco racional debido al
perjuicio que supone en la riqueza de los inversionistas.
Las explicaciones parecen ir por el lado del rol como
señales que cumplirían los dividendos
y en la capacidad que ellos ofrecerían para reducir
los problemas de agencia entre accionistas y ejecutivos,
roles de los que diremos algo más mas adelante.
Algunos estudios demuestran en todo caso que en Estados
Unidos se produce un fenómeno denominado “efecto
clientela” en que cierto tipo de personas prefiere
invertir en acciones de empresas que han optado por
políticas de dividendos específicas. Es
así como las personas de mayores ingresos, que
son las que se verían más perjudicadas
tributariamente por grandes dividendos son precisamente
las que prefieren concentrar su inversión en
empresas que no paguen dividendos o que repartan fracciones
pequeñas de su utilidad por esta vía.
Las personas que por razones de ingresos no pagan impuestos
o pagan tasas bajas de impuestos en cambio son las que
con mayor frecuencia invierten en acciones de empresas
con políticas agresivas de pago de dividendos.
En Chile el sistema tributario es bastante complejo,
pero luego de analizarlo se concluye que en general
el tratamiento tributario de las ganancias de capital
es más ventajoso que el tratamiento tributario
de los dividendos, lo que sugiere entonces que las empresas
debieran evitar el pago de dividendos. Las empresas
en Chile por otro lado están obligadas a pagar
dividendos, pues la ley establece la obligación
de entregar por esta vía al menos un 30% de las
utilidades de cada ejercicio, en la medida que durante
ese mismo ejercicio la empresa haya sido capaz de generar
utilidades. Una fracción importante de empresas
en Chile paga el mínimo exigido por ley, pero
hay muchas otras que pagan dividendos por sobre el mínimo
exigido, a pesar del tratamiento tributario desventajoso
a que son sometidos esos dividendos en Chile.

¿Por
qué pagar dividendos?
Luego de que Modigliani y Miller eliminaran
la creencia popular de que mayores dividendos tendrían
un efecto positivo en la riqueza con su famoso teorema
de la irrelevancia de la política de dividendos,
y con el posterior hallazgo de que los dividendos podrían
incluso afectar negativamente la riqueza de los inversionistas
por razones tributarias, surge la inquietud de entender
por qué las empresas insisten en pagar mayores
dividendos de los que al parecer sería razonable
que ellos pagaran. Surgen entonces una serie de teorías
(unas mejores que otras) que a continuación mencionaremos.
a. Teoría
del pájaro en la mano: Propone que los
dividendos generarían un mayor valor de la empresa
pues el dividendo es seguro y se recibe en efectivo
en cambio la ganancia de capital debe ser realizada
lo que supone vender algunas acciones. Si yo pienso
venderlas en unos pocos días más no estoy
seguro de que al momento de venderlas la ganancia de
capital que hoy visualizo se mantenga. Si los inversionistas
son aversos al riesgo el dividendo será preferido.
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