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II.
¿Hacia el Futuro?
Las exportaciones deberán seguir siendo
el principal motor del creci- miento de la economía
chilena y existe potencial para ello. El nivel
de exportaciones, en términos de producto
per cápita, sigue por debajo de lo que
se observa en Asia y Europa. Medidas externas
e internas serán necesarias para asegurar
el objetivo de mantener la tendencia del período
1970-2004, la cual nos permitiría augurar
niveles de apertura similares a los de principios
del Siglo XX (entre 80% y 100% del PIB a precios
corrientes). Aunque, el evidente crecimiento de
la producción de bienes no transables limitará
la posibilidad de alcanzar los más altos
coeficientes de principios de siglo XX.
(i) Medidas externas
Entre las primeras está la mayor apertura
de los mercados mundiales para nuestras exportaciones
que dependerá de un esfuerzo común
universal. Ella se efectuará dentro de
los foros multilaterales reforzadas por esfuerzos
bilaterales en múltiples áreas que
ofrecen motivos de concesiones mutuas en aras
de una mayor apertura (servicios, inversiones,
propiedad intelectual, salvaguardias, etc.). La
rebaja de aranceles del nivel actual de 6% a 0%,
aunque parezca marginal, sería un elemento
cooperador eficiente. El reforzamiento de APEC
como lobby para la OMC ayudaría a transparentar
las reglas de juego del comercio mundial, además,
de acrecentar el poder de esa institución.
ii) Medidas internas
No podemos olvidar las dos lecciones principales
dejadas por el exitoso surgimiento exportador
desde los setenta: la importancia de la estabilidad
macroeconómica y de la complementariedad
de las políticas micro y macroeconómicas.
La mantención de la política cambiaria
aunque está visto que el tipo de cambio
real seguirá cayendo, la profundización
de la apertura del mercado de capitales y de la
eficiencia de su manejo son condiciones adicionales
para reforzar el grado de apertura y frenar fuerzas
antiexportadoras eventuales. Mantener los aspectos
institucionales que han dado resultados positivos
como la independencia del Banco Central y superávit
fiscal, serían favorables al entorno requerido
por el comercio exterior.
Acelerar la reorganización del agro nacional
es urgente dado que la mayor competitividad de
nuestras exportaciones demanda la eficiencia de
TODOS nuestros recursos (lo que requiere revisar
críticamente las bandas de precios, el
manejo del agua y las obras de regadío).
También deben eliminarse todas las distorsiones
“dentro de la frontera” como los im-
puestos ineficientes (ej. royalty minero). Debe
invertirse en infraestructura, (de interconexiones
terrestres, marítimas y lacustres) y facilitación
fronteriza y también llegar a Acuerdos
mineros internacionales con Argentina.
La globalización, de cualquier manera que
se efectúe, reduce los grados de libertad
de la política económica nacional;
ello implica por lo tanto, y con fuerza creciente,
asegurar eficiencia y coordinación en el
manejo de la política comercial y demás
instrumentos complementarios. El rol de la política
bilateral es ayudar a mantener las condiciones
que hacen viable la política de apertura
unilateral. Ante una situación de debilidad
de las instituciones multilaterales responsables
de sancionar prácticas desleales, los acuerdos
bilaterales, cuando son con socios estables y
si contem- plan buenos mecanismos de solución
de controversias y compensaciones, pueden hacer
de la orientación al comercio con el mundo
un camino más confiable y atractivo.
El cobre seguirá teniendo influencia sobre
nuestro tipo de cambio real con su efecto de “enfermedad
holandesa”. La res-puesta a ello para el
desarrollo de nuevos sectores exportadores, es
seguir aumentando rápidamente la productividad
de los factores en todos los sectores de la economía;
la inversión en capital no humano y el
manejo eficiente de la infraestructura humana
son particularmente importantes.
El éxito exportador de productos chilenos
con “mayor valor agregado” a los países
con acuerdos es bienvenido, pero no es justificación
suficiente para firmar acuerdos arancelarios ineficien-
tes: las consideraciones de costos y beneficios
no pueden perderse de vista. La idea (antigua)
de que esos acuerdos sirvan de trampolín
para que esas exportaciones se transformen en
exportaciones al resto del mundo es irrelevante
en la medida de que los socios no sean muy abiertos
al resto del mundo o que no muestren claras intenciones
de serlo dentro de un plazo prudente (ejemplo,
MERCOSUR).
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