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Una pregunta que probablemente inquieta
a la comunidad financiera es por qué
las tasas de interés locales han
caído tanto, y hasta qué
punto éste puede ser un fenómeno
local y transitorio. Por ejemplo, si consideramos
una tasa de interés de mediano
a largo plazo, un bono cero cupón
a 10 años en UF (cuya tasa se obtiene
a partir de la estructura de tasas que
estaba vigente a fines de cada mes desde
1991) se observan los siguientes resultados:
Tomando el promedio histórico
como referencia, vemos que hacia el 2005
la tasa de interés está
2 desviaciones estándar bajo el
promedio, y corresponde al mínimo
histórico: ¡eso es “bajo”!
Quienes estudiamos finanzas tenemos la
costumbre de buscar explicaciones a los
fenómenos financieros basados en
dos conceptos fundamentales pero simples:
arbitraje y riesgo. Los conceptos se anidan
por cuanto instrumentos con “riesgo similar”
deberían tener rentabilidades esperadas
similares, para evitar las oportunidades
de arbitraje.
A riesgo de faltar al rigor propio de
los macroeconomistas, aquí se adopta
este enfoque (eminentemente financiero)
para tratar de entender qué ha
sucedido con las tasas de interés
en Chile. Nos preguntamos por qué
las tasas de interés locales han
caído tanto, hasta qué punto
éste es un fenómeno local,
qué explicaciones posibles hay
para ello y qué esperar a futuro.
Determinantes de las
tasas de interés
En una economía pequeña
y abierta a los movimientos de capital,
la rentabilidad que deben ofrecer los
activos no la deciden los locales, sino
los inversionistas internacionales. (No
debe olvidarse que además hay inversionistas
locales que invierten en activos internacionales.)
En este caso particular se justifica esa
costumbre nacional de preguntarnos qué
tan bellos nos vemos desde fuera: la renta
fija local (papeles emitidos a tasa fija
en moneda local, incluyendo la UF) debe
ser competitiva con la renta fija internacional
para que la tasa esté “en equilibrio”.
La ganancia que espera obtener un inversionista
internacional producto de invertir en
renta fija local tendrá los siguientes
componentes:
Tasa local en moneda local + Variación
esperada del tipo de cambio
= Tasa libre de riesgo en dólares
+ [Premios por riesgo cambiario y país]
Para entender esta tautología,
imaginemos que la tasa en dólares
es 3%. Si la tasa local es 1% y la variación
del tipo de cambio es 2%, entonces la
rentabilidad de invertir en papeles locales
o extranjeros sería la misma, 3%
en dólares ó 1% en moneda
local. Sin embargo, para inducir a un
inversionista extranjero a comprar la
alternativa que a su juicio es más
ries-gosa (la renta fija chilena) es necesario
ofrecerle algún premio adicional
ya que, en caso contrario, el inversionista
de cartera extranjero probablemente preferirá
su alternativa local. Si la renta fija
nacional tiene mayor rentabilidad esperada
(un premio de 1 punto porcentual, por
ejemplo), posiblemente esté dispuesto
a comprar renta fija chilena, en el margen.
Una constatación de la existencia
de tales premios por riesgo es que los
bonos soberanos chilenos, emitidos en
dólares, transados en EE.UU., tienen
clasificación de riesgo “A” (según
Standard & Poor’s) y un spread positivo
con respecto a los bonos del Tesoro de
alrededor de 80 puntos base (0.8%). Este
corresponde al premio por riesgo país.
Nosotros esperamos que además exista
un premio por riesgo cambiario, es decir,
la rentabilidad esperada de invertir en
instrumentos chilenos en UF sería
mayor que la de invertir en bonos del
Tesoro de EE.UU. (todo medido en la misma
moneda y a largo plazo) en algo más
que 80 puntos base.
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