|
Distribución del ingreso de stock y de
flujo
La distribución del ingreso de stock es
la distribución del ingreso de todas las
generaciones activas (entre 15 y 65 años)
y es la que miramos tradicionalmente. La de flujo
es la distribución del ingreso de una cohorte
nacida en un año particular, y es sobre
ella que quiero centrar mi atención aquí.
La distribución del ingreso de stock varía
lentamente ya que lo hace a medida que una cohorte
se retira de, y otra se incorpora a, la fuerza
laboral. Como esto implica la sustitución
de una cohorte por otra, de las 50 cohortes que
hay en el stock, dicho cambio no puede influir
en forma importante en la distribución
del ingreso de stock. Por lo tanto necesariamente
esta es una medida que cambia muy lentamente.
La distribución del ingreso de flujo pone
la atención en la distribución del
ingreso de la cohorte que es adicionada, y en
su evolución. La distribución del
ingreso de una cohorte, puede sí cambiar
en forma marcada. Nos permite ver qué está
pasando con la distribución del ingreso
en las cohortes “marginales” que son
las que al cabo de 50 años formarán
el stock completo: nos anuncia los cambios por
venir en la distribución del ingreso de
stock. Más aún, es muy difícil
incidir sobre la distribución del ingreso
“de stock” en la cual ya hay un montón
de decisiones importantes tomadas (cuánto
estudiar, por ejemplo7). Sin embargo sobre las
generaciones que están entrando al mercado
laboral sí puede operar la política
pública con mayor eficacia.
Distribución del ingreso
intergeneracional e intrageneracional
Además de los conceptos de distribución
del ingreso de stock y flujo, es bueno analizar
la distribución del ingreso en dos componentes.
El Gini podría descomponerse en la desigualdad
intergeneracional (desigualdad entre generaciones)
y la desigualdad intrage-neracional (desigualdad
dentro de cada generación).
Respecto a la distribución del ingreso
intergeneracional se puede decir, antes de mirarla,
que por mucho tiempo permanecerá siendo
muy desigual ya que aun hay un porcentaje sustancial
de personas con primaria incompleta, por lo que
la distribución del ingreso está
“anclada” en su punta izquierda, y
como ha habido crecientemente mas gente con educación
superior completa y sus retornos han sido cada
vez mayores –al menos por un tiempo–,
entonces la desigualdad intergeneracional ha ido
creciendo, y no es de sorprender que la distribución
del ingreso de stock no haya mejorado.
Respecto a la distribución del ingreso
intrageneracional podemos decir que podría
esperarse que la distribución del ingreso
en las cohortes más recientes haya mejorado
ya que ha habido una disminución importante
de las personas con primaria incompleta (y cada
vez abandonan primaria más tarde) y el
máximo de años de educación
ha permanecido fijo. Además las tasas de
retorno a la educación por generación
han ido cayendo8.
Como consecuencia de esto, sería compatible
observar un aumento de la desigualdad intergeneracional
junto con una caída en la intrageneracional.
Esto podría acompañar a otra observación,
que es lo que pretendo medir en mi trabajo empírico:
una constancia en la desigualdad de stock junto
con una caída de la desigualdad de flujo
o marginal.
Lo que se hizo en dicho Documento de Trabajo es
estimar los GINI por generación y por año.
Luego se corrió una regresión entre
dichos GINI y variables dicotómicas por
generación y por año. El gráfico
1 contiene los valores de las variables dicotómicas
por generación, mostrando la evolución
del GINI de sucesivas generaciones (el gráfico
muestra la evolución del Gini desde la
generación nacida en 1945 hasta la nacida
en 1978). Se ve allí una marcada tendencia
a que cada generación tenga un GINI menor
a la anterior.
Como conclusión, se observa una mejora
en la distribución del ingreso intrageneracional.
Este proceso se acentúa después
de la generación nacida en 1963, y nuevamente
después del 739. Sin embargo, esto no se
observa aún en la distribución del
ingreso de stock ya que las generaciones en que
ha mejorado la distribución constituyen
hoy sólo la mitad de la población
trabajadora. De manera que faltan aproximadamente
20 años para que dominen la distribución
del ingreso de stock. A su vez como ha ido creciendo
la desigualdad intergeneracional esto ha compensado
dicha mejora a nivel de la desigualdad “de
stock”. La concentración en medidas
de stock nos impide ver que la distribución
del ingreso ya está mejorando, y que en
algunas pocas décadas más este indicador
mejorará sustancialmente. Obviamente esto
no quita que las generaciones más recientes,
en promedio más ricas, financien políticas
asistenciales para las generaciones mayores. Sin
embargo, esta sensación de que la distribución
del ingreso ha ido mejorando no se tiene a nivel
de quienes toman decisiones de política
pública y podría llevar a que tomen
decisiones equivocadas, creyendo que lo que están
observando es que la distribución del ingreso
marginal es tan desigual como la de stock.
Entonces vemos como es compatible una tendencia
a que cada cohorte vaya mejorando su distribución
del ingreso con la estabilidad en el índice
de Gini global: al tiempo que ha habido una caída
en la dispersión del ingreso intra-ge-neracional,
ha habido un aumento en la dispersión intergeneracional.
Ambas se han compensado, mostrando estabilidad
a nivel global.
Respecto de la importancia de centrarse en lo
que está pasando en el flujo y no en el
stock, para no hacer errores de política
pública, puede ser ilustrativo dar un ejemplo.
Un cambio beneficioso como un aumento en la calidad
de la educación aumentará el ingreso
de generaciones futuras (por eso lo hacemos).
Pero también aumentará la dispersión
intergeneracional y a su vez aumentará
la dispersión del ingreso a nivel de stock.
Esa medida es buena, y sin embargo al observar
la dispersión del ingreso a nivel global
lo interpretamos como malo. Esto se deriva de
utilizar indicadores equivocados para ver qué
está pasando con la distribución
del ingreso.
En resumen, la distribución del ingreso
intrageneracional mejora, pero esto tardará
al menos 20 años en observarse en la distribución
del ingreso de stock, la que solemos mirar tradicio-nalmente.
Es la distribución del ingreso intrageneracional,
o por cohorte, o “de flujo” la que
debemos monitorear y sobre la cual debemos concentrar
nuestra política pública.
Conclusión
La sociedad chilena de hoy es más móvil
de lo que se piensa y de lo que se ha discutido
en la prensa, si la analizamos correctamente;
y la distribución del ingreso, si miramos
el indicador adecuado, está mejorando.
Esto viene a mostrar la importancia de la buena
investigación para alimentar una adecuada
toma de decisiones en la política pública.
|