Solamente 29% de quienes estaban
en el decil más pobre en 1996
estaban en ese mismo decil
en 2001. Eso quiere decir que la
amplia mayoría de estas
personas eran más ricas en
el 2001. De hecho, 14% de ellas
habían pasado a estar en la mitad
“de arriba” de la distribución del ingreso (en los deciles seis a diez).
Los más ricos (del último decil,
el decil diez) tenían una alta
probabilidad de permanecer en
el decil diez (52%). Sin embargo
12% de ellos pasaban a estar
en la mitad “de abajo” de la
distribución del ingreso
(deciles uno a cinco). Esto
muestra que un rico puede
pasar a ser pobre en el lapso
de cinco años.

Distribución del ingreso de stock y de flujo

La distribución del ingreso de stock es la distribución del ingreso de todas las generaciones activas (entre 15 y 65 años) y es la que miramos tradicionalmente. La de flujo es la distribución del ingreso de una cohorte nacida en un año particular, y es sobre ella que quiero centrar mi atención aquí. La distribución del ingreso de stock varía lentamente ya que lo hace a medida que una cohorte se retira de, y otra se incorpora a, la fuerza laboral. Como esto implica la sustitución de una cohorte por otra, de las 50 cohortes que hay en el stock, dicho cambio no puede influir en forma importante en la distribución del ingreso de stock. Por lo tanto necesariamente esta es una medida que cambia muy lentamente.
La distribución del ingreso de flujo pone la atención en la distribución del ingreso de la cohorte que es adicionada, y en su evolución. La distribución del ingreso de una cohorte, puede sí cambiar en forma marcada. Nos permite ver qué está pasando con la distribución del ingreso en las cohortes “marginales” que son las que al cabo de 50 años formarán el stock completo: nos anuncia los cambios por venir en la distribución del ingreso de stock. Más aún, es muy difícil incidir sobre la distribución del ingreso “de stock” en la cual ya hay un montón de decisiones importantes tomadas (cuánto estudiar, por ejemplo7). Sin embargo sobre las generaciones que están entrando al mercado laboral sí puede operar la política pública con mayor eficacia.

Distribución del ingreso intergeneracional e intrageneracional

Además de los conceptos de distribución del ingreso de stock y flujo, es bueno analizar la distribución del ingreso en dos componentes. El Gini podría descomponerse en la desigualdad intergeneracional (desigualdad entre generaciones) y la desigualdad intrage-neracional (desigualdad dentro de cada generación).
Respecto a la distribución del ingreso intergeneracional se puede decir, antes de mirarla, que por mucho tiempo permanecerá siendo muy desigual ya que aun hay un porcentaje sustancial de personas con primaria incompleta, por lo que la distribución del ingreso está “anclada” en su punta izquierda, y como ha habido crecientemente mas gente con educación superior completa y sus retornos han sido cada vez mayores –al menos por un tiempo–, entonces la desigualdad intergeneracional ha ido creciendo, y no es de sorprender que la distribución del ingreso de stock no haya mejorado.
Respecto a la distribución del ingreso intrageneracional podemos decir que podría esperarse que la distribución del ingreso en las cohortes más recientes haya mejorado ya que ha habido una disminución importante de las personas con primaria incompleta (y cada vez abandonan primaria más tarde) y el máximo de años de educación ha permanecido fijo. Además las tasas de retorno a la educación por generación han ido cayendo8.
Como consecuencia de esto, sería compatible observar un aumento de la desigualdad intergeneracional junto con una caída en la intrageneracional. Esto podría acompañar a otra observación, que es lo que pretendo medir en mi trabajo empírico: una constancia en la desigualdad de stock junto con una caída de la desigualdad de flujo o marginal.
Lo que se hizo en dicho Documento de Trabajo es estimar los GINI por generación y por año. Luego se corrió una regresión entre dichos GINI y variables dicotómicas por generación y por año. El gráfico 1 contiene los valores de las variables dicotómicas por generación, mostrando la evolución del GINI de sucesivas generaciones (el gráfico muestra la evolución del Gini desde la generación nacida en 1945 hasta la nacida en 1978). Se ve allí una marcada tendencia a que cada generación tenga un GINI menor a la anterior.
Como conclusión, se observa una mejora en la distribución del ingreso intrageneracional. Este proceso se acentúa después de la generación nacida en 1963, y nuevamente después del 739. Sin embargo, esto no se observa aún en la distribución del ingreso de stock ya que las generaciones en que ha mejorado la distribución constituyen hoy sólo la mitad de la población trabajadora. De manera que faltan aproximadamente 20 años para que dominen la distribución del ingreso de stock. A su vez como ha ido creciendo la desigualdad intergeneracional esto ha compensado dicha mejora a nivel de la desigualdad “de stock”. La concentración en medidas de stock nos impide ver que la distribución del ingreso ya está mejorando, y que en algunas pocas décadas más este indicador mejorará sustancialmente. Obviamente esto no quita que las generaciones más recientes, en promedio más ricas, financien políticas asistenciales para las generaciones mayores. Sin embargo, esta sensación de que la distribución del ingreso ha ido mejorando no se tiene a nivel de quienes toman decisiones de política pública y podría llevar a que tomen decisiones equivocadas, creyendo que lo que están observando es que la distribución del ingreso marginal es tan desigual como la de stock.
Entonces vemos como es compatible una tendencia a que cada cohorte vaya mejorando su distribución del ingreso con la estabilidad en el índice de Gini global: al tiempo que ha habido una caída en la dispersión del ingreso intra-ge-neracional, ha habido un aumento en la dispersión intergeneracional. Ambas se han compensado, mostrando estabilidad a nivel global.
Respecto de la importancia de centrarse en lo que está pasando en el flujo y no en el stock, para no hacer errores de política pública, puede ser ilustrativo dar un ejemplo. Un cambio beneficioso como un aumento en la calidad de la educación aumentará el ingreso de generaciones futuras (por eso lo hacemos). Pero también aumentará la dispersión intergeneracional y a su vez aumentará la dispersión del ingreso a nivel de stock. Esa medida es buena, y sin embargo al observar la dispersión del ingreso a nivel global lo interpretamos como malo. Esto se deriva de utilizar indicadores equivocados para ver qué está pasando con la distribución del ingreso.
En resumen, la distribución del ingreso intrageneracional mejora, pero esto tardará al menos 20 años en observarse en la distribución del ingreso de stock, la que solemos mirar tradicio-nalmente. Es la distribución del ingreso intrageneracional, o por cohorte, o “de flujo” la que debemos monitorear y sobre la cual debemos concentrar nuestra política pública.

Conclusión

La sociedad chilena de hoy es más móvil de lo que se piensa y de lo que se ha discutido en la prensa, si la analizamos correctamente; y la distribución del ingreso, si miramos el indicador adecuado, está mejorando. Esto viene a mostrar la importancia de la buena investigación para alimentar una adecuada toma de decisiones en la política pública.