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1. Introducción
El crecimiento de la productividad en
Chile en los últimos 45 años
ha sido muy volátil y ha estado
fuertemente correlacionado con el ciclo
económico (cuadro 1). El período
más largo de crecimiento sostenido
y elevado de productividad es 1986-1997,
que es el que se ha denominado el “período
de oro de la economía chilena”.
A partir de 1998 se observa una desaceleración
de la productividad, que ha tenido como
consecuencia un menor crecimiento económico.
Sólo en 2004 el crecimiento repunta
lo que se mantiene en 2005, pero, aunque
aún es muy temprano para evaluarlo,
parece estar más ligado a un mejoramiento
extraordinario de las condiciones externas
que a un incremento sostenido de la productividad.
Hay una serie de factores que han influido
en una u otra dirección en el desempeño
de la productividad en Chile en este período.
El objetivo de este trabajo es hacer un
análisis de los determinantes de
la productividad en Chile en las últimas
cuatro décadas. En base a ello
se discute sobre las fortalezas y debilidades
que existen en esta materia.
2. Principales determinantes
de la productividad
Para efectos de este estudio
se ha dividido las fortalezas y debilidades
del país en los siguientes cuatro
grupos de determinantes de productividad:
1. Creación, transmisión
y absorción de conocimiento
2. Oferta y asignación de factores
3. Instituciones e invariantes.
4. Otras variables
2.1. Creación,
transmisión y absorción
de conocimiento
La transferencia de tecnologías
desde el exterior, que se lleva a cabo
a través del comercio y la inversión
extranjera directa, es una importante
fuente de conocimiento. Por esta razón
el nivel de conocimiento depende en forma
directa de la capacidad de absorción
de nuevas tecnologías del país:
a mayor capacidad de absorción
hay más probabilidad que la nueva
tecnología tenga un uso productivo.
Uno de los canales a través del
cual se puede transferir la tecnología
es el comercio. Los bienes y servicios
contienen nueva tecnología que
puede adoptarse y expandir sus efectos
al resto de la economía. Dentro
de las reformas ocurridas en nuestro país
está la liberalización comercial.
En 1974 Chile inició una estrategia
unilateral de liberalización. En
1990 las nuevas autoridades económicas
decidieron continuar el proceso de reducción
tarifaria, complementándolo con
el desarrollo de diferentes tratados de
libre comercio. Actualmente la tarifa
común es de 6%, pero es cero para
la mayoría de as importaciones
de los países con TLC2. Existen
unos pocos productos agrícolas
con mayores tarifas. De esta manera la
tarifa promedio a las importaciones actualmente
es de 2%. La diversificación de
las exportaciones es otra señal
del avance en esta materia. Mientras en
1970 las exportaciones industriales representaban
un 12% del total de las exportaciones
en la actualidad se acercan al 50%. Rojas
et. al. (1997) encontraron que un 80%
del incremento en la productividad total
de factores en Chile en el período
1986- 1996 se explica por el incremento
en el comercio internacional. De Gregorio
y Lee (2004) encontraron que el único
y más importante factor en explicar
diferencias de crecimiento entre países
del Este Asiático y América
Latina es la apertura comercial.
Otro canal a través del cual puede
transmitirse la tecnología es la
inversión extranjera directa (IED).
En Chile la IED fue bastante baja durante
los 70 debido, entre otras razones, a
la incertidumbre respecto a los derechos
de propiedad. Durante los años
siguientes, gracias a las nuevas políticas
económicas y a la implementación
del DL 600 se incrementó la IED.
La importancia de la IED para la absorción
de nueva tecnología en Chile y
su contribución a la actualización
de la tecnología productiva minera,
de telecomunicaciones, electricidad, industria
y otros sectores ha sido evidente (Hachette,
2001). Actualmente más de 3,000
compañías de 60 países
operan en Chile y cada vez más
empresas multinacionales ven a nuestro
país como el primer paso para llevar
a cabo negocios con el resto de América
Latina.
En otro orden de cosas, la ausencia de
una política específica
de Investigación y Desarrollo (R&D)
se menciona a menudo como una de las debilidades
de la economía chilena (De Gregorio,
2004). La evidencia muestra que aquellos
países que destinan una mayor proporción
del producto a R&D tienen, en promedio,
mayores tasas de crecimiento (Lederman
y Maloney, 2003), pues ésta facilita
la adopción de tec-nologías
y la producción de mejores bienes
y servicios.
En Chile se detecta un bajo nivel de R&D
en relación a su economía.
Además, que la escasa R&D está
muy concentrada en ciencias básicas
en contraposición a ciencias aplicadas,
donde pueden estar las mayores contribuciones
a la productividad en una economía
como la chilena. Por otra parte, se detecta
una particularmente baja inversión
en R&D a nivel de las empresas. Todos
estos elementos sugieren que R&D constituye
actualmente una debilidad en materia de
productividad para Chile, lo que no implica,
como algunos lo han interpretado, que
deba hacerse política industrial
destinada a desarrollar sectores intensivos
en tecnología.

Rojas et. al. (1997)
encontraron que un 80% del incremento
en la productividad total de factores
en Chile en el período 1986-1996
se explica por el incremento en el comercio
internacional. De Gregorio y Lee (2004)
encontraron que el único y más
importante factor en explicar diferencias
de crecimiento entre países del
Este Asiático y América
Latina es la apertura comercial.
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