| 2.2.
Oferta y asignación de factores
Los distintos indicadores en materia
de cantidad de educación (escolaridad, número
de años de estudio y otras) muestran que Chile
se encuentra en la media de países con similar
ingreso per-cápita al nuestro. No obstante, en
materia de calidad de la educación el país
está definitivamente atrasado, constituyendo
este aspecto una debilidad en materia de productividad.
Barro (1999) estima que si Chile mejora el puntaje en
la prueba de ciencias al nivel correspondiente a su
ingreso per-cápita aumentaría la tasa
de crecimiento del PIB en 2% anual. Beyer y Vergara
(2002) estiman que si Chile logra incrementar la calidad
de su educación al nivel promedio de una muestra
de 107 países que usan en su estudio, lo llevaría
a incrementar la PTF cerca de 0.7 punto porcentuales.
Este resultado es más modesto que el de Barro,
pero más creíble.
En cuanto a capital fijo y a su asignación, los
indicadores muestran una inversión muy sólida
y una asignación de ésta de acuerdo a
patrones de mercado y muy dinámica. En materia
de infraestructura las mediciones de stock ponen al
país todavía en una situación de
debilidad, pero con el boom de los últimos años
los flujos se han incrementado notablemente y las falencias
en materia de stocks se han reducido. Las inversiones
proyectadas en esta materia hacen prever que pronto
dejará de ser una debilidad.
Otro elemento clave al estudiar productividad es el
sistema financiero. Un sistema financiero profundo y
que funciona correctamente es clave para canalizar los
ahorros hacia el sector productivo, pues asegura la
eficiencia del proceso de inversión. Levine (2004)
encuentra que a mayor profundidad del sistema financiero,
mayor es la tasa de crecimiento. En el caso de Chile,
durante los últimos treinta años ha habido
profundas reformas al sector bancario, mercado de capitales,
fondos de pen-siones, entre otros. La profundización
financiera, medida a través de diferentes agregados
monetarios sobre el PIB, se ha incrementado considerablemente.
Por ejemplo, M3 ha aumentado de 14% en 1970 a 48% en
2003. Diversos índices de fortaleza del sector
financiero ponen a Chile a la cabeza de las economías
emergentes. Por otra parte, Chile es una de las pocas
economías emergentes que tiene un mercado de
largo plazo en su propia moneda. Sin el sistema de pensiones
habría sido difícil lograr este nivel
de desarrollo. En síntesis, el sector financiero
hoy constituye una fortaleza de la economía chilena.
2.3 Instituciones e invariantes
El crecimiento de la PTF está
fuertemente ligado a la calidad de las instituciones
y a las políticas económicas. Chile está
bien posicionado en los distintos indicadores sobre
la calidad de las instituciones. Sin embargo, ello no
implica que aún no queden espacios susceptibles
de mejorar. Beyer y Ver- gara (op. cit.) construyeron
un índice compuesto de gobernabilidad para 78
países. Este índice tiene media 0.11,
desviación estándar de 0.775, valor máximo
de 1.75 y valor mínimo -2.09. Chile obtiene 1.031,
lo que sugiere que se ha hecho relativamente un buen
trabajo. Los autores argumentan que, a pesar del buen
desempeño observado en Chile, un objetivo plausible
es acortar a la mitad la distancia con el valor máximo.
Esto incrementaría el crecimiento de la PTF en
0.4 puntos porcentuales.
Otro asunto importante que ha sido sujeto de debate
es la regulación laboral. Como lo documentó
Heckman y Pagés (2000), los costos de despido
en Chile están entre los más elevados
de América Latina. Ellos estimaron que dichos
costos influyen en forma negativa y significativa en
el empleo, especialmente en el empleo juvenil. Esta
discusión sugiere que la regulación del
mercado laboral puede verse como una debilidad de la
economía chilena.
En cuanto a la política económica, la
conclusión es que tanto la política fis-
cal como la monetaria y las instituciones relacionadas
a estas políticas están entre las mayores
fortalezas de la economía chilena.
Por invariante entendemos variables tales como la ubicación
geográfica, la dotación de recursos naturales
y el tamaño. En el caso de Chile, la ubicación
geográfica es ciertamente una desventaja por
los costos de alcanzar los mayores mercados mundiales.
Los progresos tecnológicos, no obstante, reducen
cada vez más esta desventaja. La dotación
de recursos naturales ha sido fuente de numerosas investigaciones
y las visiones son contrapuestas. Un buen número
de economistas ha argumentado que la abundancia en recursos
naturales es un determinante importante del fracaso
económico (Sachs y Warner, 1995). Se ha propuesto
que dicha abundancia puede hacer que la economía
se aleje de los sectores manufactureros en los cuales
existen muchas externalidades positivas para el crecimiento
(Sachs y Warner, op. cit.). Otros han sugerido que al
producirse auges por algún recurso en particular,
éstos quedan en manos del Estado, creándose
un incentivo a la búsqueda de rentas en vez de
actividades productivas que soporten el crecimiento
(Lane y Tornell, 1996). La experiencia chilena muestra
que ser un país abundante en recursos naturales
puede ser una bendición o una maldición.
La clave no es la abundancia en sí misma sino
las políticas e instituciones que administren
esta abundancia. Por último, en cuanto al tamaño
es posible enfrentar esta supuesta desventaja incorporándose
a la economía mundial. De hecho hay muchos ejemplos
de economías pequeñas tremendamente exitosas.
Como lo documentó Heckman
y Pagés (2000), los costos de despido en Chile
están entre los más elevados de América
Latina. Ellos estimaron que dichos costos influyen en
forma negativa y significativa en el empleo, especialmente
en el empleo juvenil. Esta discusión sugiere
que la regulación del mercado laboral puede verse
como una debilidad de la economía chilena.
2.4 Otras variables
Sobre la productividad influyen también
otra serie de variables. En este estudio se analiza,
además de lo anterior, la competencia, la distribución
del ingreso, el tema medioambiental, la participación
de la mujer en la fuerza de trabajo y las estabilidad
política. Mientras la estabilidad política
constituye una clara fortaleza en materia de pro-ductividad,
nuestro análisis detecta la desigual distribución
del ingreso y la baja participación de la mujer
en la fuerza de trabajo, como debilidades.
3. Conclusiones
Hay una serie de factores
que han influido en una u otra dirección en el
desempeño de la productividad en Chile en las
últimas cuatro décadas. El cuadro 2 es
una síntesis de las diferentes variables analizadas
en este artículo. De acuerdo a la discusión
previa, se clasifican dichas variables en aquellas que,
dadas las condiciones actuales de la economía
chilena, son consideradas como fortalezas, debilidades
o neutrales en materia de productividad. Para retomar
el proceso de crecimiento es necesario enfatizar reformas
que permitan lograr mejorías en aquellos aspectos
en los cuales el país hoy está relativamente
más débil.
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