Por Lucy Bennett

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"ME GUSTA QUE LA GENTE SIENTA QUE SOMOS UN GRAN EQUIPO"

 

Pablo Castillo


Es mediodía de un lunes de diciembre y él aparece sin terno ni corbata por un pasillo del quinto piso de Cencosud. Pasa casi inadvertido entre las personas que están trabajando tras los paneles. Es época prenavideña, con el
consiguiente ajetreo para una multitienda. La oficina de Pablo Castillo Pardo (38, separado, dos hijas de 10 y 8
años, ingeniero comercial UC), gerente general de París S.A, está al final del corredor. Muy funcional, ambientada con dos grandes afiches publicitarios: uno con la modelo Tonka Tomicic invitando a los "5 días al rojo" y el otro, más antiguo, promocionando la"Mueblería París". Sólo una foto en un velero deja entrever una de sus pasiones: navegar, actividad que disfruta con su padre en la Cofradía Náutica de Algarrobo.
Seguro, rápido y sencillo, no se complica en salir a los estacionamientos del Alto Las Condes a tomarse la foto de rigor para la portada de esta revista. "Ojalá que no me vea el jefe", dice entre risas refiriéndose a Horst Paulmann, por quien siente una gran admiración. Se autodefine liberal y contrario a la intervención estatal "en ningún plano, porque los que mejor saben hoy qué hacer con su vida son los propios individuos". Pero, la perseverancia
"palabra que repetirá más de una vez en esta entrevista" parece ser un rasgo de su carácter y, quizás, una de las
claves de su éxito.
Confiesa que siempre quiso estudiar Ingeniería Comercial en la Universidad Católica. "No tuve ninguna duda. Me fue muy bien en la Prueba de Aptitud Académica: fui máximo nacional en la parte de Matemáticas". Ya antes había obtenido premios en el colegio Saint George, entre ellos el Best Georgians.
No duda en calificar su experiencia universitaria como "extraordinaria", y esa es parte de la razón por la cual encabeza la Fundación de Ex Alumnos de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UC. "Además
de todo lo académico, fue una época especial en la coyuntura nacional. Empezó la apertura del gobierno militar, cuyo primer impacto se sintió en la universidad: se abrió un mundo de vuelta a tener elecciones, propaganda y discusión política. Fui presidente del centro de alumnos de Ingeniería Comercial".

-¿Pensó seguir en el área política?
-Siempre me ha encantado y sigo contribuyendo, de hecho soy parte de la Fundación Jaime Guzmán. En el futuro tal vez puede ser...
Reconoce que su inquietud política está aletargada. Pero, agrega, que "como ingenieros comerciales de la UC
tenemos la obligación de hacer algo por nuestro país permanentemente, más allá de lo que sea la actividad privada y, en algún momento, hay que devolver la mano al país. Esto es una gran ventaja de Chile: la gente con más educa-
ción y preparación siempre ha tenido una preocupación por lo público. Creo que el gran drama de Latinoamérica hoy es que sus elites no consideran lo público como parte de su responsabilidad".

-¿Eso también es un problema en el caso de Argentina a la hora de hacer negocios con ellos?
-Tal vez ahí es menos, porque en el campo de lo privado si hay una gran cantidad de gente muy bien preparada,
que han estudiado afuera y saben hacer negocios. Pero, nunca está totalmente separado el mundo privado del
mundo público, interactúan mucho. Entonces tienen ese pie cojo. Nosotros, en Cencosud, hoy tenemos una gran
cantidad de profesionales argentinos de altísimo nivel, trabajadores, de buen rendimiento y muy capacitados. El problema no está por ahí, sino en el hecho que de ese grupo no hubo un porcentaje que se dedicó a lo público.

Desde la Expo Sevilla a Croacia
Tras egresar de la UC en 1992, empezó lo que él califica como un "decenio de oro" con un crecimiento muy alto, lo cual hizo que la demanda por ingenieros comerciales fuera super fuerte. "El día que terminé la universidad tenía seis o siete ofertas de trabajo, pero me fui a trabajar a la Expo Sevilla en España y fue una experiencia excepcional".
Luego, su carrera profesional empezó formalmente en CCU, en la época que esa compañía invirtió en una cervecería en Croacia. De ahí pasó al Citicorp, al área de asesorías financieras, donde se veían importantes transacciones del mercado de capitales. Entre medio se fue dos años a Estados Unidos a cursar un master en economía en la UCLA. Tras un breve retorno al Citicorp, estuvo en la Compañía Sudamericana de Vapores.

-¿Cómo fue la llegada a Cencosud?
-En mayo del 2001, Cencosud estaba registrándose en la Superintendencia de Valores y sacando un crédito sindicado por unos US$120 millones, más una emisión de bonos por US$150 millones. Llegó Laurence Goldborne y
éste decidió armar un equipo para complementar la parte más financiera de la compañía y ahí me contrataron a mí.
Vino un período de expansión fuerte: se compraron siete compañías en un período de cuatro años, tanto en Chile como en Argentina. Partimos con la operación de compra de HomeDepot (Argentina), Proterra y Santa Isabel (Chile), Disco (Argentina), Montecarlo, Las Brisas y, finalmente, París, todas estas últimas en nuestro país.
Fueron cuatro años super intensivos en compras, acompañados de transacciones financieras importantes, como la apertura de Cencosud a la Bolsa en abril de 2004, con una recaudación de US$330 millones y varios créditos sindicados.