En este artículo analizaremos lo que se sabe y no se sabe respecto a la forma en la que las empresas toman la decisión respecto al nivel de endeudamiento que utilizarán, es decir,respecto a la fracción de sus activos que financiarán con deuda y la fracción de sus activos que financiarán con patrimonio.
La decisión del nivel de endeudamiento que utilizará una empresa tiene algunos efectos indiscutibles. Mayor endeudamiento produce el efecto de exponer a los accionistas de esa empresa a un mayor riesgo, pero les permite al mismo tiempo acceder a mayores retornos esperados de su inversión, obviamente si es que se cumple la condición básica de que los retornos esperados de los activos sean mayores que la tasa a la que se endeuda la empresa. Esto es denominado comúnmente el efecto de apalancamiento .nanciero. El ejemplo del cuadro 1 muestra el efecto del leverage financiero.
Un poco menos evidente es si distintos niveles de endeudamiento tienen o no un impacto en la riqueza de los accionistas y en el valor de la empresa como un todo. El artículo de Modigliani y Miller de 1958 concluye que ese efecto en riqueza no existe, siempre y cuando se cumplan una serie de supuestos. El problema es que en el mundo real esos supuestos no se cumplen.

Estudios posteriores relajan los supuestos de este modelo original, lo que permite identi.car aquellos factores que debieran influir en la decisión de endeudamiento. Los principales factores se resumen a continuación:
1. Impuestos:
La existencia de impuestos a las utilidades
de las empresas y de impuestos personales
que gravan a los accionis-tas de la empresa
por sus ganancias en la forma de dividendos
o de ganancias de capital, y de impuestos
persona-les que gravan a los inversionistas
en bonos de la empresa por los intereses
que ella les pague, abre la posibilidad
de que exista un efecto tributario de
endeudarse.
Ese efecto tributario puede ser positivo, en cuyo caso la empresa vale más si se endeuda simplemente porque eso le permite a la empresa y a sus dueños pagar menos impuestos. Pero este efecto tributario puede ser negativo, lo que ocurriría si el mayor endeudamiento provoca que la empresa y sus dueños paguen más impuestos. El efecto tributario podría ser incluso neutro, lo que ocurre si variaciones en el nivel de endeudamiento no afecta el monto de impuestos que pagará la empresa o sus dueños. Estas tres posibilidades se muestran en el cuadro 2, en el que se resume el Modelo de Miller con impuestos.
En todo caso, el efecto de los impuestos
en empresas distintas dentro de un mismo
país no será el mismo. Si
existe una ventaja tributaria de endeudarse
la empresa debe estar en condiciones de
aprovecharla, lo que supone contar con
utilidades positivas y estables en el
tiempo. Además, en algunos países
ocurre que las tasas de impuestos que
afectan a empresas en ciertas industrias
di.eren de las tasas de impuestos que
afectan a empresas en otras indus-trias.
En Estados Unidos las empresas enfrentan
un ambiente en que el efecto tributario
de endeudarse es claramente positivo,
pues permite un ahorro de impuestos. En
Chile, en cambio, la discusión
es si el efecto de los impuestos es neutro
o negativo.
2. Costos de quiebra
Los costos de quiebra surgen por la posibilidad
de que una empresa sea incapaz de cumplir
sus obligaciones con los acreedores de
la empresa y se solicite su quiebra. Existe
una relación positiva y directa
entre nivel de endeu-damiento, probabilidad
de quiebra y costos de quiebra. Los costos
de quiebra son flujos de caja que la empresa
deja de generar o que simplemente no llegan
a manos de acreedores o accionistas sino
que a manos de terceros.
Se distingue aquí entre costos
directos, que son aquellos que surgen
únicamente en la eventualidad de
que la em-presa quiebre (nos referimos
por ejemplo a los pagos a los abogados
que lideran el proceso de quiebra, o al
menor valor obtenido por los activos de
la empresa al verse esta obligada a liquidar
sus activos), y los costos indirectos,
que son aquellos que surgen simplemente
porque existe la posibilidad de que la
empresa quiebre en el futuro, y que por
lo tanto se pagan aunque esta quiebra
no ocurra (por ejemplo la pérdida
de clientes que prefieren no comprarle
a la empresa o el menor valor que supone
perder a los ejecutivos de primer nivel
que deciden emigrar, o que exigen mayores
compensaciones para no emigrar).
No existen mediciones exhaustivas de la
magnitud que estos costos pueden llegar
a representar, pero sin embargo, sí
existe unanimidad respecto a que la magnitud
de estos costos dependerá crucialmente
del nivel de endeuda-miento de la empresa
por un lado y por otro lado del tipo de
industria en que la empresa se encuentre
inserta, así como de características
tales como la liquidez de los activos
de esa empresa o el tamaño de la
misma. El cuadro 3 presenta un ejemplo
que ilustra el efecto de los costos de
quiebra en el valor de la empresa, y cómo
el mayor endeudamiento reduce el valor
de la empresa producto del incremento
en esos costos.
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