por Jorge Tarziján

Profesor, Escuela de Administración, PUC. Ingeniero Comercial PUC. MBA, Universidad de Lovaina. Ph.D. in Managerial Economics and Strategy, J.L. Kellogg, G.S.M. Northwestern University.

 

 

 

 

COMPETENCIA EN EL MERCADO DE LAS AFP


Mucho se ha discutido acerca de la necesidad de introducir mayores niveles de competencia en el mercado de AFP.
Estando de acuerdo con la premisa básica de que el mercado de AFP necesita de un mayor nivel de competencia, las políticas públicas que apunten a aumentarla deben velar por superar los problemas que actualmente inhiben que ésta se desarrolle. Por ello, es necesario explorar las causas del débil nivel de competencia existente en este mer- cado.
Es útil partir distinguiendo las razones del bajo nivel de competencia en precios de las razones del bajo nivel de competencia en el mercado de AFP. Mientras las principales razones que explican el bajo nivel de competencia en precios son la obligación de cobro de una tasa de cotización sobre el salario imponible uniforme para todos los cotizantes de una misma AFP y la existencia de costos de búsqueda y de cambio significativos para los afiliados, las razones del bajo nivel de competencia global se encuentran, fundamentalmente, en la existencia de barreras a la entrada.

Competencia en precios

El cobro de una tasa uniforme de cotización provoca que dos afiliados con distinto salario imponible le generen ingresos muy distintos a la AFP. Así, si se le aplica una tasa del 2,4% de comisión a salarios de $1.000.000 y de $200.000, la AFP recaudará $24.000 y $4.800 mensuales por cada tipo de afiliado, respectivamente. Como los costos de producción del servicio no varían proporcionalmente entre afiliados de distinta renta (con excepción del seguro de invalidez y sobrevivencia), se produce una desalineación entre ingresos y costos que provoca que para las AFP sea mucho más rentable capturar a afiliados de altos ingresos.
Como esta desalineación entre ingresos y costos no se puede atacar a través del precio, porque si estos bajan ésta se mantendría y a los afiliados de menores renta no convendría atenderlos, se incrementan los incentivos a compe- tir en gastos comerciales, servicios anexos o incluso regalos, que si le permiten a la AFP diferenciar entre afiliados. Lo anterior explica porque cuando más competencia ha habido en este mercado (por ejemplo, en la primera mitad de la década de los 90) los precios y los gastos comerciales han sido mayores.
La obligación del cobro de una misma tasa de cotización sobre el salario para todos los cotizantes de una AFP tiene como objetivo redistribuir ingresos desde los afiliados de mayor renta imponible a los de menor renta. Sin embargo, esta estructura de precios genera importantes subsidios cruzados que inhiben que se desarrolle una mayor competencia en precios en el sistema, por lo que para solucionar dicho problema se requeriría avanzar hacia una mayor libertad de precios. Si la autoridad no quiere avanzar en otorgar esta mayor libertad, por razones que pueden ser muy atendibles, debe tener claro que el costo de ello será una menor competencia en precios.
Otro factor que influencia el bajo nivel de competencia en precios es que la gran mayoría de los afiliados no muestra una sensibilidad al precio en sus decisiones de afiliación. Esta baja sensibilidad se debe a los costos de búsqueda que enfrentan los afiliados para elegir a la AFP más conveniente, entre los que destaca la complejidad de entender la información sobre las comisiones que le cobran las distintas AFP y comparar la rentabilidad y el riesgo del fondo de pensiones. Como la persistencia de una actitud vigilante y activa por parte del afiliado respecto de lo que ofrece cada AFP es menos conveniente a medida que mayores sean los costos de obtener dicha información, se producirá un desincentivo a competir en precios cuando dichos costos sean mayores, terminándose con un nivel de precios superior al competitivo.
En mi opinión, la mejor forma de solucionar el problema de información, sobretodo pensando en el mediano y largo plazo, es entregando una mayor y mejor información a los afiliados. Esta debe ser masiva, con campañas publicas y privadas, en las cuales se haga un esfuerzo sustancialmente mayor al realizado hasta ahora por aumentar el cono- cimiento de los afiliados de las variables relevantes para su análisis y de los costos de las distintas AFP. Si estos últimos saben que el precio que le cobran las AFP afecta su sueldo líquido, y que éste puede aumentar si pagan un menor precio, tendrán mayores incentivos para comparar. Asimismo, se debe mejorar la entrega de información separando lo que es el precio que cobra la AFP de lo que va al Fondo de Pensiones. Todo lo anterior, es especial- mente relevante si se considera que la existencia de un mayor número de consumidores informados provoca una externalidad positiva sobre la competencia, ya que mientras mayor sea el número de consumidores que compare y busque la AFP más conveniente a sus necesidades, mayores serán los incentivos que estas últimas tendrán para competir favorecien- do, de paso, a los consumidores menos informados.