1. introducción
En este trabajo presentaré opiniones
personales (una suerte de "pre-diagnóstico")
sobre aspectos financieros del sistema
de AFP y su relación con otros,
con el propósito de juzgar qué
tipo de reformas podrían ayudar
al mejor funcionamiento del sistema. Algunas
de estas opiniones están respaldadas
por estudios (propios y ajenos) y otras
se basan en mi relación de largo
plazo con el sistema en diversos ámbitos.
en este sentido supongo que pueden calificar
como opiniones "informadas".
De cualquier modo, es importante tener
presente que aunque algunos de los juicios
expresados aquí pueden ser compartidos
por otros académicos, de la Facultad
y fuera de ella, es muy probable que otros
no lo sean. Es natural que esto ocurra
cuando hay información incompleta
sobre los temas de análisis. También
puede haber diferencias de opinión
causadas por diferentes diagnósticos.
2. Competencia en rentabilidad: por qué existe
La competencia en rentabilidad entre AFP
existe, es significativa y los resultados,
en parte fruto de dicha compe- tencia,
han sido razonables hasta ahora. Se compite
por la posición en el ranking de
rentabilidades de relativamente corto
plazo (de 1 a 3 años) en un contexto
en que las posibilidades de inversión
siempre se han encontrado sumamente reguladas
y restringidas. En cierto sentido puede
decirse que la política de inversión
para los fondos de pensiones, hasta díficil
de el momento, la han dictado las leyes,
reglamentos y normas de valorización.
Por lo tanto, con alguna dosis de fortuna
cuantificar, la combinación anterior
de competencia y regulación a las
inversiones ha resultado favorable. En
este sentido el sistema habría
cumplido uno de sus objetivos más
importantes, cual es el de proveer buenas
rentabilidades para los ahorros previsionales.
los números obtenidos se comparan
razonablemente con respecto a cualquier
benchmark o portafolio de referencia de
"riesgo" similar.
¿Cuáles son los incentivos
a competir en rentabilidad? en primer
lugar, está el atraer más
cotizantes, especialmen- te de rentas
altas, ya que el valor de contar con ellos
como clientes es mayor porque pagan mayores
comisiones. Nótese que a su vez
se espera que este grupo sea relativamente
más informado y las AFP competirían
precisamen- te por él, lo que probablemente
es bueno para el sistema en su conjunto.
Es importante tener presente también
que si, debido a reformas legales o por
efectos de la competencia, cae el valor
asociado a un nuevo cotizante, también
caen los incentivos a destacarse en los
ranking y a competir vía rentabilidad.
Es decir, no se puede esperar que una
eventual caída en comisiones no
tenga impacto alguno en la rentabilidad.
el efecto neto sobre las pensiones natu-
ralmente es incierto. en todo caso, es
necesario tener claro que los cotizantes
no llegan solos a tocar las puertas de
las AFP. La rentabilidad es uno de los
múltiples atributos que son "intermediados"
a través de vendedores, siendo
quizás uno de losmás importantes,
pero no el único. Los otros son
al menos la calidad del servicio y el
nivel de comisiones.
Un segundo objetivo que se persigue al
competir vía rentabilidad es prestigiar
la marca de la AFP. Esto, entre otras
cosas, ayuda a atraer ahorro voluntario,
que es otra fuente de negocios, y a aumentar
el prestigio del conglomerado al que la
AFP pertenece.
Un tercer objetivo buscado con la competencia
en rentabilidad se relaciona al mercado
del trabajo de los ejecutivos a cargo
de las inversiones y consiste en prestigiar
el equipo de inversiones. Este tema es
importante porque los equipos invierten
en capital humano específico en
el contexto de un mercado financiero relativamente
pequeño como el chileno.
En mi opinión, los equipos de inversiones tienden a tener buena preparación profesional, vale decir, podrían ejercer trabajos similares en cualquier parte del mundo.
Por último, como se explica más
adelante, el encaje de la administradora
(utilizado para la garantía de
rentabilidad mínima) debe invertirse
en cuotas del fondo de pensiones, por
lo que hay un vínculo directo entre
la rentabilidad del fondo de pensiones
y la rentabilidad del patrimonio de la
administradora.
Todo lo anterior parece razonable y es
probable que se mantenga en el tiempo,
augurando que la competencia en rentabilidad
se mantendrá en el futuro. Sin
embargo, cabe preguntarse en qué
marco se dará esta competencia
y a qué tipo de carteras podría
llegarse en el futuro, vale decir, hay
que considerar cuáles son los riesgos
potenciales asociados a los incentivos
existentes (riesgos que, por fortuna,
no parecen haberse dado en el pasado).
Una pregunta que suele hacerse relacionada
al tema de las inversiones de las AFP,
es si se destina suficientes recursos
a "la función de producción
o tecnología de inversiones"
en el sistema de AFP. Suele argumentarse
que no, comparando con estándares
internacionales. A mi juicio, la comparación
directa con estos estándares es
erró- nea, por varias razones:
Primero, el tamaño relativo al
mercado de los fondos de pensiones es
grande, lo que no deja pocas holguras,
al menos en lo referido al mercado local.
Segundo, se compite por ranking (cuyas
consecuen- cias se explican más
abajo) y hay absoluta transparencia en
las decisiones de inversión; es
como si todos colabo- raran con las decisiones
de inversión de todos. Tercero,
el número de dimensiones en que
puede competirse, dadas los diferentes
tipos de restricciones, es reducido, en
comparación con las alternativas
enfrentadas por inversio- nistas internacionales.
Las principales dimensiones hoy son, más
o menos: porcentaje invertido en el extranjero;
nivel de cobertura cambiaria (o apuestas
al valor del dólar); qué
fondos mutuos específicos se seleccionan
para invertir en el exterior; el nivel
de inversión y la selección
de acciones locales, entre las cuales
las importantes son unas 20; duración
promedio de la cartera (o composición
entre bonos de largo y de corto plazo,
en función del nivel proyectado
de tasas de interés -que suele
llamarse market timing de tasas); y composición
nominal/real (o apues- tas al nivel de
inflación futura). La pregunta
pertinente entonces es qué nivel
de esfuerzo se necesita, dada la forma
específica en que puede competirse
por rentabilidad en el sistema de AFP
y no si los recursos destinados a esta
función son similares a los de
sus pares internacionales.
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