3. Los costos potenciales de la competencia en rentabilidad vía ranking
La evidencia indica que la competencia en rentabilidad
ocurre básicamente vía ubicaciones
en el ranking, posiblemen- te porque ésta
es una forma simple de interpretar resultados
financieros, muchas veces complejos y difíciles
de entender en profundidad. Esta forma específica
de competir en el atributo de la rentabilidad
por cierto tiene beneficios, ya que es lo que
permite que exista competencia en primer lugar,
pero también tiene costos potenciales
o riesgos, especialmente si se considera su
contexto. Dicho contexto es el siguiente:
Primero, hay extrema transparencia en las decisiones
de inversión. Las carteras de todos los
fondos de pensiones son
conocidas 10 días después de cerrado
el mes. Si se imagina que una buena decisión
de inversión es una especie de "invento",
entonces, en este caso, no habría un
período de protección o "patente"
de uso; todos podrían conocer y utilizar
el invento en forma gratuita pocos días
después de haber sido creado.
Segundo, y quizás por la misma razón anterior, las magnitudes de las diferencias en rentabilidad tienden a ser peque- ñas. De hecho, 10 puntos base de mayor o menor rentabilidad pueden hacer la diferencia entre el primero y el último en el ranking en un año determinado.
Lo anterior, naturalmente, genera incentivos
a situarse muy cerca del "benchmark"
(o vara de medida), que en este caso es la cartera
de la competencia relevante, y a tomar decisiones
en el margen, relativamente pequeñas
en magni- tud. Es precisamente la competencia,
y no la falta de ella, lo que lleva a que las
AFP converjan a carteras similares.
Téngase presente además que la
cantidad de trabajo o estudio necesarios para
tomar una buena decisión de inversión
es la misma, independientemente de la magnitud
de la decisión de inversión finalmente
tomada. en cualquier caso, lo pertinente pasa
a ser el riesgo comercial, que consiste en quedar
en una mala posición en el ranking de
rentabilidad. Una medida que refleja adecuadamente
el riesgo relativo es el llamado "tracking
error"- o variabilidad de la diferencia
de retorno con el sistema. El fenómeno
descrito genera el llamado efecto manada o "herding"
(lo que, en todo caso, no es exclusividad chilensis
ya que se da en casi toda la industria de administración
de carteras).
Algo que sí es particular del caso chileno
es que existe por ley una "rentabilidad
mínima" que se calcula con respecto
al promedio del sistema de AFP. esta norma tiende
a reforzar el comportamiento descrito en el
párrafo anterior, aunque es probable
que incluso sin rentabilidad mínima la
forma de competir fuera similar.
a. Ilustración de efectos de considerar riesgo como Tracking Error
Puede ser interesante ilustrar las consecuencias
potenciales de considerar el "tracking
error" como la medida de
riesgo relevante. Puesto que esta sección es meramente ilustrativa, puede omitirse sin afectar de manera significati- va las ideas presentadas aquí.
Con todo, supongamos que se compite por inversiones
en EE.UU. La "competencia" o el "benchmark"
tiene invertido
50% en T-Bills (bonos de corto plazo del gobierno
norteamericano) y el resto en el portafolio
representado por el índice S&P500.
El riesgo pertinente (comercial) son las desviaciones
negativas de rentabilidad con respecto al "benchmark"
y así quedar mal ubicado en el ranking
(puesto que se pierden clientes). El "Tracking
Error" (TE) es la variabilidad de la diferencia
de retornos con el benchmark. A mayor TE más
probable es tener una rentabilidad significativamente
dife- rente de la del benchmark (o de la competencia),
por encima o debajo del mismo. Se incluyen como
otras alternativas de inversión posible
un portafolio de empresas pequeñas (SMLL),
un portafolio de bonos a 1 año (1YR TB),
bonos esta- tales de mediano y largo plazo (IT
GOV y LTGOV) y un portafolio de bonos de empresas
(LTCORPP).
El "benchmark" es la combinación
50% en T-Bills y 50% en el S&P500.
El Gráfico 1 ilustra la forma en que
un administrador de carteras (una AFP, por ejemplo)
visualizaría su "frontera efi-
ciente", que representa las combinaciones
deseables de rentabilidad y riesgo. El gráfico
2 por contraste supone que la
medida de riesgo pertinente es la volatilidad
absoluta de la rentabilidad o su desviación
estándar). Las consecuencias de esta
diferencia de perspectiva se explican a continuación.
b. Concecuencias de considerar riesgo como Tracking Error
La primera consecuencia de considerar el tracking
error como la medida de riesgo es que la competencia
por rentabi- lidad lleva a comportamientos imitativos,
pues invertir exactamente igual que el "benchmark"
asegura no quedar sig- nificativamente por debajo
de él (por ello en triángulo que
representa el benchmark el gráfico 1
aparece en una posi- ción de cero riesgo).
Una segunda consecuencia es que los activos con menos rentabilidad esperada y menos volatilidad que el benchmark
aparecen "dominados" y en principio,
sólo hay incentivos a tomar más
riesgo, ya que de este modo las rentabilidades
esperadas son mayores y, eventualmente, podría mejorar la posición en el ranking. Es decir, no se querría invertir en activos más seguros sino en activos más riesgosos, dados los incentivos enfrentados por los administradores. Disminuir el riesgo total de las carteras no tiene beneficios aparentes (desde el punto de vista del administrador), aunque esto pudiera ser deseable desde la perspectiva de un afiliado. No hay un límite obvio al incentivo a tomar riesgo y todo el sistema podría tender hacia carteras más y más riesgosas.
Una tercera consecuencia es que si el portafolio
de referencia fuera ineficiente (si no está
en la frontera, como el trián-gulo en
el gráfico 2) no hay incentivos naturales
de mercado para llevar el propio portafolio
hacia la frontera. Un ejem-plo interesante es
la concentración de las carteras accionarias
de las AFP hasta 1998 en el sector eléctrico
local. Esta concentración ocurrió
de manera involuntaria, principalmente por enormes
ganancias de capital inesperadas en este sector.
Una vez que el sector eléctrico representaba
el 80% de las carteras accionarias se tornaba
muy riesgoso, desde el punto de vista comercial,
disminuir la inversión en este sector,
ya que de continuar la tendencia al alza, las
consecuencias en los ranking serían negativas.
De este modo, y en forma involuntaria, las carteras
pueden quedar "entrampadas" en una
posición ineficiente, concentradas en
algunos activos, sin que la competencia lleve
naturalmen-te a una corrección de esta
situación. Debe recordarse que la desconcentración
de las carteras de las AFP a su vez se produjo
porque "todos pudieron salirse al mismo
tiempo", a través de las OPA. La
predicción es, por lo tanto, que si no
fuera por las OPA las carteras de las AFP aún
se encontrarían concentradas en este
sector. Afortunadamente, enton- ces, esta concentración
de las carteras no tuvo los efectos negativos
que pudo tener. Pero el riesgo potencial existió.
Entonces, es necesario procurar que el benchmark
sí sea eficiente para que la competencia
se dé por carteras eficien- tes.
Otra evidencia (esta vez internacional) que
es útil tener presente, es la provista
por brown, Harlow y Starks (op cit). ellos encuentran
que los fondos mutuos con mal desempeño
en el primer semestre toman significativamente
más ries-
go en el segundo. Si este mecanismo de competencia
funcionara entre las AFP nos encontraríamos
con un refuerzo a la toma de riesgo por parte
de las AFP que han tenido menores rentabilidades
en el pasado reciente.
Entonces, los riesgos potenciales de competir vía ranking son, primero, que las carteras queden entrampadas en
posiciones ineficientes y segundo, si no hay fuerzas contrapuestas, que eventualmente todo el sistema converja al límite superior del riesgo permitido en cada tipo de fondo.
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