La importancia de los
flujos laborales y la rotación
Este tema no es nuevo5. Sin embargo, los trabajos más
antiguos trabajan con flujos simulados sobre la base
de las
encuestas de empleo de la universidad de Chile, pero
no tienen observaciones directas del fenómeno.
Lo que es nuevo es el disponer de mediciones efectivas
de los flujos. Esto recién fue factible a partir
de los datos de la ENIA (Camhi, Engel y Micco 1997).
Más recientemente Reinecke y Ferrada (2005) estudian
este tema en base a información de la ACHS. Y
hay otros trabajos. Lo importante es que la conclusión
de todos estos trabajos es que los flujos de empleo
son elevados.
Por ejemplo, los datos de Aguilera et al (sobre la base
de datos del INE) muestran que aproximadamente un tercio
de los ocupados queda desempleado o inactivo en un año.
O sea, la tasa de rotación estaría en
torno a un 30%. Si se separa a los ocupados entre asalariados
y por cuenta propia, se encuentran tasas aún
más altas de rotación: los asalariados
tienen una rotación de 41% y los por cuenta propia
una de prácticamente 100%. Al mirar al stock
de empleados en fotos sucesivas en el tiempo se deja
de ver esta naturaleza fluida de los mercados de trabajo.
Una per-sona puede estar empleada en enero y también
en marzo, pero haber quedado desempleada entre medio.
Una persona puede estar desempleada en enero y también
en marzo pero haber estado empleada en el intertanto.
La alta rotación nos dice justamente que detrás
de estas "fotos" que nos daban las encuestas
hay una alta movilidad: personas conti-nuamente perdiendo
y encontrando empleo.
El hecho que detrás de las "fotos"
hay flujos de gran magnitud es un hecho constatado en
la literatura desde hace
unos 30 años. Lo relevante para el caso chileno
sería que esta tasa de rotación parecería
incompatible con la imagen del mercado laboral chileno
como inflexible.
La alta informalidad y el uso
de contratos indefinidos
El informe de la OCDE (2005) afirma que existe considerable
informalidad en el mercado laboral chileno, ya que los
empleados sin contratos laborales representaron casi
un cuarto del empleo dependiente en 2003 (y casi un
quinto de la ocupación total).
La OCDE atribuye este grado de informalidad a la legislación
laboral. dice: "la experiencia internacional muestra
que
una legislación rígida de protección
del empleo puede desalentar el empleo formal. En Chile
existen algunas provisio- nes de protección del
empleo que son inusualmente estrictas, como la limitación
a un año para la duración de contra- tos
de plazo fijo y el alto nivel de indemnización
por despido en el caso de contratos indefinidos (hasta
11 meses de sueldo)". Agrega que en este último
caso la necesidad de justificar los despidos hace difícil
y costoso pone". En este sentido es importante
notar que en 1990 se amplía el tope de cinco
a once meses de sueldo. En ese momento tam- bién
se agregaron los pagos adicionales si el despido es
considerado injustificado. En ese caso la indemnización
aumenta en 20% (y, en algunos casos, 50%).
Es importante notar que a partir de 2001 se aumentaron
las multas por despidos injustificados.
Cuando la protección del empleo es demasiado
rígida una forma de evitar los costos asociados
es usar contratos a
plazo fijo, usar trabajadores suministrados por empresas
externas o recurrir a la subcontratación.
Respecto al uso de los distintos tipos de contrato,
los datos del seguro de cesantía han aportado
nueva evidencia. Se observa que hay un bajo uso de contratos
indefinidos para el conjunto de la economía.
Más de la mitad de la población joven
que ha suscrito contratos en los últimos años
lo hace en modalidades de contrato a plazo fijo (u otra
modalidad diferente al contrato indefinido). Otra evidencia
se refiere al corto tiempo de duración de los
contratos: en general los contratos duran menos de 3
meses (de hecho, casi la mitad de los contratos duran
menos de tres meses).
No solo es cierto que hay alto uso de este tipo de contratos,
sino que ha ido en aumento. Según la encuesta
laboral
del ministerio de trabajo (ENClA) la proporción
de trabajadores con contratos a plazo fijo o específicos
a una tarea subió de 17% en 1999 a 23% en 2002.
A su vez, el número de trabajadores suministrado
por empresas externas aumentó 50% entre 1999
y 2002 (partiendo de un nivel de 5% del empleo).
¿Es la alta rotación
compatible con que el chileno es un mercado de trabajo
inflexible?
Uno de los puzzles de la evidencia discutida es que
la literatura económica asocia mercados laborales
con alta pro-
tección al empleo, que usualmente son considerados
mercados de trabajo rígidos o inflexibles, con
una baja rotación laboral. La literatura que
vincula el efecto de una alta "protección
social", como por ejemplo una alta penalización
por despido, con el desempeño del mercado laboral
lo hace por la siguiente razón. Altos costos
de despido deberían refle- jarse en una menor
tasa de despido, pero también en una menor tasa
de contratación, y por lo tanto una menor rota-
ción en el mercado laboral. Por lo tanto un mercado
con alta protección se considera inflexible por
el bajo tamaño de los flujos, y su dificultad
para ajustarse a los shocks. Un mercado inflexible,
entonces, debiera ser un mercado con baja rotación.
¿Entonces, será cierto que dado que Chile
muestra alta rotación, es falso que su mercado
sea inflexible? No, sería un grave error llegar
a dicha conclusión.
El tema es que el análisis en la literatura es
correcto si todos los puestos de trabajo están
cubiertos con contratos con alta protección social,
que en este caso serían los contratos indefinidos.
Cuando existe otro tipo de contratos en que esto no
es cierto, cambios en la protección del empleo
hacen más atractivo el uso de estos otros contratos.
Como se dijo, en Chile ha sorprendido el alto porcentaje
de contratos a plazo fijo o en general los contratos
diferentes al contrato indefinido. es importante notar
que la oCde encuentra excesivamente rígido que
los contratos a plazo fijo en Chile sólo se pueden
hacer por un año. Entre otras cosas, debe subrayarse
que una duración tan corta lleva implí-
cita una alta tasa de rotación laboral.
¿Cuál es la consecuencia de la convivencia
de distintos tipos de contrato (por ejemplo, indefinidos
y a plazo fijo)? es un tema que ha sido analizado exhaustivamente
en los últimos años. En españa,
por ejemplo, la introducción de los
contratos a plazo fijo para flexibilizar el mercado
cambió radicalmente la forma de funcionar del
mercado laboral.
Varios países europeos han tratado de flexibilizar
el mercado laboral con la instauración de contratos
a plazo fijo. El
primer efecto que dicha reforma generó es un
gran aumento del porcentaje de contratos a plazo fijo.
El segundo es un
fuerte aumento de la rotación laboral.
Por ejemplo, blanchard y landier (2002) revelan que
la introducción de contratos a plazo fijo en
Francia aumentó signi-ficativamente la rotación
laboral de los más jóvenes, resultado
similar al que obtiene Hopenhayn (2001) para Argentina.
Lo que ha pasado en Chile, en donde ya existían
contratos a plazo fijo es que, al aumentar los costos
de los contratos
indefinidos, se bajó relativamente el costo de
los contratos a plazo fijo, aumentando el número
de los mismos y como consecuencia aumentando la rotación
laboral.
Con lo cual llegamos a que las reformas al marco legislativo
del mercado laboral de los últimos años
son los que han llevado a aumentar el uso de contratos
a plazo fijo, aumentado la rotación laboral,
y como consecuencia las lagunas previsionales.
Por lo tanto la alta rotación es una consecuencia
de la inflexibilidad del régimen de contratos
indefinidos.
Es claro que la existencia de lagunas previsionales
es posiblemente el menor de los males que genera la
regulación
laboral. Esta regulación tiene una serie de inconvenientes.
La alta rotación lleva no solo a menor densidad
de cotizaciones, sino también a una menor inversión
en capital huma- no específico de las empresas
en sus trabajadores y por consiguiente a una menor productividad.
Dicha regulación ha segmentado el mercado entre
personas inmóviles y personas súper móviles;
ha aumentado la diferencia existente entre aquellos
con mayor educación y menor educación.
Ha subsidiado una estructura organizacional en las empresas
en las que hay un grupo pequeño de personas muy
preparadas e inmóviles y un grupo de personas
que no requieren de grandes conocimientos y que son
móviles.
El peor error sería ahora castigar el uso de
estos contratos que permiten dotar de mayor flexibilidad
al mercado. Prohibir el uso de contratos a plazo fijo,
sobreregular o castigar tanto el uso de empresas externas
para proveer trabajadores como la subcontratación
también sería un paso en la dirección
equivocada.
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