|
3. ¿Funcionó la intervención de 1997?
Un efecto favorable de esa intervención fue
que una mitad del ahorro en honorarios de vendedores
fue traspasada a los cotizantes. La pensión equivalente
a 70% de los últimos salarios se recuperó
a 73,5%.
Hay tres argumentos en contra de la intervención
de 1997: Primero, las utilidades altas de 99-06 han
generado insatisfacción y molestia entre los
políticos. Esto crea riesgo el riesgo de que
se legisle mal. Incluso si se legisla bien (procompetencia),
se incentiva a las AFP a subir más las comisiones
para aprovechar el tiempo de poca competencia que les
queda. Provida y Santa maría subieron sus comisiones
a partir del 1º de mayo de 2006.
Segundo, esa intervención hizo posible que tenga
éxito una eventual denuncia ante el tribunal
de la Libre Competencia por abuso de posición
dominante de cada AFP contra sus cotizantes. La insólita
defensa sería que la propia autoridad contribuyó
desde 1997 a crear esas posiciones dominantes, y que
también se explican en parte por una legislación
errada dictada en 1980. Peor, ese tribunal no podría
remediar el caso, pues todas las soluciones exigen perfeccionar
la ley.
Tercero, incentiva un nuevo tipo de lobby de las AFP,
que eleva el riesgo político para los dineros
de los afiliados. En efecto, algunas AFP grandes podrían
intentar defender las utilidades que hoy reciben, ofreciendo
a los políticos favores, para postergar o diluir
reformas legislativas procompetencia. Los políticos
más emprendedores exigirían esos mismos
favores.
¿Qué favores? Sesgar su votación
en las elecciones de directores de Sociedades Anónimas,
a favor de leales de la misma facción del partido.
El primer paso en ese esfuerzo de lobby sería
invitar a políticos destacados a integrar el
directorio de las principales AFP, pues esas posiciones
permiten vetar las votaciones de la AFP por directores.
Este favor sería difícil de resistir para
un político, pues los directorios de las grandes
Sociedades Anónimas contro-lan donaciones importantes
a las campañas electorales. Un político
podría rechazar legislación pro-competencia
entre AFP, con tal de lograr este favor de parte de
los dueños de AFP.
Otro favor conocido en otros países es que la
AFP acepte realizar "Social investing". En
tales esquemas los grandes sindicatos y grupos de interés
específico con apoyo electoral (ecologistas,
abortistas, etc.) emiten listas negras de empresas cuyos
títulos no deberían comprar los fondos
de pensiones. El político que es director de
una AFP grande puede adquirir el apoyo electoral de
esos grupos, cambio de bloquear las inversiones de su
AFP en la lista negra. Debido a la alta concentración
en la gestión financiera, las AFP chicas tendrían
que seguir a aquellas AFP grandes que inicien un "Social
Investing".
El impacto de este lobby sobre la rentabilidad para
los afiliados es potencialmente enorme. De materializarse,
la tasa de reemplazo podría caer desde el 73,5%
del ejemplo anterior a cifras del orden de 60% o 50%.
la intervención del gobierno en 1997-2005 fue
negativa.

4. Propuestas deducidas de
este diagnóstico
1. Liberar precios: fin a la uniformidad de tasas de
comisión en una misma AFP.
2. Crear un nuevo mecanismo de redistribución
de ingresos, que sea explícito.
3. Reducir las economías de escala, derogando
la ley que empaqueta en una misma firma las operaciones
básicas (OB, incluyendo prima del Seguro de Invalidez
y Sobrevivencia) con la Gestión Financiera (GF,
realizada por una
"AFP pura").
¿Qué nuevo mecanismo de redistribución
de ingreso? Como el 96% del costo total actual son operaciones
básicas, he propuesto financiar esta parte en
proporción a la renta imponible (redistribuyendo),
con el fin de liberar al precio de la gestión
financiera (el 4% restante) de los intentos de redistribuir
ingreso Valdés, 2005). El costo de todas las
OB sumadas se dividiría por la suma de salarios
imponibles de todo el país, determinando una
tasa única nacional.
Sin embargo, esto requiere determinar los costos de
las OB con un mecanismo objetivo.
Un mecanismo aceptable es crear una "Comisión
Compradora de OB"(COB), integrada por representantes
de las AFP puras, que licitaría en común
el servicio de OB a 10 años plazo, para cada
zona geográfica por separado. El precio de esta
licitación sería objetivo. Cada AFP pura
pagaría a la COB el producto de la tasa única
nacional por la renta imponible de cada cotizante.
Debido a la presencia de una única OB en cada
región, sería necesario que ésta
fuera una "instalación de acceso abierto",
para todas las AFP puras que operen en esa región.

5. El diagnóstico hasta aquí es incompleto
Al aplicar las medidas anteriores, habría que
liberar los precios a las AFP puras. Pero, ¿quién
se atreve? la Comisión Bush 2001 no se atrevió.
Otros analistas chilenos tampoco (véalo en esta
revista). En el reino unido, Margaret Thatcher se atrevió
en 1988 y obtuvo el siguiente resultado: Comisiones
altas (triple de las de AFP como % de los fondos). Australia
se atrevió a partir de 1993: en el segmento de
contacto individual, que cubre a muchas per-sonas de
ingreso medio y bajo, las comisiones son el doble de
aquellas en el segmento de contacto en grupo, donde
dominan los trabajadores de mayores ingresos.
Falta lo siguiente en el diagnóstico: la gran
mayoría de los afiliados de ingreso medio y bajo
elige no informarse sobre las comisiones. ¿Por
qué?
(a) Complejidad. El 95% de los 7 millones de afiliados
no tiene fondos mutuos voluntarios; (b) La comisión
es descontada del sueldo, nunca pasa por el bolsillo.
Por eso, parte de la incidencia se traslada al empleador,
quien no elige la AFP; (c) La comisión en cada
mes es pequeña. Por eso, el costo de postergar
la comparación de precios y el cambio es bajo;
(d) El costo de cambiar AFP no es bajo. Se debe visitar
una agencia en horario de trabajo, o si no, guardar
la cartola, pero sólo el 45% la recibe y lee
(según encuesta HLSS02).
Esto se confirma por la evidencia empírica en
cuanto a que la elasticidad precio de la demanda que
percibe cada AFP individual fue muy baja en los seg-mentos
de ingreso medio y bajo, en el período 1993-1997,
y que bajó más después (Marinovic
y Valdés, 2005). La baja elasticidad precio ha
sido confir-mada por otros estudios (Berstein y Ruiz
2005, Cerda 2005).
6. Completando la propuesta
El legislador ha cometido una omisión: si sabe
que una gran proporción de afiliados elige no
informarse, ¿cómo los deja a merced de
los precios que elijan las AFP?. Mi propuesta es similar
a la de la Comisión Bush (2001), aunque más
liberal. Consiste en crear ayuda experta para elegir
la AFP pura más barata, enfocando esta ayuda
a los afiliados más desinformados, presumiendo
que lo son aquellos con saldo inferior a $X millones.
La ayuda consiste en licitar la "AFP pura"
en su nombre, a menos que rechacen la ayuda.
El umbral de presunción "X" podría
estar entre $2 y $10 millones. Este nivel controla dos
aspectos: (a) si 1 millón de cotizantes con sueldo
menor de $350 mil pagará o no el margen que permite
su insensibilidad a precios (disipado en gasto comercial);
y (b) si el segmento de contacto individual cubrirá
el 63% o el 93% de los Fondos de Pensiones. Como en
ningún caso cubriría menos, el efecto
directo de esta propuesta para desconcentrar la gestión
financiera parece moderado. Sin embargo, la concentración
de la GF también caería porque la licitación
sustituye el costo fijo comercial en el segmento licitado,
por lo que facili ta la entrada de nuevas AFP puras.
Además, al compartirse la economía de
escala tecnológica en las OB, desaparece otra
fuerza pro-concentración.
Para cerrar, analizamos la crítica de que las
licitaciones de AFP Pura (sólo en ese segmento)
serán ganadas por postores de baja calidad, que
ahorrarán en GF, provocando una caída
en la rentabilidad de los fondos. Esto es un error,
porque las exigencias en GF no bajarían respecto
a la situación actual, que tampoco son inmensas.
Continuaría la exigencia de rentabilidad relativa
mínima. El benchmark continuaría siendo
la cartera elegida por los afiliados que poseen entre
63% y 93% del Fondo, quienes eligen AFP por sí
solos. Si una AFP pura que ganó un contrato en
el segmento licitado desea captar clientes de alto salario,
tendría que lograr una GF tan buena como se requiere
hoy. Por el contrario, la licitación abre una
oportunidad para aumentar las exigen-
cias GF. Las bases de la licitación podrán
incluir premios a la calidad de la GF en función
del desempeño, que hoy no existen, copiando técnicas
utilizadas por los planes de empleador en EE.UU. y Europa,
siempre que un panel de expertos chilenos en finanzas
lo apruebe.
|