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1. introducción
Los niveles actuales de actividad en investigación
y desarrollo son muy disímiles
entre las distintas economías del
mundo. Países líderes en
innovación, como Finlandia y Corea,
presentan niveles de gasto que llegan
a superar el 3% del PIB; en otras economías,
como Argentina, Chile y Grecia, dicha
cifra es apenas alrededor de 0,5% del
PIB. Dichos niveles de gasto parecen bajos
considerando la alta rentabilidad social
de este tipo de actividades.Adicio- nalmente,
la evidencia internacional muestra que
los países exitosos en innovación
parecen tener un sesgo hacia
la investigación aplicada, financiada
mayormente por el sector privado, lo cual
permite una mayor adecuación entre
innovación y las necesidades de
las empresas.
El diagnóstico para Chile muestra
un bajo nivel agregado de gasto en I+D
en comparación con los países
desarro- llados y una baja participación
del sector privado en el financiamiento
y ejecución de la I+D. Además,
el Sistema Nacional de Innovación
chileno evidencia fallas de coordinación
y poca integración, lo cual resta
eficiencia al ya escaso esfuerzo realizado
en actividades de innovación.
El objetivo de este artículo es
analizar la actividad de innovación
y proponer alternativas de políticas
que permitan
incrementar el nivel de investigación
y desarrollo de Chile. Además,
se analizan los tipos de incentivos que
permi- ten profundizar la participación
del sector privado.
2. Inversión
en I+D: Una Comparación Internacional
Nivel Agregado de I+D y Desarrollo
El Cuadro 1 muestra el gasto en I+D como
porcentaje del PIB para un grupo seleccionados
de países. Al realizar esta comparación
internacional del esfuerzo dedicado a
I+D nos encontramos patrones muy disímiles
de gasto en-tre países. ¿Por
qué? Claramente hay un efecto ingreso.
Esto es, en la medida que una economía
se hace más rica y con una mayor
dotación de capital humano podrá
gastar más en I+D.
Al respecto, Lederman y Maloney (2003)
utilizan un panel de datos para caracterizar
patrones de evolución del gasto
en I+D en las diferentes etapas de desarrollo.
Los autores encuentran que el gasto en
I+D se incrementa con el nivel de desarrollo
y que su tasa de crecimiento también
se incrementa a medida que el PIB per
cápita aumenta.
Los mismos autores encuentran que las
variables que explican el mayor gasto
en I+D en los países de mayores
ingresos respecto de los países
pobres3 son la profundidad del sistema
financiero, la protección de los
derechos de propiedad intelectual, la
mayor eficiencia del gobierno para movilizar
recursos y la calidad de las instituciones
en que se lleva a cabo investigación.
Estas variables explicarían por
qué los esfuerzos en I+D aumentan
con el nivel de desarrollo.
La evidencia anterior permite concluir
dos cosas. Primero, existe mucha divergencia
en el esfuerzo en I+D realizado
por los países. El grueso del gasto
mundial en I+D es realizado por economías
desarrolladas. Esto refuerza la importancia
de la apertura comercial, no sólo
para incentivar un mayor gasto en I+D,
sino también para facilitar los
flujos de conocimientos generados en las
economías más desarrolladas
hacia el resto de los países. Segundo,
el esfuerzo en I+D se correlaciona positivamente
con el nivel de desarrollo de la economía.
Sin embargo, estas conclusiones conducen
a la pregunta de si efectivamente el gasto
en I+D de los países es coherente
con la rentabilidad privada y social de
este tipo de actividades, o –más
específicamente– si el menor esfuerzo
de los países de ingresos más
bajos se debe a que la inversión
en I+D es menos rentable en comparación
con las economías más desarrolladas.
Este tema se aborda a continuación.
Rentabilidad Social y Privada de I+D
La evidencia empírica obtenida
en un gran número de estudios es
concluyente en señalar que la rentabilidad
social de la inversión en I+D es
bastante más alta que su retorno
privado, la que, a su vez, es más
elevada que la tasa de retorno estimada
para el capital. Los estudios indican
que la rentabilidad privada es muy alta,
ya que esta fluctúa entre un 17%
y un 34% (Sveikauskas, 1981 y Griliches
y Lichtenberg, 1984, respectivamente).
Los retornos sociales, en tanto, serían
aún más altos. La mayoría
de los trabajos sobre el tema estiman
tasas de rentabilidad
social superior al 60%, superando incluso
el 100% en algunos casos.
Los estudios a nivel de industrias y firmas
de Estados Unidos encuentran tasas de
rentabilidad social asociadas a I+D en
un rango que va desde 71% (Griliches y
Lichtenberg, 1984) hasta sobre 100% (Terleckyj,
1980 y Scherer, 1982). Entre los estudios
que utilizan datos de corte transversal
de países, Coe y Helpman (1995)
encuentra tasas de retornos a I+D de 123%
para los países G7 y de 85% para
el resto de los países de la OECD.
Van Pottelsberghe de la Potterie y Lichtenberg
(2001) reportan tasas de retorno de 68%
en los G7 y de 15% para una sub-muestra
del resto de los países de la OECD.
Por su parte, Lederman y Maloney (2003)
utilizando una muestra de países
durante el período 1975-2000 encuen-
tran que la rentabilidad social del gasto
en I+D sería de 78%.4 También
encuentran que el gasto en I+D produce
incrementos de productividad mayores en
países que se encuentran lejos
de la frontera tecnológica respecto
de los países innovadores que están
moviendo la frontera. El retorno en un
país promedio de la OECD estaría
en un rango de 20-30%. En países
de ingreso medio, tales como México
y Chile, el retorno promedio sería
de alrededor de 60%, mientras que en países
pobres, tales como Nicaragua, el retorno
promedio sería cercano a 100%.
Así, los recursos dedicados a I+D
son exiguos respecto del alto retorno
que este tipo de inversión tiene
a nivel privado y social. Esto se debe
a la existencia de fallas de mercado y
fallas sistémicas que inhiben el
esfuerzo en I+D. Esto justifica una cierta
intervención del Estado como veremos
más adelante. |