La evidencia empírica y la discusión conceptual
presentada en este trabajo apoyan la idea de
que las tecnologías existentes
en Chile han sido
crecientemente sesgadas
a favor de trabajadores calificados. Este fenómeno se explica por la evolución de la misma variable en los países productores de tecnologías,
dado que nosotros básicamente importamos tecnologías provenientes de países desarrollados. Este
sesgo explica el relativamente alto premio salarial existente
en Chile (que a su vez es un componente importante de la
alta desigualdad de ingresos
existente en Chile) junto con
una oferta de trabajo relativamente baja.

 

3. Algunas Hipótesis

Existen algunas hipótesis disponibles para explicar la evolución de la demanda relativa que se presentó en la sección previa. Un grupo de explicaciones sugiere que el proceso de apertura comercial que se desarrolla en Chile desde me-diados de los 70s explica el aumento en la demanda por mano de obra calificada (por ejemplo, Robbins, 1994). Sin em-bargo, desde un punto de vista conceptual esta predicción no es clara. Esto porque los modelos tradicionales de co-mercio habrían predicho lo contrario en un país como Chile que es más bien intensivo en mano de obra no-calificada. Es por ello que cualquier explicación que se relacione con la apertura debe enfatizar algún elemento adicional de este proceso, como la transferencia de tecnología.
Algunos trabajos han tomado esta ruta y han relacionado la demanda por trabajo calificado a nivel de las firmas con medidas de importaciones de bienes de capital o de inversión extranjera a nivel sectorial (por ejemplo, Sánchez-Páramo y Schady, 2002; Pavnick 2003; Fuentes y Gilchrist, 2004). Sin embargo, la evidencia presentada en los tra- bajos recién mencionados sugiere que no existe una relación robusta entre demanda relativa y variables que capturan acceso a bienes de capital. La interpretación de este resultado no es clara. Una posibilidad muy plausible es que exis-ta un tercer factor que explica que las empresas usen trabajo calificado e importen bienes de capital.
Una explicación alternativa es que las importaciones de bienes de capital tienen sesgos implícitos a favor del trabajo calificado que varían a lo largo del tiempo, como se observa en la literatura reciente (Autor et al., 2005). Al mismo tiempo, estas tecnologías importadas son “apropiadas” para los trabajadores de los países que las desarrollan y no necesariamente para los de países con otras dotaciones. ¿Por qué no se producen tecnologías apropiadas para los trabajadores chilenos (en los países desarrollados o en Chile)? La respuesta teórica es que el desarrollo de tecnolo- gías requiere de dos condiciones: (i) que exista un mercado potencial suficientemente grande para justificar los altos costos fijos que implican desarrollarlas y (ii) que existan derechos de propiedad intelectual sólidos que permitan que los inventores de tecnologías se puedan apropiar de las ganancias de la actividad. Es muy probable que en el caso de Chile la segunda condición se cumpla, pero la primera no. Alternativamente se podría pensar que el tamaño del merca-do potencial de todos los países emergentes (similares a Chile) si justifica una inversión en tecnologías. Sin embargo, es probable que en este caso la condición (ii) no se cumpla, ie. no existen derechos de propiedad intelectual bien defi-nidos. En consecuencia, Chile importa la mayor parte de su tecnología desde países desarrollados.
Esta hipótesis tiene una implicancia directa, posible de testear empíricamente: la demanda relativa (o el grado de sesgo tecnológico) en países desarrollados, como Estados Unidos, debiese estar correlacionada con la misma varia- ble para Chile, tanto a nivel de series de tiempo como a nivel sectorial. La sección siguiente discute alguna evidencia preliminar que apoya esta hipótesis.



4. Correlación entre sesgo tecnológico en Chile y en EE.UU.


Los datos presentados en el Cuadro 2 sugieren que la mayor parte de las importaciones de maquinaria y equipos y
de máquinas de procesamiento de datos provienen de los países de la OECD (en particular, de Estados Unidos). Esta es una primera evidencia que sugiere la potencial existencia de correlación entre el sesgo tecnológico observado en países desarrollados y en nuestro país.
Usando esta motivación, Gallego (2006) desarrolla una investigación empírica que correlaciona medidas de sesgo tecnológico en Chile con sus contrapartes en Estados Unidos. Para ello se usa la Encuesta de Empleo de la Univer- sidad de Chile, que recopila datos del período comprendido entre los años 1957 y 2002. Esta información se comple-menta con la muestra pública del 1% de los censos decenales de Estados Unidos y de estimaciones presentadas en Autor et al. (2005).
Los resultados reportados en Gallego (2006) apoyan las implicancias de la teoría que sugiere una alta correlación
entre sesgo tecnológico en Estados Unidos y en Chile. Los resultados de los análisis econométricos que usan tanto series de tiempo como información a nivel sectorial confirman esta presunción teórica. Más importante aún, la eviden-cia sugiere que entre el 60% y el 90% del crecimiento en la demanda relativa en Chile se puede explicar con la evolu-ción de la misma variable en los Estados Unidos.
Finalmente, un tercer ejercicio que confirma la evidencia recién discutida es que toda la diferencia entre las primas
salariales en Estados Unidos y Chile se explica por las desigualdades entre la oferta relativa de Chile y la de Estados Unidos (el Gráfico 4 presenta la evolución de las primas salariales en Estados Unidos). En otras palabras el hecho de que en Chile la prima salarial por calificación sea significativamente más alta que en Estados Unidos (110 versus 50 puntos logarítmicos), se debe a que en nuestro país la oferta relativa de trabajo calificado es mucho más baja (cerca de 30% versus 110%).





5. Conclusiones

La evidencia empírica y la discusión conceptual presentada en este trabajo apoyan la idea de que las tecnologías exis-tentes en Chile han sido crecientemente sesgadas a favor de trabajadores calificados. Mi hipótesis es que este fenómeno se explica por la evolución de la misma variable en los países productores de tecnologías, dado que nosotros básicamente importamos tecnologías provenientes de países desarrollados. Este sesgo explica el relativamente alto premio salarial existente en Chile (que a su vez es un componente importante de la alta desigualdad de ingresos existente en Chile) junto con una oferta de trabajo relativamente baja.
Los resultados anteriores sugieren que políticas que promueven un incremento de la mano de obra calificada en Chile pueden contribuir, por un lado, a disminuir las brechas salariales existentes y, por otro lado, permitir que los trabaja-dores usen tecnologías más apropiadas a sus conocimientos. Esto último también puede tener un impacto positivo en la eficiencia global de la economía.
Sin embargo, la investigación empírica reciente también sugiere que aumentos en el capital humano a nivel avanzado no se producen de modo mecánico (por ejemplo, al simplemente aumentar la oferta de cupos de educación superior), sino que son un resultado de inversiones complementarias en etapas previas del proceso de formación, en particular la educación durante los primeros años de vida de los niños y luego la formación escolar. En esta dimensión nuestro país tiene mucho por hacer –dada la baja cobertura de la educación preescolar y la baja calidad de la educación formal– porque representa un potencial cuello de botella para el futuro desarrollo del país, en mi opinión, mucho más importante que la permanente obsesión por aumentar la inversión tecnológica en Chile.