La
revista Administración y Economía
UC, presenta un número especial desarrollado
en torno a un único tema: el proceso
de innovación en la economía chilena.
En los últimos años, se ha posicionado
la idea, entre académicos, empresarios
y autoridades del gobierno, que para que Chile
logre cerrar la brecha que nos separa de las
economías más desarrolladas es
indispensable incrementar la inversión
en investigación y desarrollo, enfocando
los esfuerzos para mejorar la capacidad innovadora
en nuestro país.
Las últimas cifras oficiales al respecto
muestran que Chile destina un 0.7% de su producto
a la inversión en investigación
y desarrollo. Aunque este esfuerzo es liderado
por el Estado, las empresas privadas que producen
en nuestro país han ido incrementando
su aporte y, para este año, una estimación
conservadora proyecta que casi el 40% del gasto
total en investigación y desarrollo en
Chile será realizado por ellas.
Dos artículos de profesores del Instituto
de Economía nos permiten profundizar
este análisis. Felipe Larraín
destaca que los países en desarrollo
tienden a gastar poco en I+D debido a la existencia
de fallas de mercado, lo que justificaría
una cierta intervención del Estado. Por
su parte, Francisco Gallego muestra que la relativa
escasez de capital humano en Chile sumado a
la tendencia a importar tecnología proveniente
de países desarrollados explica, en parte,
las brechas salariales existentes en nuestro
país.
Pero, ¿cómo incentivamos la inversión
en investigación y desarrollo para promover
la innovación? Un aspecto clave en este
desafío es promover la participación
de la empresa. Para ello, se podría complementar
los actuales fondos concur-sables con un crédito
tributario para la actividad de I+D. Otra dimensión
importante es el estrechamiento de los lazos
entra las universidades y la empresa privada.
Al respecto, Pedro Pablo Rosso, Rector de nuestra
Universidad y Rosario Retamal, Directora de
Innovación y proyectos UC, describen
la exitosa experiencia de la UC estableciendo
alianzas de largo plazo entre una universidad
de investigación, el sector privado y
el Estado. Carlos Williamson y Carlos Vio, por
su parte, plantean la necesidad de rediseñar
los sistemas actuales de financiamiento a la
investigación para considerar adecuadamente
los costos indirectos asociados, que normalmente
son incurridos por las universidades.
Por otro lado, el empresario Juan Antonio Guzmán
nos advierte del peligro de la creación
de una burocracia de la innova-ción.
Su mensaje es: innovar en innovación.
La entrevista a nuestro egresado destacado en
este número fue elegida con mucho cuidado.
Eduardo Navarro, Gerente General de Empresas
COPEC nos habla de la necesidad de apoyar la
innovación con incentivos tributarios,
el fomento a la cultura pro-emprendimiento,
y describe la exitosa relación empresa
–universidad creada a través de la fundación
Copec– UC.
En este número incluimos una sección
pantalla empresarial especial porque no se refiere
a una empresa privada sino que a una iniciativa
del Estado chileno apoyada por el Banco Mundial:
el Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología
de CONICYT que ha logrado generar una nueva
dinámica en la relación pública-privada
a través de instrumentos novedosos.
Finalmente, respecto a la productividad científica
de economía y administración en
Chile, Claudia Contreras, Gonzalo Edwards y
Alejandra Mizala muestran que los artículos
publicados en estas disciplinas tienen un impacto
significativo comparado con el promedio mundial
de la disciplina y presentan uno de los costos
más bajos por artículo equivalente.
Por otro lado, Marcos Sepúlveda y Patricio
Donoso analizan las estrategias para posicionar
a la Web como un canal preferente de interacción
de las municipalidades con los ciudadanos. 
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