por Pedro Pablo Rosso

Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile y profesor titular de la Facultad de Medicina. Médico Cirujano Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue decente e investigador en la Escuela de Medicina de la Universidad de Columbia, en Nueva York, secretario ejecutivo de la Comisión de Investigación Científica, director del Centro de Investigaciones Médicas, y decano de la Facultad de Medicina.


por Rosario Retamal

Ingeniero Civil de Industrias mención Electricidad. Directora de Innovación y Proyectos de la Vicerrectoría Adjunta de Investigación y Doctorado de la UC. Secretaria Ejecutiva de la Fundación Copec-UC. Presidenta fundadora de Chile Incuba A.G. Directora OTRI CHILE. Miembro del Directorio de varios Consorcios Tecnológicos.

 

 

 

INNOVACION EN CHILE: EL APORTE DE LA UC

Un desafío para nuestro país

En su discurso del día 21 de mayo de 2006 la Presidenta Bachelet anunció que uno de los objetivos de su gobierno es lograr que el país destine “más de un 1% del PIB a investigación y desarrollo y que una parte muy importante
de este gasto venga de las empresas, tal como ocurre en los países avanzados”. Esa cifra es muy superior al nivel actual de 0.6% del PIB –que ha permanecido casi constante durante la última década– y, sin embargo, muy inferior todavía a la de otros países paradigmáticos como Finlandia, Suecia, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Australia o Singapur los que, en promedio, destinan más del 2.5% del PIB a los mismos fines. La experiencia de estas nacio- nes demuestra en forma patente que para poder prosperar, junto con políticas macro económicas adecuadas, es
necesario que las empresas adquieran la capacidad de agregar valor a sus productos y de competir mediante la
oferta de nuevos productos y servicios de calidad. En otras palabras de inventar, mejorar e innovar constantemen-te. Pero p e podemos esperar como país en este campo, por lo menos durante los próximos años.


La estrategia UC


Adelantándose a los tiempos, el año 2001 nuestra Universidad creó el Programa UC-Empresa con el propósito de
contribuir –mediante el desarrollo de modelos exitosos de colaboración entre empresa, universidad y estado– al gran salto que Chile necesita dar para mejorar su capacidad competitiva y crear nuevas fuentes de trabajo y rique-za. A su haber, la UC contaba entonces con una larga historia de relaciones mutuamente fructíferas con el sector productivo y de servicios. Sin embargo, esa vinculación estaba centrada en las asesorías, las certificaciones de ca-lidad, la capacitación de personas y, en menor escala, al desarrollo de nuevos productos o a mejorar los ya exis-tentes.
También es importante consignar que en los últimos veinte años la UC ha estado fortaleciendo y expandiendo con-siderablemente su capacidad de investigación, tanto en el área científica como en la tecnológica, lo que le permitía abordar una gran cantidad de temas, desde la física de materiales hasta la genómica vegetal, pasando por la robó-tica y la biotecnología. Muchos de estos temas eran y son de interés para muchas empresas productivas, pero la actitud de la UC se encuadraba en el paradigma que la universidad investiga y luego realiza la transferencia tecno-lógica. Por lo mismo, los académicos se acercaban a conversar con la empresa sólo cuando creían tener algo inte-resante que ofrecerles. Por su parte, pocas veces la empresa se acercó a la Universidad para proponerle temas de investigación. Aún así surgieron diversos proyectos interesantes entre la universidad y la empresa, como el Centro de Minería, y se crearon o potenciaron algunas empresas que actualmente están creciendo saludablemente. Sin embargo, los resultados globales son magros y, a juzgar por el número de patentes generadas, el componente de innovación tecnológica fue poco relevante.


Programa UC Empresa

El año 2000 la UC se propuso establecer una nueva plataforma de vinculación con el sector productivo, que poste- riormente denominó Programa UC-Empresa, y comenzó a diseñar una “estrategia universitaria pro crecimiento” basada en tres componentes: un diálogo activo con altos ejecutivos y empresarios respecto a sus aspiraciones y a su visión de lo que la UC podía aportarles, una labor interna de motivación y alineación de actores potenciales y,
por último, el estudio de la experiencia acumulada por universidades brasileñas, europeas y estadounidenses en su
vinculación con las empresas. Paralelamente, comenzamos a explorar los diversos mecanismos que el Estado ofre-cía en materia de innovación y emprendimiento. Como resultado de todas estas exploraciones, nos convencimos que debíamos cambiar de paradigma: en vez de contarle a las empresas lo que a la UC le interesaba investigar, le preguntaríamos a ellas qué cosas necesitaban investigar. Además, en vez de acercarnos a empresas individuales trataríamos de conversar con sectores productivos, de manera que las investigaciones a ser realizadas pudieran interesar a muchas empresas. Finalmente, le propusimos a las empresas formar alianzas de largo plazo mediante fundaciones o corporaciones que ellas controlarían y, por lo mismo, ellas establecerían la agenda de trabajo y los montos a invertir. En esas corporaciones la UC no exigiría exclusividad. Si ella no tenía capacidad instalada para realizar un determinado proyecto las empresas tendrían libertad para invitar a otras universidades a participar.


Fundación COPEC-Universidad Católica


Al poco tiempo, comenzamos a cosechar los primeros frutos de estas nuevas políticas, siendo el primero de ellos la
puesta en marcha de la Fundación COPEC-UC. Como señala Eduardo Navarro en otro artículo, es una gran inicia-
tiva para la Universidad y el país. Esta Fundación se constituyó el año 2002 como alianza estratégica de largo pla-zo entre Empresas Copec S.A. y la UC. Su misión es impulsar investigación que contribuya al desarrollo del país, mediante un mejor aprovechamiento de sus recursos naturales. Con un capital inicial de US$ 4 millones, hasta aho-ra ha financiado 26 iniciativas e invertido aproximadamente $ 1.600 millones. Para seleccionar proyectos relevan-tes ha tenido el aporte de investigadores y empresarios de mucho prestigio. Actualmente está tramitando las pri-meras solicitudes de patentes y ha comenzado la comercialización de varios proyectos. La Fundación también ha sido una activa difusora de los éxitos obtenidos en el campo de la innovación productiva por otros países, como Australia, Finlandia y Nueva Zelanda, invitando a algunos de sus expertos en minería, fruta, madera, vino y capita-les de riesgo.


Consorcios tecnológicos


Otro logro importante ha sido la creación de los primeros Consorcios Tecnológicos. Este tipo de alianza entre las empresas y las universidades, con el apoyo del Estado, son instituciones que existen internacionalmente desde hace más de 20 años. Su misión es detectar la investigación necesaria para la industria, realizar la gestión y con- trol de proyectos y realizar la comercialización de los resultados. Tienen estructuras livianas, encargadas de la gestión, ya que los proyectos de investigación son realizados y administrados por las universidades y la comercia- lización se efectúa ya sea a través de licencia- miento, encargo de la implementación a empresas externas o crean- do nuevas empresas en alianzas con terceros. Las universidades socias aportan parte de su capacidad instalada y contra esto tienen primera opción para ejecutar los proyectos, son dueñas de la propiedad industrial y participan en un porcentaje de las utilidades.