La experiencia internacional demuestra en forma
patente que para poder prosperar, junto con
políticas macroeconómicas adecuadas, es
necesario que las empresas adquieran la capacidad
de agregar valor a sus productos y de competir
mediante la oferta de nuevos productos y servicios
de calidad. En otras palabras de inventar, mejorar
e innovar constantemente. Pero para
lograr eso en una escala nacional es necesario
que converjan, armoniosamente, la acción
facilitadora y promotora del Estado, la motivación e inversiones del sector privado y el aporte en
capacidad generadora de conocimientos y formadora
de “capital humano avanzado” de las universidades
de investigación.
 
 

El primero de estos consorcios, recientemente creado, es VINNOVA S.A., una sociedad en la que participan la Asociación de Viñas de Chile, la Univer-sidad Católica y la Universidad de Concepción. Su origen es una alianza estratégica firmada el año 2001 entre la Asociación y la UC. El capital semilla para la puesta en marcha ascendió a $ 2.800 millones con aportes de Innova Chile (CORFO), de las viñas y de las universidades. Actualmente se están desarrollando 12 proyectos orientados a potenciar la calidad, la productividad, la diferenciación del vino, la producción sustentable y la gestión tecno-lógica. La representatividad de la asociación de más del 80% de la industria vitivinícola y la calidad y cantidad de trabajos de investigación previa de las universidades, como Ciencia, Vino y Salud; Aromas y Selección Clonal del Carménère, fueron fundamentales para generar confianzas mutuas y conven-cer a las partes sobre la necesidad de trabajar juntas.
El otro Consorcio Tecnológico, denominado Industria Hortofrutícola S.A., es una sociedad en la que participan 26 empresas productoras y exportadoras de fruta y hortalizas frescas del país, la Asociación de Exportadores de Chile (ASOEX) y la UC. La misión de este Consorcio es responder a los desafíos del sector en los mercados internacionales. El capital semilla inicial alcanza a $ 2.890 millones, e involucra proyectos en vides, carozos, pomáceas y berries. La definición de los proyectos y especies está avalado por la representatividad de más del 75% de la industria y por los proyectos de investiga- ción que han sido realizado y los que estaban en curso, destacando entre ellos el proyecto genoma de vides (para uvas de mesa): respuesta a la infección viral y desarrollo de sistemas de diagnóstico.


Centro de Innovación y Desarrollo de la Madera


El año 2002 fue creado el Centro de Innovación y Desarrollo de la Madera, alianza UC y CORMA (Corporación de la Madera, entidad que agrupa a gran parte de la industria maderera). Este Centro estableció una cátedra para que un investigador de clase mundial –en las materias que considere de interés el directorio– pueda venir a nuestro país a exponer su experiencia y a interactuar con académicos y representantes del sector industrial. Posteriormente, el grupo de trabajo del Centro se adjudicó un proyecto FONDEF para el desarrollo de la vivienda de madera en Chile, actividad que partió con un encuen- tro en el que participaron los centros de la madera más relevantes del mundo, incluyendo Alemania, Canadá, Finlandia, Nueva Zelanda y Suecia, creándo- se posteriormente una red internacional de los mismos.


Genera UC y Ventana UC


El año 2003 aprovechando un programa impulsado por CORFO, nacen dos incubadoras vinculadas a la UC: GeneraUC y VentanaUC. La Universidad ya había tenido una experiencia exitosa de incubación de empresas en el año 1994, cuando surgieron las empresas SOLEX y Natural Response, a partir de unidades de negocios de DICTUC S.A., vinculado a la Facultad de Ingeniería.
Ambas iniciativas han sido muy exitosas, GeneraUC, incubadora de DICTUC S.A. y, por lo mismo con una fuerte orientación a las empresas tecnlógicas, ya ha “egresado” a 21 proyectos y está gestionando otros 28 proyectos promisorios. Incluyendo las iniciativas incubadas en el ciclo anterior, las empre-sas egresadas de Genera UC actualmente están facturando más de US$ 7 millones de dólares al año y emplean a 250 personas.
Por su parte, VentanaUC, a poco más de un año del inicio de operaciones, ya ha logrado incubar y llevar al mercado proyectos de gran envergadura, tales
como EducaUC, empresa operadora de colegios, que pretende, en forma sustentable, ofrecer una formación integral de alta calidad. Actualmente adminis- tra 4 colegios y llegará a 30 colegios en un plazo de 5 años, gracias a una alianza con el Fondo Expertus.


Construeduca

Para contribuir a la formación técnica del país, la UC en asociación con la Cámara Chilena de la Construcción, DuocUC y la Corporación Educacional de
la Construcción creó el Consorcio CONSTRUEDUCA, cuya misión es mejorar las competencias laborales e impulsar en forma permanente el desarrollo
del capital humano ligado al sector. Este Consorcio actúa como una red de articulación, innovación y calificación de formación técnica, la cual fue gana-
dora de un concurso nacional CHILECALIFICA, que le dio el gran impulso para su puesta en marcha.


Oficina de protección y comercialización de propiedad industrial (OTRI Chile)


La innovación de calidad siempre genera patentes, por lo mismo, junto con impulsar asociaciones entre la universidad y la empresa, la UC decidió incur- sionar en este campo partiendo de la idea que podría generar círculos virtuosos entre inventos y generación de recursos. Nuestro país tenía poca expe- riencia en comercialización de patentes, por lo menos en el medio universitario, por lo que fue necesario informarse sobre la experiencia de las universi- dades de otros países.
Fue así como se decidió crear el Consorcio OTRI Chile, en sociedad con otras cinco universidades chilenas, la Confederación de la Producción y el Co-mercio (CPC) y ASEXMA. La participación de estos socios aseguraba una “masa crítica” de proyectos, permitía economías de escala y una focalización a la aplicación en la industria.
OTRI Chile aplica el modelo de las oficinas de licenciamiento de las universidades estadounidenses, especialmente la de Cornell University. CORFO aportó el capital necesario para la puesta en marcha y los tres primeros años de operación. Adicionalmente, OTRI Chile ha obtenido recursos de CONICYT para realizar concursos de patentamiento y seminarios de difusión. En la actualidad maneja una cartera superior a los 180 inventos que aspi-
ran a ser patentados, una cifra sin precedente en el sistema chileno.
Debido a la magnitud de la tarea que la Universidad estaba abordando en desarrollo de investigación básica y aplicada, desarrollo de los doctorados, creación de centros y consorcios, gestión de la propiedad intelectual e industrial, es creada la Vicerrectoría Adjunta de Investigación y Doctorado, que contempla la Dirección de Investigación y Doctorado y la Dirección de Innovación y Proyectos, que tienen como meta potenciar estos temas tan necesa- rios para el país.


Una gran tarea por delante


La experiencia de la UC ha superado todas las expectativas iniciales. En menos de cinco años hemos pasado de una simple idea, algo difusa, a una rea-lidad que, en su conjunto, ha representado un compromiso de capitales superior a los US$ 35 millones. Pero más importante, sin duda, es su efecto de-mostrativo: la evidencia de que en Chile es posible crear alianzas de largo plazo entre una universidad de investigación, el sector productivo y el estado, para generar actividad económica. Sin duda, es sólo un primer paso, pero representa la evidencia concreta de que estamos avanzando hacia la transfor-mación de Chile en una “economía del conocimiento”. En este contexto la creación de un Consejo Nacional de Innovación es una buena iniciativa, pero nos preocupa que a ese organismo no hayan sido convocadas las universidades de investigación. También permanece incierta la creación de una insti-tucionalidad para la innovación productiva. De ella esperamos que actúe con sentido de oportunidad, criterios técnicos sólidos y transparencia.
Las medidas pro-crecimiento anunciadas hace pocas semanas por el Ministro de Hacienda parecen acertadas, incluyendo los incentivos tributarios que
podrían tener las empresas dispuestas a invertir en investigación y desarrollo. Por lo mismo, la gran tarea que espera a Chile es poner todos sus engra- najes en movimiento y recorrer asertivamente el camino que tantos éxitos le ha deparado a otros países de la cuenca del Pacífico. Como siempre, la UC estará lista para aportar lo suyo.