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La transformación hacia una estrategia de Solución
Integral al Cliente exige captar al cliente
de una manera muy diferente y una disposición
mental muy distinta. Existen tres objetivos
a perseguir en forma simultánea: Primero,
redefinir el proceso de compromiso con el cliente.
Esto significa que se debe segmentar a los clientes
en forma cuidadosa, agrupándolos según
sus prioridades y proporcionar un trato individualizado
a cada uno de estos grupos. Esto es lo que logró
la empresa Saturn al redefinir por completo
la experiencia de comprar y poseer un automóvil
en Estados Unidos; En segundo lugar, se debe
pensar en cómo utilizar las capacidades
de la empresa para ofrecer al cliente algún
servicio que previamente realizaba él
mismo, ya que la empresa podrá ejecutarlo
en forma mucho más eficaz. Esto es lo
que llamaremos la integración del cliente,
y es la característica del negocio de
EDS, una compañía que redefinió
la externalización de las tecnologías
de informática en Estados Unidos; En
tercer lugar, es necesario considerar expandir,
tanto como sea posible, la cantidad de productos
y servicios que se ofrecen al cli-ente, lo que
se denomina amplitud horizontal. Un ejemplo
de este tipo de posicionamiento es Fidelity,
empresa que proporciona una cobertura muy completa
de servicios financieros a sus clientes. Estos
tres objetivos deben po-nerse en práctica
en forma simultánea para que la ejecución
de la estrategia de Solución Integral
al Cliente cause un impacto mayor.
Por último, nos falta mencionar el posicionamiento
estratégico más deseado y a la
vez más difícil de conseguir,
que está en el vértice superior
del Triángulo, la Consolidación
del Sistema. Una manera segura de conseguir
este posicionamiento es mediante el desarrollo
y posesión de estándares de propiedad
registrada. Esto es lo que dos empresas complementarias
líderes, Microsoft e Intel, han logrado
con el sistema operativo Wintel y el negocio
de los chips en el mercado de los computadores
personales. Otra manera de alcanzar la Consolidación
del Sistema es
conseguir la exclusividad de los canales de
distribución que los clientes usan para
proveerse del producto. La res-tricción
de espacio físico en los estantes suele
ser un medio para lograr ello. Esto ha sucedido
en Europa y Asia con la empresa de helados Walls
que proporciona a comerciantes pequeños
un equipo refrigerado exclusivo para este propósito.
La última opción para conseguir
la Consolidación del Sistema es lo que
llamaremos Mercado Domi-nante, en el que la
empresa es dueña de una posición
estratégica dominante, como sucede con
eBay o Páginas Amarillas, cuya característica
es ser el único nexo posible entre vendedores
y compradores.
La necesidad de transformar
la organización: Comenzar por cambiar
la forma de pensar
La percepción que surge del Triángulo
es bastante directa. Las competencias que se
requieren para un posiciona-miento exitoso en
la estrategia de Mejor Producto son bastante
críticas, a saber: una base fuerte para
el producto, una infraestructura sólida
en la cadena de abastecimiento y capacidades
internas de innovación adecuadas. Sin
embargo, a menudo estas no son suficientes para
obtener un alto grado de excelencia en un determinado
negocio. Se deben proyectar y realizar esfuerzos
deliberados para empujar a la empresa a un punto
lo más cercano posible
de la Solución Integral al Cliente y
para, siempre que sea posible, buscar y capturar
las oportunidades de lograr la Consolidación
del Sistema. Los beneficios que pueden obtenerse
siguiendo el camino de estas estrategias pueden
ser muy significativos.
La tarea por delante, sin embargo, no es trivial
y hay muchos obstáculos por evitar y
superar. A continuación com-partiremos
algunas experiencias y enseñanzas valiosas
que hemos coleccionado aplicando estos principios
en di-ferentes escenarios. En primer lugar y
por sobre todo, se debe comenzar por cambiar
la mentalidad, desde una vi-sión centrada
en el producto, a una centrada en cliente y
en las empresas complementarias. En este proceso
se debe desafiar la sabiduría convencional.
Aquí hay algunas reflexiones que pueden
ayudarnos para comenzar este proceso.
Los commodities sólo
existen en las mentes de los ineptos:
Podría pensarse que esto es una exageración.
La tram-pa en que podemos caer es concentrar
toda nuestra atención estrictamente en
el producto. Por supuesto que exis-ten productos
que no pueden diferenciarse sólo por
sus características internas, que podrían
determinar su natu-raleza de commodity. Productos
como el cobre, ¿Quién podría
decir que el cobre chileno es superior al de
Estados Unidos o al de Zambia? Pero éste
no es el punto relevante. Lo que es relevante
es que los clientes no son commo-dities, en
el sentido que ellos son distintos y únicos
en la manera en que usan el producto y eso es
lo central. La manera en la cual Carrier, líder
mundial en producción de equipos de aire
acondicionado, usa el cobre, es comple-tamente
diferente a la manera en que lo hace General
Motors. Si usted ignora esto y no refleja esas
diferencias en su producto, lo está comoditizando
y reduciendo sus potenciales.
Seleccione a su cliente,
no permita que el cliente lo seleccione a Ud.:
Si el cliente está en el centro de la
estrate-gia, esto significa que la selección
del cliente es una decisión crítica
de gestión. Desde esta perspectiva, parece-ría
absurdo que no se otorgara la atención
más cuidadosa a este tema. Y esto es
precisamente lo que muchas em-presas hacen,
permiten que el cliente se les acerque sin haber
establecido ningún foco u objetivo preciso
de cómo
atenderlos. Por consiguiente, no es sorprendente
que se quede a menudo con los clientes que ha
dejado la compe-tencia, y que no estén
necesariamente en su lista de los preferidos.
El cliente no siempre tiene la razón:
¿Cómo puede el cliente tener la
razón si no sabe lo que usted puede hacer
por él? La interacción apropiada
con los clientes va más allá de
simplemente escuchar sus necesidades. Es desarro-llar
en conjunto una proposición aceptada
mutuamente dónde revelamos cómo
nuestras capacidades, fortalecidas con empresas
externas, pueden generar los productos, servicios,
y soluciones que no eran evidentes en un comi-enzo.
El cliente no tiene
poder sobre usted: Hemos hablado sobre
la falacia de ver la estrategia como la rivalidad
con sus competidores. ¡Hay ahora algunos
que quieren hacernos creer que el principal
enemigo es el cliente!. La idea es que el cliente
se ha vuelto más sofisticado e informado
y por consiguiente capaz de transformar este
conocimiento en poder para ser usado contra
usted. Creemos que la relación con el
cliente debe estar basada en la confianza
mutua, justicia y oportunidades de claro beneficio
para ambos (win-win). Esta es la única
forma de hacer negocios en forma inteligente
y razonable.
Las ventas son demasiado importantes para ser
delegadas a los vendedores: En una organización
de Mejor Pro-ducto llevada al extremo, el departamento
de ventas de una empresa trata con el departamento
adquisitivo de la otra. Esto claramente impide
la unión de las capacidades de ambas
instituciones y evita que se generen beneficios
mayores. Para los clientes de primer nivel,
es indispensable que los ejecutivos más
importantes de ambas empre-sas se reúnan
para acordar una propuesta de valor de aceptación
mutua. El contacto directo por equipos multidis-ciplinarios
es lo central para la ejecución apropiada
de la estrategia.
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