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La
relación entre educación
y crecimiento económico es un área
en la que ha habido mucho trabajo empírico
en las
últimas décadas. En particular,
dicha investigación se ha centrado
en la relación entre aspectos cuantitativos
de la
educación y el crecimiento. O sea,
a responder la pregunta: si la población
tiene en promedio x años más
de edu-
cación, qué efectos tiene
eso sobre el crecimiento. Sin embargo,
el centrar la atención en la cantidad,
sin tomar en
cuenta la calidad, parece un error. Claramente,
no es lo mismo un año de educación
en Ghana que en Holanda.
Podría ser cierto que dos años
de educación de un país
fueran equivalentes a uno en otro.
Por lo tanto, para desentrañar
la relación entre educación
y crecimiento económico, parece
necesario tomar en
cuenta no sólo la cantidad sino
también la calidad de la educación.
Como además el tema de la baja
calidad de la
educación ha estado, recientemente,
en el centro del debate en Chile, en este
artículo pondré énfasis
en discutir
los resultados de la literatura económica
que analiza la relación entre la
calidad de la educación y el crecimiento.
Calidad
de educación e ingreso de las personas
Partamos por discutir una literatura más
antigua, aquella que relaciona educación
con el ingreso de las personas.
Desde hace décadas se ha comprobado,
en forma fehaciente, la existencia de
una relación entre los años
de
educación y el ingreso de las personas.
Una mayor cantidad de años de educación
aumenta la productividad de las
personas, lo que se manifi esta en mayores
salarios. Esta relación está
fuera de toda controversia. Sin embargo,
hasta hace unos 10 años sabíamos
poco de la relación entre la calidad
de la educación y la productividad
o los
ingresos. La literatura en esta área
comienza en EE.UU. Esta literatura nos
muestra que (controlando por cantidad)
un aumento en una desviación estándar
en un test de matemáticas, tomado
al final de secundaria, significa 12%
más de ingresos por año.
Tenemos entonces que tanto la calidad
como la cantidad de educación son
importantes en determinar la producti-
vidad y los ingresos. Surge entonces la
pregunta de cómo interactúan
entre si, hasta qué punto la mayor
calidad
puede reemplazar mayor cantidad, qué
tipo de relación hay entre ambas
en la determinación del ingreso
de las personas. Esto discutiremos a continuación.
Respecto de las diferencias entre cómo
influye la cantidad y cómo influye
la calidad de la educación sobre
los in-
gresos, hay evidencia (ver Altonji y Pierret
2001) que el impacto de un año
adicional de educación cae en el
tiempo y el impacto de la calidad adicional
se incrementa en el tiempo. La explicación
está en qué tan fácil
es ob-
servar cantidad o calidad. O sea, es un
tema de información: la cantidad
es fácilmente observable, pero
la calidad
no tanto. Por lo que en principio se fi
ja la remuneración según
la cantidad; pero a medida que, con la
experiencia,
se va mostrando la calidad, la cantidad
pierde importancia a favor de la calidad.
También hay evidencia de que aquellos
que reciben educación de más
calidad, se educan más. Esto quiere
decir
que parte de los retornos a la cantidad,
cuando no se controla por calidad, son
en realidad retornos a la calidad.
En otras palabras, los estudios sobre
la relación entre años de
educación e ingresos sobreestiman
la influencia de
la cantidad sobre los mismos. Esto hace
pensar que en Chile es posible que en
parte los altos retornos a la edu-
cación superior se deban a que
estos han estudiado en colegios de mejor
calidad (y no solamente al hecho que
tengan estudios universitarios).
Cómo se mide la calidad
Ahora bien, hemos estado hablando de calidad;
pero no hemos contestado una pregunta
clave para hacer investi-
gación en el tema, que es: ¿Cómo
se mide la calidad? La calidad se mide
por los resultados en tests estandariza-
dos (como el TIMSS o PISA). Por ejemplo,
estos tests tienen preguntas como la siguiente.
Esta pregunta es para alumnos de
octavo básico y es parte de la
TIMSS 2003: “Alicia corrió una
carrera en 49.86 segundos. Isabel corrió
la misma
carrera en 52.30 segundos. ¿Cuánto
mas tiempo que Alicia demoró Isabel
en correr la carrera? (a) 2.44 segundos;
(b) 2.54; (c) 3.56; (d) 3.76.
Es decir, a los alumnos se les plantea
que realicen una resta. En esta pregunta
el porcentaje de respuestas correc-
tas en algunos país seleccionados
fueron como sigue: 88% en Singapur; 74%
en EE.UU.; 29% en Sud África,
32% en Ghana. Adivinar al azar hubiera
signifi cado aciertos en 25% de los casos,
por lo cual en estos últimos dos
países muy poca gente supo contestar
la pregunta bien. El promedio “mundial”
(en realidad de todos los países
que
tomaron el test) fue 61%.¿Cómo
le fue a Chile? Los niños chilenos
obtuvieron el 42% de las respuestas correctas
(el quinto país empezando de abajo).
Como el tema es interesante, y da para
pensar respecto de qué se le enseña
en matemáticas a nuestros niños,
transcribo otras dos preguntas del TIMSS.
Elegí la pregunta en que le fue
mejor y la que le fue peor a Chile.
Primero, la pregunta en que a Chile le
va mejor:
“Un jardín tiene 14 filas de plantas
con 20 plantas en cada fila. El jardinero
planta 6 filas adicionales con 20
plantas por fila. ¿Cuántas
plantas hay en total?” (Esta es una pregunta
sin opciones, hay que escribir el resultado).
El porcentaje de respuestas correctas
de países seleccionados es el que
sigue:
Singapur 91% correctas; EE.UU. 78%; Ghana
11%; Sud África 18%; promedio mundial”:
61%. Respuestas
correctas en Chile: 61% (que es el promedio
mundial”). Esta es la pregunta en que
a Chile le va mejor.
Finalmente, la pregunta en que a Chile
le va peor:
“Si n es un número negativo ¿cuál
de los siguientes números es mayor?
(a) 3+n; (b) 3xn; (c) 3-n; (d) 3/n”.
El porcentaje de respuestas correctas
en países seleccionados es: Corea
78%; EE.UU. 48%; promedio mundial
40%. En Chile es 18%, el más bajo
de todos, y lo que es peor. ¡El
resultado hubiera sido peor si hubiesen
contes-
tado al azar! Quiere decir que respecto
de preguntas de esta naturaleza se le
está enseñando algo mal
(o no se le
está enseñando) en forma
sistemática a los alumnos. Por
ejemplo, no saben trabajar con números
negativos.
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