-¿Cuál fue su primer trabajo?
–Con Baltazar Sánchez entrábamos a Elecmetal y debíamos empezar un día lunes, pero el jueves anterior Miguel Kast me invitó a trabajar con él en ODEPLAN (Ofi cina de Planifi cación Nacional) y acepté. Sentí una responsabilidad y una urgencia de trabajar en el sector público para contri-
buir a sacar adelante a Chile y superar la situación caótica que existía. La preocupación de ese grupo de trabajo por los pobres marcó un hito en
el país. De ahí, al igual que muchos de ese equipo, su viaje a estudiar en la Escuela de Chicago era como un paso obligado, decisivo y que hoy
recuerda con orgullo como varios pupilos de esa universidad norteamericana:
Estuve en Chicago entre 1978 y 1980. Ahí nació mi primera hija, fue una época muy notable, un periodo duro, riguroso y extremadamente exi-
gente en lo académico. Como señalo en el libro de Francisco Rosende sobre la Escuela de Chicago, “no podía ser de otra forma si consideramos
que en el mismo momento en que estudiábamos en la Library o asistíamos a clases en el edifi cio de Social Science –donde funcionaba el depar-
tamento de Economía– investigaban cinco personas que posteriormente recibirían el Premio Nobel de Economía. Pero, lo más importante fue el
impacto favorable para el país: desarrollo económico y social y el consiguiente ejemplo para otras regiones del mundo, en el sentido que cuando
se aplican en forma coherente y sistemática las políticas públicas adecuadas, los países progresan”.

-¿Pensó alguna vez quedarse en Estados Unidos?

–No, tengo muy marcado el deber por el trabajo público y sentí una obligación volver a Chile a contribuir con lo que había aprendido, al igual que
muchos amigos de esa época como Jorge Selume, Renato Peñafi el, Alvaro Vial y Juan Andrés Fontaine.
Así, Larroulet regresó a Chile en “tiempos difíciles, llegué a ODEPLAN y con el comienzo de la crisis del ‘82 me fui de asesor del Ministerio de
Economía, donde trabajé con autoridades desde el General Danús hasta Rolf Lüders y Andrés Passicot. En el período de Luis Escobar Cerda, con
quien no compartía su visión, renuncié a mediados de 1984. Fui acogido por el CEP (Centro de Estudios Públicos) y la Universidad Adolfo
Ibáñez. Pero, a principios de 1985 Hernán Büchi me invitó a ser su Jefe de Gabinete. Fue una decisión difícil ya que la crisis había tenido un im-
pacto profundo y la estrategia basada en una economía de mercado libre y abierto se había desdibujado. Sentí la obligación de volver.

-¿Qué destacaría de esa época?
–Trabajar con Büchi y el equipo liderado por él fue una tremenda experiencia. Desde la rebaja de aranceles de 35 a 15%, las privatizaciones de
las empresas, las rebajas de impuestos y otras reformas microeconómicas que hicimos permitieron reencauzar el proceso y posibilitar el creci-
miento económico y la reducción de la pobreza.

-¿Cómo evalúa la situación actual de Chile?
–Tengo una cierta frustración porque el país ha desperdiciado oportunidades de progresar y faltan políticas para aprovechar el espíritu empren-
dedor de los chilenos, factor clave para tener un crecimiento. Desde 1998 en adelante la falta de medidas adecuadas en diversos ámbitos desde
la educación al aspecto laboral y tributario –entre otros– han resentido el progreso económico. Hay una mentalidad burocrática y autocompla-
ciente que impide avanzar con mayor rapidez.
Larroulet indica que el escenario económico actual es “complejo”: Por factores externos y domésticos, lamentablemente en los últimos meses
del año se ha retrocedido en el combate a la infl ación. Terminaremos el 2007 con una tasa en torno al 7%, mayor a la de años anteriores. Es una
prioridad volver a una infl ación del 3% y tasas de mayor crecimiento, para lo cual la credibilidad en el Banco Central y quien lo conduce es muy
importante.

-¿Qué le parece el alejamiento de Vittorio Corbo y la llegada de José de Gregorio al instituto emisor?
–Me habría gustado que Corbo permaneciera en el cargo, porque hizo una gran gestión y ello habría transmitido confianza a los agentes naciona-
les y económicos en un momento complejo como el actual. Sin embargo, confío que José de Gregorio continuará esa labor y mantendrá un firme
compromiso con el combate a la inflación.
Agrega que también hay un incremento del gasto público para el 2008 sobre el 10%, con lo cual la presión sobre ese ítem es el doble del creci-
miento del producto, “lo cual implica presiones al alza de los precios y ello, sumado a las presiones en el aspecto salarial, son factores de preo-
cupación que estarán latentes durante el próximo año”.
Según Larraoulet, el nombramiento de Sebastián Claro como consejero del Banco Central es “un gran aporte” a esa institución.

-¿Qué otras medidas sugiere para retomar la senda de crecimiento?

–Hay que generar nuevas y mayores oportunidades de inversión; desarrollar instrumentos de fl exibilidad laboral; impulsar concesiones en el área de la salud y educación; eliminar el impuesto de timbres y estampilla; continuar con las reformas al mercado de capitales; tener una legis-
lación medioambiental clara; bajar los impuestos; privatizar Codelco y la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), entre otras. Creo que hay
algo de autocomplacencia y se deben tomar medidas más de fondo. La Concertación hizo grandes aportes al país durante la década de los noven-
ta, pero hoy está agotada, dividida y sin nuevas ideas.

-¿Cuánto infl uye el escenario internacional en este panorama económico?
–El mundo vive una situación de mayor incertidumbre y las probabilidades de recesión en Estados Unidos –según analistas, de un 50%– impac-
tarían negativamente en economías emergentes como la nuestra, con menor disponibilidad de créditos y una baja en la demanda por nuestros
productos. La crisis “subprime” se está expandiendo a los mercados financieros y al sector “real” de la economía. Mientras China sigua crecien-
do rápido puede compensar los problemas que ocasionará Estados Unidos.

-¿Qué opina del Informe Transantiago de la Comisión Investigadora de la Cámara de Disputados?
–Este es un grave ejemplo de política pública, tanto en su diseño original como en su implementación. Lo dijimos hace mucho tiempo: demasiado
Estado y poco mercado.


El privilegio de ser egresado UC


-¿Qué signifi ca para usted recibir el premio al Ingeniero Comercial del año de la UC?
–Estoy muy contento. Es un reconocimiento a una labor de muchos años a favor de las políticas públicas que pro-mueven el emprendimiento, el
desarrollo de Chile y la lucha contra la pobreza. Me parece que es el premio a una generación de personas, a un equipo que se la ha jugado por
mantener en el país buenas políticas públicas. Esto es como una posta que se inició con los primeros “Chicago boys”. Además, estoy emocio-
nado porque el alma mater es muy importante para mí y especialmente conmovido cuando ya tengo cuatro hijos graduados o estudiando en la
Universidad Católica ydos de esta Facultad.

-¿Cuál es el mensaje que le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de egresados de esta casa
de estudios?

–Quienes egresamos de la UC somos privilegiados y formamos parte de una elite. Hay que tener conciencia de ese privilegio y las obligaciones que eso conlleva. Tenemos un deber con la sociedad en la cual vivimos y desde el área que nos desenvolvamos –pública o privada– hay que
sentir la responsabilidad de ser lo mejor posibles y “dar hasta que duela”, como dijo el padre Alberto Hurtado.

-¿Hay algún proyecto o meta por cumplir?
–...Sólo puedo decir que soy un agradecido de la vida, de mi familia, de los que trabajan conmigo y sobre todo un agradecido de Dios.