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En cada uno de estos procesos se distingue entre empresas de alto y de bajo rendimiento, donde
se define como empresa de alto rendimiento aquella cuya rentabilidad es mayor a la mediana de la
rentabilidad del total de empresas de la muestra y como empresa de bajo rendimiento aquella cuya
rentabilidad es menor a la mediana de la rentabilidad de las empresas en la muestra.
Los resultados revelan varias regularidades empíricas acerca de la creación de la renta anormal.
En promedio, las empresas que finalizan con alto rendimiento y las que finalizan con bajo rendimiento
tenían, al comienzo, un rendimiento por sobre y bajo la mediana de la rentabilidad de las empresas de
la muestra respectivamente. Las de alto rendimiento terminan con aproximadamente un retorno
promedio 6% mayor al retorno promedio total de la muestra desde un valor inicial de 2%, mientras
que las de bajo rendimiento terminan con aproximadamente un retorno promedio del -8% respecto
del total de la muestra desde un valor inicial de un -2%. Esto sugiere que las causas del alto y bajo
rendimiento tienen, en promedio, alguna perdurabilidad a través del tiempo.
Los resultados también sugieren que existen diferencias en la influencia de cada tipo de efecto para
las empresas de alto y de bajo rendimiento. Para el caso de las empresas que terminan con un alto
rendimiento, el efecto industria y el analizado culminan con resultados sobre el promedio (inician con
una rentabilidad sobre el 6% en promedio, y culminan con una del 3%, aproximadamente) mientras
que las empresas que comienzan con bajo desempeño terminan también con mal desempeño, aunque
logran acercarse al rendimiento promedio (comienzan con un rendimiento, en promedio, inferior del 8%
y culminan con uno inferior del 4%).
Otra importante regularidad encontrada dice relación con que las empresas con buen rendimiento
presentan un efecto empresa estable los primeros seis años, después del cual éste efecto se corroe
rápidamente. Esto sugiere que al conseguir ventajas competitivas estas tienen un período de
perdurabilidad, en donde son poco desafiadas, para luego decaer cuando los competidores pueden
imitarlas. Lo anterior lleva a la necesidad de una continua innovación en el modelo de negocios de la
empresa con tal de ser capaces de sustentar sus rentabilidades de manera más permanente.
Para las empresas con rendimientos inferiores a la media, por su parte, se aprecia un efecto empresa
negativo muy estable, que no pueden contrarrestar a medida que pasa el tiempo. Esto sugiere que las
empresas bajas se ubican en posiciones difíciles de revertir, causadas tal vez por compromisos
irreversibles que las encierran en caminos destructores de valor.
La tabla 1 resume los principales resultados asociados a la persistencia de la rentabilidad empresarial.
La columna titulada “media” indica la rentabilidad anormal, en valor absoluto, atribuible a cada efecto,
mientras que la columna titulada “%”, muestra el porcentaje de dicha rentabilidad anormal explicada
por cada efecto. Por último, la columna titulada “ó” muestra la desviación estándar de la media.

La tabla 1 muestra que el efecto empresa es el componente más importante de la rentabilidad empresarial,
siendo especialmente relevante para las empresas de bajo rendimiento. En valor absoluto, el efecto empresa
es mayor en empresas bajas tanto para la creación como para la sustentación. Así, mientras que para la
creación de la rentabilidad, la media del efecto empresa es de un 57% del retorno sobrenormal para las
altas y de un 81% para las bajas, para la sustentación de dicha rentabilidad, la media del efecto empresa
es de un 46% del retorno sobrenormal para las altas y de un 74% para las bajas. Esto muestra que, en
Chile, parte importante de lo que se denomina “mal desempeño empresarial” proviene de factores únicos o
particulares de las empresas, y que en el caso del “buen desempeño empresarial”, estos factores únicos
de la empresa son relativamente menos importantes.
Un resultado interesante es que el efecto industria cobra una mayor importancia relativa en la sustentación
de los resultados para las empresas de alto rendimiento. Así, mientras que para la creación de la rentabilidad
empresarial, la media del efecto industrial equivale a un 22% del retorno alto, para la sustentación de dicha
rentabilidad es de casi un 30%, fenómeno que se repite para el retorno bajo. Esto muestra que la elección
de la industria es relativamente más importante para la mantención del desempeño empresarial que para
su creación.
Por otra parte, también se observa que el efecto grupo es más importante para las empresas de alto
rendimiento.
En valor absoluto, la media del efecto grupo es mayor para el alto rendimiento, tanto para la creación como
para la sustentación de la renta. Esto nos muestra que los grupos pueden ayudar a crear y a mantener un
buen desempeño económico, pero que no explicaría la creación y mantención del mal desempeño.
Resultados de los coeficientes de persistencia para Chile y comparación con EE.UU.
Los resultados obtenidos para Chile se comparan con los obtenidos para USA por McGahan y Porter.
En el efecto empresa se aprecian notables diferencias en los resultados obtenidos para Chile y EE.UU.
En Chile, el efecto empresa es más persistente para las empresas de baja creación de valor que para las
de alta creación, siendo la diferencia entre ambas estadísticamente significativa. Esto se revierte para
EE.UU., en donde las empresas altas son las que exhiben una mayor persistencia. Así, si en un período
se toma una mala decisión, esta tenderá a tener un efecto más duradero en Chile, con lo cual el camino
hacia la baja rentabilidad será más difícil de revertir. Los resultados indican que pueden existir diferencias
a nivel de país en el conocimiento y en la capacidad de organizarse y trabajar eficientemente, las que,
según los resultados reportados en este artículo, estarían a favor de EE.UU. Por otra parte, en el caso
de la creación de la rentabilidad empresarial, se observa un notable contraste en el efecto empresa para
las empresas altas y bajas. De acuerdo a los resultados obtenidos, crear desventajas competitivas es
más fácil que crear ventajas competitivas. Esto es así, ya que un mayor coeficiente de persistencia del
efecto empresa en las bajas significa que por cada punto del efecto empresa que se agregue este perdurará
más en el tiempo, mientras que un menor coeficiente de persistencia en las altas significa que por cada
punto del efecto empresa que se agregue, este perdurará menos en el tiempo. El resultado anterior, que
se repite para la renta anormal, lleva a concluir que las malas decisiones son más persistentes que las buenas.
Lo anterior mostraría que, en promedio, las empresas que presentan baja rentabilidad deben realizar cambios
más drásticos en su estrategia que los que usualmente realizan si desean revertir tales resultados. Uno puede
derivar que las empresas debiesen ser muy activas en reasignar sus recursos y estrategias cuando no
presentan buenos resultados. 
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