INVESTIGACIÓN PARA EL DESARROLLO ACADÉMICO

 

Una de las características destacadas del quehacer actual de la Facultad, es una intensa
actividad de investigación por parte de sus profesores. Esto se manifiesta en un importante
número de publicaciones en revistas especializadas.
En este número de Administración y Economía se exponen las líneas de investigación que se
encuentran desarrollando algunos de nuestros académicos.
El fortalecimiento de la investigación es un paso necesario dentro de una estrategia dirigida
a mantener una posición de liderazgo en nuestra área de trabajo, tanto a nivel nacional como
latinoamericano. En efecto, los grandes centros académicos del mundo se caracterizan por
una intensa actividad de investigación de alto nivel, la que acompaña y potencia la actividad
docente, especialmente a nivel de postgrado.
Para una Facultad que recibe un importante número de estudiantes de pregrado, quienes acuden
a ésta en consideración a la calidad de su formación y prestigio de sus profesores y egresados,
la docencia es una tarea fundamental, ocupando una fracción importante de la jornada de trabajo
de nuestros académicos. Sin embargo, entendemos que la docencia y la investigación son
actividades esencialmente complementarias.
En efecto, la investigación no sólo contribuye a la obtención de un mayor conocimiento acerca
de un determinado tema o problema- lo que constituye un aporte esencial de ésta- sino que
además genera una serie de externalidades de alto impacto para el desarrollo de la vida académica.
Dentro de éstas cabe destacar el que permite a nuestros profesores mantener estrechos vínculos
con sus pares de los principales centros universitarios a nivel mundial, lo que contribuye a la
permanente actualización de los programas de los cursos. Además, ésta promueve una intensa
actividad de seminarios, actividad fundamental para el enriquecimiento de la actividad académica
y la difusión del conocimiento.
Por otro lado, una fuerte actividad de investigación en la planta de profesores permite avanzar con
éxito en el desarrollo de los programas de postgrado.
La actividad de investigación puede tener diferentes objetivos y estrategias de trabajo, lo esencial
sin embargo, es que ésta satisfaga los estándares que la disciplina se ha impuesto.
Tanto en Administración como en Economía se observa en las últimas décadas un fuerte énfasis en
el trabajo teórico propiamente, lo que se manifiesta en el desarrollo de modelos con un alto grado de
complejidad, los que con frecuencia no apuntan a resolver algún problema específico de política
económica o empresarial, sino que a dar un mayor grado de rigor y/o formalidad a planteamientos previos.
De esta manera, no es extraño descubrir que en destacados centros académicos predomina una
investigación abstracta, la que se concentra en problemas muy distintos a los que afligen a los propios
investigadores o las sociedades en que se desenvuelven.
Parece razonable suponer que la relevancia es un aspecto importante en la determinación del impacto-
dentro de la propia disciplina- del éxito o impacto de un determinado estudio. Sin embargo, también lo
es el desarrollo metodológico y la materialización de un mayor grado de rigor y coherencia en el
conocimiento disponible. En esta perspectiva, una métrica esencial para evaluar el éxito de la actividad
de investigación es el fortalecimiento de los vínculos con los principales centros del mundo en esta
actividad, de acuerdo con cada especialidad. Esto mismo implica satisfacer los estándares de calidad
que establecen aquellas publicaciones con un mayor impacto.
No obstante, la presencia de importantes desafíos para las políticas públicas en países como Chile,
ofrece una oportunidad propicia para el desarrollo de líneas de investigación aplicada, que contribuyan al
diseño de políticas e instituciones más eficientes, sin que este propósito sea incompatible con su publicación
en revistas de prestigio e impacto en la especialidad correspondiente.
El diseño de una estructura de incentivos que logre conciliar un adecuado estímulo a la investigación y
a la docencia es una tarea de gran complejidad para una Facultad como la nuestra. De hecho, una parte
importante de las labores directivas apuntan a revisar periódicamente dicha estructura y establecer los
ajustes que se perciban como necesarios en la misma.
Por otra parte, esta estrategia exige de una cuidadosa política de selección de quienes se incorporan a
la planta académica, de modo que estos puedan armonizar con éxito una efectiva labor como investigadores,
con una actividad docente de excelencia. Como queda claramente en evidencia de la descripción que
un grupo de investigadores realiza de su agenda de trabajo en esta revista, la Facultad ha logrado armonizar
un tratamiento riguroso de las preguntas que cada estudio se plantea, con una agenda de trabajo relevante,
con una directa relación con problemas de interés desde el punto de vista de las políticas públicas o empresariales.
Hace varias décadas el debate público respecto a problemas económicos y empresariales en Chile requería
de profesionales capaces de comprender las reglas básicas de funcionamiento de los mercados, lo que
representaba una tarea compleja en una sociedad que por mucho tiempo analizó los fenómenos económicos
desde prismas poco rigurosos y con frecuencia más cercanos a otras disciplinas. El desarrollo de
conocimiento en las áreas de economía y administración ha hecho posible plantear nuevas metas para el
proceso de formación de personas en el área. Así, un profesional bien equipado para afrontar las exigencias
que plantea la disciplina en un mundo globalizado requiere de la misma claridad y rigor conceptual, pero
apoyado en un análisis más formal y coherente, que haga posible progresar en la comprensión de los
fenómenos que son de interés para las disciplinas mencionadas. En esta tarea el trabajo de investigación
constituye un aspecto esencial en el que continuaremos avanzando en el futuro.

 
 

Francisco Rosende R.
Decano
Facultade de Ciencias Económicas y Administrativas
Pontificia Universidad Católica de Chile