Mientras la teoría es abstracta, general, divorciada de tiempo y espacio, la historia está revestida de una
evidente pretensión realista y referida a un determinado tiempo y espacio. Por otra parte, aunque borroso,
un eje temporal separaría a la historia del presente, siendo este último donde se ocultan las opciones y
restricciones relevantes para construir o predecir el futuro.
El tema que corresponde tratar en esta nota se refiere a una de las líneas de investigación del Instituto
de Economía y cuyo ámbito es la historia económica del país. Para precisar la naturaleza de esta
investigación se adopta el planteamiento del párrafo anterior como punto de partida; con éste, aunque
pueda parecer incompletoy hasta caricaturesco, se configura una posición –un muñeco de paja- que
aquí desempeñará el rol de referente.
Así, con el planteamiento ya señalado y agregando la idea de que lo realmente importante es el futuro,
fácilmente se concluye que en materia de investigación lo que correspondería es centrar la atención en
las cuestiones presentes y en particular en aquellos aspectos que se estime constituyen los
condicionantes del futuro.
La investigación en historia no sería productiva de acuerdo al ya mencionado planteamiento, una idea que
en ocasiones se sintetiza con la expresión, “la historia nunca se repite”, concluyéndose que ella no es un
aporte que ayude a entender el presente.
El objetivo, entonces, es confeccionar un dibujo más fi no de las relaciones entre historia y teoría, como de
las diferencias
entre presente e historia, todo esto con el fin de precisar la naturaleza de la investigación
que aquí nos preocupa.
Comenzando con un breve esbozo del carácter evolutivo de la economía, luego se muestra como este
proceso condiciona el quehacer en el campo de la historia económica. A continuación se describe el
proyecto propiamente tal y las metas que éste plantea.
1. La Evolución Del Pensamiento Económico
Toda ciencia tiene un carácter evolutivo; en cada momento del tiempo ella se definirá por un conocimiento
más o menos
aceptado, un estado transitorio que luego podrá cambiar, tanto a través de una refinación y
extensión del conocimiento previo como, ocasionalmente, por su reemplazo parcial o total. Si la economía
pertenece, o no pertenece al club de las ciencias, eso es algo que no se discutirá, aunque y para no herir
susceptibilidades de aquí en adelante ella se identifica simplemente como una disciplina. Sin embargo de
lo que no cabe dudar es que ella constituye un conocimiento en constante evolución.
La publicación de la Riqueza de las Naciones (1776) es un hito en la evolución de la disciplina económica
y para muchos
constituye su punto de partida formal; en este libro ya se aprecia la esencia de su método
analítico, el individualismo metodológico, como también su versatilidad para tender puentes conceptuales
y empíricos entre el mundo individual y el del agregado social. Se percibe como un método capaz de iluminar
temas aparentemente muy disímiles, desde la separación entre las ideas de valor y precio, hasta cuestiones
tales como el criterio que subyace al ordenamiento de las tareas que le competen al ciudadano y las que éste,
ateniéndose a su propio interés, delegaría en el soberano.
Pero también, y aquí nuevamente se pone en evidencia su carácter evolutivo, habrá quienes piensen que el
inicio de la disciplina ocurre sólo cien años más tarde, esto con la incorporación explícita del análisis de
demanda, aunque tampoco
sorprendería una opinión que coloque tal inicio sólo a mediados del siglo XX,
una vez formalizado el análisis estratégico y de situaciones de interdependencia concientes.
No es éste el lugar para una descripción de la evolución que experimenta la economía y sólo se menciona
algunos aspectos relevantes para el tema que se está tratando, historia y economía. A nuestro entender el
rasgo principal de este proceso es que a través de los decenios se torna más y más evidente que lo esencial
de la economía es su método de análisis, el cual podrá aplicarse a problemas de naturaleza muy diversa.
A su vez, el único test de validez para los resultados que así se obtengan será, finalmente, el entendimiento
que por esta vía se logre.
Adicionalmente se destacan dos aspectos, uno referido a la evolución de la organización industrial en la
producción del nuevo conocimiento económico y el otro, a la división del trabajo en este proceso. Se
observa un proceso de especialización en el empleo de los individuos dedicados a la producción de nuevo
conocimiento económico, y ya hace muchas décadas han desaparecido los avances generados por instructores
de príncipes, empleados de departamentos de puentes y caminos o de la East India Company. El nuevo
conocimiento es producido por individuos que figuran en la planilla de pagos de alguna universidad, donde
estos agentes se dedican tanto a la investigación como a la docencia.
Entonces, la organización triunfante es la especialización en Universidades, con agentes que desempeñan
este doble rol.
Cierto que existen muchas Universidades que se especializan sólo en docencia y no asignan importancia
a la investigación, pero aquellas que realmente enfatizan este último objetivo, las complejas, lo hacen sin
dejar de lado el primero. Segundo, ¿cómo evoluciona la división del trabajo al interior de estas Universidades
complejas? ¿Ha cambiado la composición de lo que estudian los futuros economistas? Sin duda que lo
principal es el creciente énfasis en teoría, tanto teoría económica propiamente tal, como métodos empíricos
y econometría. Un ejemplo ilustrativo lo provee Rosen (1998), al realizar un ejercicio de comparación de
contenidos de textos de economía pública: uno de los años 1940 con otro reciente, de los 1990.
Registra la presencia de una avasalladora expansión del espacio ocupado por la teoría, y el autor señala, a
modo de ejemplo, que en los noventa es posible conceptualizar y estructurar cuestiones de incidencia
tributaria que en los cuarenta ni se imaginaban. Además, en el texto reciente está muy presente la parte
econométrica y sobretodo el conocimiento que proviene de este tipo de análisis empírico; en el texto de los
años cuarenta tales resultados constituían en el mejor de los casos una mera posibilidad. Este desarrollo
empírico se debe tanto al desarrollo de la teoría econométrica como también a la mayor disponibilidad de
datos, sin dejar de subrayar el avance tecnológico –de costo- en materia de manejo de información.
También señala este autor que en este medio siglo pierde toda importancia la descripción institucional,
la que inicialmente ocupaba mucho espacio, un punto no menor. El objetivo central, hoy en día, es explicar
y esto por medio del instrumental teórico, siendo insuficiente un relato que no se inspire en un análisis de
este tipo. Sin embargo, los aspectos institucionales siguen siendo tan importantes como siempre de modo
que la evolución experimentada por los textos sólo indica que lo distintivo del economista es su capacidad
de utilizar teoría. Pero, sin duda y citando a Schumpeter, “un buen economista requiere más que pura teoría”
( no textual).
2. Hoy día, ¿Qué es la Historia Económica?
Cabe preguntar como todo esto incide en el currículum y en la especialización de los investigadores
económicos. La respuesta es simple: el método penetra en todas las áreas y cursos. En el caso particular
de historia económica esta evolución ha significado una reorganización mayor, seguramente aún incompleta,
coexistiendo en la actualidad los cursos especializados en el área, conjuntamente con la discusión de temas
históricos en cursos de otras áreas. Por otra parte y en cuanto a los investigadores, algunos se especializan
en temas históricos, mientras otros examinan estos temas con la misma destreza con que generan avances
en teoría y temas del presente.
En este contexto no es fácil determinar si ha disminuido o aumentado el interés por la historia económica.
Por una parte ella ha dejado de ser un campo obligado en muchos exámenes de doctorado, pero y por otra,
el interés renovado en desarrollo económico y la importancia que ahora se asigna a “instituciones” en el
proceso de desarrollo, han significado un mayor interés por el pasado. Pero lo que debe subrayarse es que
el énfasis en métodos y teorías traspasa toda la organización curricular y de investigación, llevando a que
el estudio y el análisis de situaciones pasadas no se diferencie mayormente de la investigación sobre temas
presentes. La tempora-lidad del problema bajo estudio juega ahora un rol secundario.

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